jueves, 30 de agosto de 2012

Adolescencia mía






Infinitud del Recuerdo

El tiempo no trajo tu olvido
dejó heridas, recuerdos, días sin versos...
en la lumbre apagada y desierta
de tus ojos bellos.
Te pienso en el furtivo destello
cuando los pájaros
vienen del frío
a trazar tu memoria
en la hoja secreta.
No puedo borrar tu ángel
en el torbellino
aunque no quiera; siempre estás aquí:
en la sombra que consuela mi alma,
en el límite de la realidad y el delirio,
tras el espacio quebrado
de la libertad oculta.
En este rincón de rejas infinitas
un momento feliz me despierta.
No olvidaré nunca
tu palabra última,
la voz de tus ojos,
el dorado instante de morir...
soñando.

Viven en mí tus huellas
desde que te fuiste
y te llevaste los años, mis manos dibujadas,
toda la alegría...,
que no volverá jamás.



Cenizas

Al borde de una mañana eterna
lloré la soledad,
la quietud de tu vuelo,
la niebla de ese sueño
que borró las oraciones.
Por el aire
quedaron umbrales blancos,
nubes frágiles
que miraron el mundo
con lágrimas de pájaros.
Estás...
en la eternidad de los recuerdos
y bajo la luz de mis ángeles caídos...
Desde el regreso,
veo hielo en las llamas de ese fuego
y alas que se llevan las palabras.

Me voy,
¡borra el camino de nuevo!
porque escapo de la magia de tus pasos
para dejar la oscuridad desnuda
de mi amor sagrado.

Luján 1996


Poema seleccionado para el libro
(David de Oro)
Laberintos Azules.
Rosario-Santa Fe-Argentina.


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Recuerda... no depende la venta de la calidad de tu obra. No escribas pensando en la ganancia. El verdadero Arte nunca fue apreciado en su propia época.

En la vida lo importante es sentirnos abrigados

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