lunes, 1 de septiembre de 2014

Un té bajo las viejas farolas



Me acostumbré a vivir
profesa de una misma fe para entender la soledad
en inmovilidad completa.


Habité el mutismo de la llanura, 
de puertas 
que cerraban bruscamente
y entre hechizos 
de gato y rejas
me iluminaron las farolas y las luces
 de los cuentos
de mi niñez tan querida.


Me fui alejando con la tempestiva ilusión
cadente en unos ojos,
por los espacios dorados
de los otoños amarillos
y las pausas de llovizna...
Busqué detrás de las farolas
la verdad inerte y fría,
sintiendo una vez más que la visible ausencia,
en la finitud de las velas,
era una sombra que no vivía.


Detenida en ese tiempo
de arañas que tejían telas blancas,
cerraba los ojos al presente,
anestesiada de dolor,
perseguida, atormentada
por mi propio yo,
desvalido.


La vida empezaba a la mañana
mecánica y exacta,
para devolverme sus temores cotidianos
y una luna sin estrellas
que miraba mis pasos aburridos.
Cuántas veces
las tardes repetidas,
indiferentes a los ruegos
y a la misma soledad,
acompañaban un silencio
con nombres ya lejanos
de amores que lloraron su partida.


La vida empezaba a la mañana,
cada día era el último
y el primero de la lista.
Se repetía inexorablemente
el hastío de la costumbre
y la tristeza en un latido
era sólo un corazón,
mi mitad entera,
un suspiro...

Era larga la vigilia
ya no quedaba fuego
porque las miradas
se quemaron en la tarde
de pluviosa música y acordes.
Sabía que era hora de andar caminos
pero sólo pensaba en el retorno
cuando la felicidad
era una palabra dulce,
la paz de una presencia,
la fuerza para luchar,
querer salvar y salvarme
de la despedida...

..................................



En el insólito concierto
de arroyos y torrentes
busco la razón para vivir
porque el caos es un fantasma
que trae herrumbre y polvo
y ya no hay farolas...
La realidad,
ahora,
es la que me muestra
                         su verdadero enigma.

Luján Fraix


Feliz martes queridos amigos.
Disfruten del día y de las tertulias del té y disculpen si el poema es medio triste pero recordé cierta época de mi vida que dejó heridas pero que me ayudó a crecer.

Besos a todos.



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Recuerda... no depende la venta de la calidad de tu obra. No escribas pensando en la ganancia. El verdadero Arte nunca fue apreciado en su propia época.

En la vida lo importante es sentirnos abrigados

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