lunes, 4 de agosto de 2014

El té galés



A 25 kilómetros de Esquel (Argentina), enmarcada por el imponente paisaje de montañas y campos cultivados, se encuentra la localidad de Trevelin.

La ciudad de 11.000 habitantes, con jardines coloridos de postal, es un destino obligado que alberga el legado del inmigrante: la ceremonia del té galés. La costumbre se remonta a la llegada de los primeros colonos a las costas del Golfo Nuevo (actual Puerto Madryn) en 1865. Habían partido dos meses antes de Liverpool a bordo del velero "La Mimosa" y trajeron consigo la esperanza de una vida mejor, su amor por la música, el canto coral y "el five o´clock tea".


La diferencia entre el té inglés y el galés es que el primero
tiene un significado
más relacionado con la ceremonia social,
característica de la clase alta
y eso se ve reflejado en el té fino que se utiliza
y los copetines y bocaditos
con que se suele acompañar.


El galés, en cambio,
tuvo desde sus inicios la intención de ser una suerte
de refuerzo del almuerzo,
muy habitual en el campo.
El trabajo pesado de la recolección de leña con hacha,
o la trilla en verano
exigían un refuerzo de calorías para recomponer
las fuerzas del trabajador.
El té no necesariamente
debía ser importado, sino que se consumía
el que se conseguía 
y era acompañado por pan con manteca 
o tortas.


Los domingos por la mañana los pobladores solían ir al culto de las 11 en la capilla. Muchas veces viajaban decenas de kilómetros a caballo, por lo que era necesario hacer un corte para el almuerzo y recuperar energías.
Solía trasladarse toda la familia, así que se armaban una suerte de picnic al aire libre y se continuaba la jornada con canto. Durante la tarde un segundo descanso era a la 5. La merienda compartida incluía manteles delicadamente bordados y almidonados, extendidos sobre el césped y té en hebras servido en la mejor vajilla. A su alrededor se reunían los comensales a degustar ricas tortas, panes caseros, tartas y dulces.


A pesar del transcurso de los años, la tradición se conserva en los lugareños y hoy se ha convertido en uno de los íconos turísticos de la provincia de Chubut (Argentina), especialmente en Trevelin. En sus calles, el visitante puede detenerse en una de sus casas de té y revivir aquella costumbre.


Gaiman, Casa Galesa de té: la visita más célebre,
la princesa Lady Di,
recordada en fotos dentro del salón.




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En la vida lo importante es sentirnos abrigados

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