miércoles, 29 de mayo de 2013

Vínculos sin máscaras



Amar a cara lavada
es mostrarte tal cual eres,
sin máscaras o personajes
que puedes llegar a inventar para que te quieran.
El hacer esto tiene una consecuencia,
amarán al personaje no a ti,
por lo tanto cualquier caricia a esa máscara
no la sentirás y desde ese lugar
tampoco podrás hacer contacto con el otro.

Todas las relaciones son un espejo
donde vemos reflejado en el otro algún aspecto
de nosotros mismos
que ocultamos, preferimos ignorar
o rechazamos.

Andrea San Martín

martes, 28 de mayo de 2013

Recogiendo flores... a la hora del té



El té de este martes lo quiero compartir con mis amigos
del hemisferio norte que están en primavera;
he tomado unas tacitas prestadas 
porque no pude sacar mis fotografías.


Recuerdo primaveras muy felices y otras no tanto...
La esperanza invadía un mundo
en donde la música encontraba sus horarios,
yo era cuidadosa y solidaria,
espiritual...


Me abandonaba a las ideas intelectuales con mi mirada
pulcra de joven rebelde y solitaria.
No veía a la gente
porque soñaba con una de mis grandes obras:


encontrar un amor verdadero que llenara los huecos vacíos
con la sabiduría del equilibrio.


Dibujaba poesías, pintaba cuentos...
con un sentimiento único e irrepetible
y con el íntimo deseo de permanecer a la vera
de los días,
razonablemente feliz...


Existía una historia demasiado adulta
que me esperaba entre libros y patios


con un jardín de pétalos chinos y de golondrinas.



Yo trazaba los recodos 
de mi casa colonial y en la periferia
de un Arca poblada de gatos me dormía
para seguir soñando...


Velando sueños en compás de espera
recuerdo del alma, el sol te ampara,
los ángeles duermen cerca de la sala,
la noche presiente la clara mañana.
Brilla la luz, las flores blancas
iluminan los ojos de otra madrugada.
El tiempo vuela, la vida mansa,
los árboles en mi patio cantan
un murmullo tenue de sombra plateada.
Añorando otro cielo me veo olvidada
desde la eternidad y sin tu palabra.
Se tejen misterios, pétalos de nácar,
arrullan palomas, se vuela mi alma.
Caminan mis pasos, los días... la nada
al encuentro de un amor que todo lo daba
y hasta parece que el destino te enviara
para dibujar el mundo, esta alborada.

Luján 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

La bondad


Obras de Evelyn de Morgan



Por Noemí Carrizo

Cuentan de un capellán que, en plena batalla, se acercó a un herido y le preguntó si deseaba que le leyera la Biblia. El soldado le dijo que tenía sed, hambre y frío. Cuando el prelado le ofreció los restos que quedaban en su cantimplora y su mochila despojándose también de su gabán de campaña, volvió a preguntarle:

-Y ahora?

El moribundo le respondió:

-Ahora sí háblame de Dios que te inclinó 
a darme tu último trago de agua,
tu último mendrugo y la ropa que te abrigaba.
Quiero conocerlo en su bondad.

No hacer nada no significa ser buena persona. La bondad es movimiento, tomar el teléfono y preguntar, responder y permanecer, velar y tomarse molestias, todas las molestias necesarias. Es ir y tocar el timbre en la puerta que probablemente no nos abrirán de inmediato. Es la frase oportuna en el minuto adecuado. Freud consideraba que la ciencia moderna aún no había producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras alentadoras.

Todo lo demás es puro cuento y cuchicheo y frases de autoayuda. Miguel de Unamuno fue más simple cuando dijo:

"Todo acto de bondad
es la más grande demostración
de poderío humano."

domingo, 26 de mayo de 2013

Luces de otoño


Obras de Frederick Church




Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otra veces un árbol
con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero,
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente,
conforme con sus algas,
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

Mario Benedetti


viernes, 24 de mayo de 2013

Tertulias de la abuela



Hoy vengo a la "tertulia" como todos los viernes
a hablar con mi madre.
Hoy se cumplen diez años de su partida...
En esta foto está leyendo como tantas veces;
le gustaban los libros de filosofía y de política
y los subrayaba todos igual que yo.

A su lado está la Virgen de Luján
que ella amaba tanto.


CARTA A MAMÁ

Jamás olvidaré tus ojos verdes y tristes, tu nostalgia por la muerte temprana de tu madre y de tu hermano, el amor que me diste, tan intenso, tan verdadero... Era tu hija única, la que, tal vez, no pudo acompañar tu soledad interior; tú confiabas en mí, me veías como tu Redentor y yo te defraudé..., pero tú sabes, donde quieras que estés, que hice todo y más por salvarte la vida. Y quiero que sepas, también, que dejaste un vacío que nadie podrá ocupar jamás.

"Como una madre ningún ser te podrá querer"

Gracias por darme la vida, sé que te costó mucho y por eso lo valoro; de ahí venía ese tremendo miedo que siempre sentiste a que me pasara algo. Tenías miedo de perderme...

Estoy acá, de pie, porque así tiene que ser. No te angusties, estoy bien. Gracias mamá por seguir preocupándote por mí. Antes de partir le pediste a todos que me cuidaran cuando yo ya era una mujer, es que me veías niña todavía...



¡Jamás te olvidaré! ¡Nunca!
Te miro en las estrellas,
como me enseñaste tú.

Luján 2013

miércoles, 22 de mayo de 2013

A Raúl Soldi





A Raúl Soldi

Óleos, litografías, murales...
mundo de poesía y de belleza.
Pintaste el alma tuya
en las luces del Olimpo.
Soñaste con tu pueblo
las historias contenidas
y le diste tu pincel
al corazón de la Argentina.

Luján 2012

Cúpula del Teatro Colón de Buenos Aires

Iglesia de Santa Ana de Glew


Raúl Soldi (1905-1994)

Artista plástico argentino 
de reconocida trayectoria internacional.

De mi blog


lunes, 20 de mayo de 2013

Té en el año 1916



Hoy voy a compartir el té con ustedes
y con la infancia de mi abuelo Eduardo.

Me inspiré en él porque tengo sus cuadernos de escuela,
del año 1916.


Eduardo era un niño que asistía al colegio
"San José de Artes y Oficios",
un instituto de sacerdotes.

En su propia biblioteca tenía sus libritos religiosos
forrados y ordenados,
estaban tan rígidos en su sitio que resultaba imposible
imaginar que hiciera uso de ellos.


A su madre Melanie le gustaba el orden y la ética
pero al pequeño le interesaba correr por el campo y conducir
las herramientas de labranza,
actividad que realizaba a escondidas de François,
su padre.
Recorría las baldosas rojas del patio de la estancia,
bajo las glicinas,
y compartía sus sueños y travesuras
con el caballo Juancho.


El niño era muy talentoso,
escribía con pluma y tinta de varios colores en letras góticas
y de una manera exageradamente perfecta
para su edad.


Se destacaba en matemáticas y componía muy bien sus relatos
sobre la vida del campo,
sobre los pájaros, las tardes de caza y los mendigos...
Siempre dejaba una moraleja al final.


En el colegio de curas el día comenzaba a las seis de la mañana,
transcurría en estricto orden 
y terminaba con las campanas de las siete;


hora del acto de contrición para santificar el alma
y prepararse para una supuesta vida mejor.

(cuadernos de mi abuelo Eduardo y de su hermano José)

Eduardo no soportaba el claustro, los corredores helados,
el olor a incienso y azucenas,
el susurro de los monjes
y las paredes blancas llenas de cruces...


Observaba el altar con un Cristo de mirada húmeda
y trataba de rezar el rosario pero pronto se perdía en aventuras
donde los recuerdos del campo se mezclaban
con las páginas de la Biblia.
Todo lo asimilaba con rapidez para acabar con el martirio,
aquellos sermones de palabras en latín
lo adormecían y se despertaba reclinado 
sobre los bancos de madera oscura.


Cuando caminaba por la galería se encontraba,
de improviso, con los huérfanos y abandonados que vivían allí
desde pequeños.


Hacían labores domésticas y limpiaban ya que no había mujeres,
algunos tenían la palidez de los religiosos
y ese andar de solterón reprimido.
Sus rostros de cera se confundían en el patio de recreo
y nada resultaba más tedioso que verlos sentados al sol.


Contaban las horas de su monótona existencia.


Eduardo muchas veces trepaba a los árboles y veía la ciudad
con las diligencias, carretas y galeras,
las levitas de los señores y las damas de alta sociedad.
Quería ser libre, estaba cansado.
No creía en los ángeles y vírgenes
ni en las frases virtuosas de Historia Sagrada.
Era rebelde.


ABUELO

Andante caballero de la pampa
y del trigo,
hidalgo del caballo, la espiga
y el sombrero.
Caudillo sembrador,
gaucho jazminero.
Sin pausas, sin descanso,
sin Navidad y sin domingo.
Por capricho, por atavismo,
por sueño o por cansancio,
te quedaste con tu nombre.
Eduardo, abuelo,
Eduardo, paisano
de ásperos caminos.

Luján 2013



viernes, 17 de mayo de 2013

Puente del Alma



La muerte de Diana de Gales junto al multimillonario Dodi Al Fayet, en un accidente de automóvil en París el 31 de agosto de 1997, desató la tormenta que puso en peligro la supervivencia de la Casa Real Británica.


En 1980, Diana se casó con el príncipe Carlos de Gales en la Catedral de San Pablo de Londres. Pero la relación se fue deteriorando poco a poco, lo que aprovechó la prensa amarilla para destacar el lado más rebelde de Diana. Al separarse del príncipe Carlos en 1996, perdió el tratamiento de Alteza Real. 


Desde entonces Lady Di sufrió el rechazo de la familia real, que la veía como una mujer peligrosa e inestable, razón por la que la reina Isabel se negó a darle un funeral de Estado cuando falleció en el terrible accidente de París.


La presión de gran parte de la opinión pública británica, que criticó el desprecio de los Windsor hacia la fallecida "princesa del pueblo" obligó a Buckingham a cambiar la postura.


El 6 de septiembre  de 1997 todo el mundo se paralizó para contemplar el traslado del féretro hasta la Abadía de Westminster. La humillación que sufrieron los Windsor  al verse obligados a presidir el funeral en un templo repleto de políticos y famosos fue la amarga venganza de Lady Di que se convirtió en un mito contemporáneo.


Tumba de Diana de Gales 
en una isla en Althorp



lunes, 13 de mayo de 2013

Un té con elegancia


Audrey Hepburn


Voy a compartir el té de los martes
con la elegancia.


Desgraciadamente para todos, la elegancia es un término
cada día más olvidado.
La Real Academia Española dice
que es 
"la forma bella de expresar los sentimientos"


Para otros,
la elegancia es el atributo de ser
particulamente sencillos.

Este broche me lo regaló mi querida amiga Victoria
de España
y viene del blog


Gracias, un beso grande.


La elegancia
se utiliza con frecuencia como stándar de buen gusto,
sobre todo en las áreas de moda y decoración.

Algunos estímulos visuales se consideran distinguidos
si se toman un número de colores.


El blanco se asocia a menudo con la elegancia,
por lo general junto con el azul o negro.
Sin embargo,
el componente esencial  del concepto es la simplicidad.


La elegancia está asociada a la naturalidad,
desde su aspecto físico, su forma de caminar,
de comportarse...


Una persona elegante cuida su presencia, la armonía.


Es educada, amable...


No discute, no es arrogante,
cuida los detalles porque ésa es su formación.


Ser elegante es tener algo especial, innato,
que te diferencia del resto en todos los órdenes
de la vida.


Mujeres,
con aires de estío
soñando historias
con la mirada fija
en sus ojos oceánicos.

Mujeres
de labios quietos
buscando respuestas
en la vastedad...
de los secretos.

Luján 2013

Grace Kelly



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Recuerda... no depende la venta de la calidad de tu obra. No escribas pensando en la ganancia. El verdadero Arte nunca fue apreciado en su propia época.