miércoles, 18 de marzo de 2015

El último mendigo



Obras de Mark Keathley


Esta es una historia real.
Los protagonistas: Agustín y yo.

***

La casa de campo, 
en la que antiguamente vivían los peones,
fue habitada hace 20 años
por un hombre.
Yo lo llamaba "El Descendiente"
porque a pesar de tener
casi la misma edad de mi padre
lo quería a él como si fuera su progenitor.
Se alarmaba cuando no llegaba al campo con alimentos,
pensaba que estaba enfermo,
que algo le sucedía
y sufría...
La dependencia era total.

 

Pasaron los años...
Mi papá, por la edad,
ya no pudo ocuparse más,
entonces me tocó a mí
la dura tarea de velar
por él.
En aquellas tierras casi deshabitadas,
con el miedo de sentirse desprotegido,
vivía "El Descendiente".
Todos los días salía,
con noventa años,
a la ciudad en una moto antigua
a cobrar una pensión
o a comprar algún alimento.
-Usted tendría que ir a algún asilo de ancianos.-
le decía yo.
-Si me lleva de acá me mato.-me contestaba.


Un día,
cuando mi primo fue ha hacer las tareas rurales,
pidió por mí...
-Qué le sucede...
-Lléveme.-me dijo sosteniéndose
de una columna de la casa
con sus ojos verdes transparentes
y su cuerpo casi esquelético
Lo llevé en una ambulancia a un casa de ancianos
en la ciudad.
Falleció al mes de haber sido internado.


Aquel hombre indigente
que vivió eternas jornadas bajo el sol,
mirando las máquinas cosechadoras de trigo o de soja,
en libertad como los pájaros,
no soportó la jaula de cuatro paredes...
En los últimos días me llamaba,
me tomaba de las manos y me decía:

-Que Dios la bendiga, venga mañana...
llévese los libros que están en el campo
para que nadie los robe.
Amaba aquellos textos
de hojas amarillas...


Lloré mucho cuando partió
aquella tarde de mayo.
Sentí de cerca la soledad de un ser que,
teniendo familia,
se aferraba a la única persona que tenía a su lado,
su desprotección me marcó para siempre
y me dejó un mensaje.
Él, casi un mendigo,
en la pobreza extrema me decía siempre:
-No esté triste, la vida es linda.


Lo sepulté en el cementerio jardín
en un lugar que mi papá,
hace muchos años,
había reservado para él.

Cementerio jardín
"Luogo di pace"


***
"Reprográmate cada momento del día
con accciones y pensamientos que te hagan crecer."

Luján Fraix



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En la vida lo importante es sentirnos abrigados

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