domingo, 25 de marzo de 2012

"El señor Borges", de Epifanía Uveda de Robledo y Alejandro Vaccaro

"Un escritor sin gato
es como un ciego sin lazarillo"

Osvaldo Soriano


Epifanía Uveda de Robledo, Fanny,
empezó a trabajar en la casa de la familia Borges
durante la década de 1950.
Permaneció en esa labor durante más de treinta años,
hasta el mes de abril de 1986,
pocos meses después de que Borges
partiera con María Kodama hacia Europa,
estableciéndose finalmente en la ciudad de Ginebra,
donde murió.
Como resultado de esta convivencia
surge este libro cálido y conmovedor que,
con el meticuloso trabajo de Alejandro Vaccaro,
quien lleva más de una década investigando la vida de Borges,
da por resultado facetas de nostalgia,
felicidad y añoranza.

Beppo. Capítulo 2

"Fanny ha ordenado la casa y camina de un lado a otro.
Como en muchas otras ocasiones, demorará todavía un largo rato
en sentarse junto a mí,
y empezar a desbrozar la maleza para que los recuerdos fluyan nítidamente.
No hay prisa.
Stella, su hija,
es más elocuente y siempre trata de iniciar algún relato 
para que Fanny luego lo retome...
En la casa de un hombre ciego 
la presencia de un felino no puede resultar agradable;
ese excesivo movimiento desestabiliza a quien se maneja
en la constante oscuridad de la ceguera.


Al principio no le gustaba y cuando se fueron conociendo un poco más
y se hizo amigo de Pepo (nombre que le había puesto la hija de Fanny).
En Borges, todo, una vez más es literatura. 
Pepo no podía tener ningún significado para sus razones;
en cambio Beppo lo remitía inmediatamente a Lord Byron
y aún más al paje del Duque de Bomarzo:
"Beppo era el muchacho del leopardo,
vestido de azul, que se volvía a observarme,
sujeto al felino por una cadena..."
que su amigo Mujica Láinez había inmortalizado 
en su magnífica novela "Bomarzo".


Él se fue acostumbrando de a poco a la presencia del gato
y terminaron siendo muy muy compañeros.-dice Fanny.
Cuando el señor se sentaba el gato estaba a su lado
tirado a sus pies.
Precisamente había un cuadro en la librería "La Ciudad"
donde el señor está sentado en una silla 
y Beppo en el suelo junto a sus pies.
(Fanny ignora que esa fotografía de Jules Méndez Escurra
ha dado la vuelta al mundo
y se ha vendido en forma de póster por todos los rincones
culturales del planeta.)


Aunque la señora Leonor decía que a él le gustaban más los perros,
con Beppo se encariñó demasiado.
Cuando venían periodistas para hacerle alguna nota
o tomarle fotografías Borges les decía:
"No se sienten en el lugar de Beppo"


El gato era travieso
y en más de una oportunidad hubo que buscarlo dentro de los bolsos
de los visitantes, solía ocultarse como todos los felinos."



BEPPO

El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?.
Me digo que esos gatos armoniosos,
el del cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo,
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?

J.L.Borges


Su tumba en Ginebra.

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En la vida lo importante es sentirnos abrigados

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