CONABIP y las bibliotecas de Borges


Me he convertida en amiga de la lucha.
En ella encuentro refugio, esperanza, fortaleza... y puedo decir que hermandad.

Cada paso es una nueva experiencia y si bien me desilusiono a menudo, me levanto otra vez para continuar mi sueño. Todos tendrían que fijarse metas a corto plazo para encontrar la paz. Eso para mí es la felicidad.

Los pequeños logros se convierten en grandes desafíos.
Yo siempre me pregunto:
¿Para qué escribo tanto? ¿Para quién?.

Y siempre aparece alguien.



Mi libro se encuentra archivado en este sitio--------------

La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) es un organismo estatal de la República Argentina dependiente de la Ministerio de Cultura de la Presidencia de la Nación Argentina que apoya y fomenta el desarrollo de bibliotecas populares en todo el territorio de la República Argentina.

------------------------Mis aliadas de toda la vida, las bibliotecas: un puente a la cultura.


Cortázar de la A a la Z




Con motivo del centenario del nacimiento de Julio Cortázar (2014), la Internacional Cronopia reclamaba ya con demasiada insistencia una nueva aproximación al escritor y al hombre.


Para los autores de este libro la solución era una idea simple
que iba a darles muchísimo trabajo:
un diccionario biográfico ilustrado,
una fotobiografía autocomentada con retratos de todas las épocas,


fotografías de las primeras ediciones de todos sus libros,
algunas de sus publicaciones en periódicos y revistas,
una antología de textos acompañada de objetos y cuadros
que fueron suyos,
reproducciones de manuscritos y mecanuscritos originales.

***

Sin duda, un libro muy valioso
para tenerlo en la biblioteca y poder con ello saber
más de la vida de un gran escritor.


"Estoy tan solo como este gato,
y mucho más solo porque lo sé y él no."



J. Cortázar.


La abuela francesa




Melanie, mi bisabuela, una mujer que en la trama de la vida supo rescatar la esencia, los valores, la armonía como baluarte y ordenar la lucha con su mano diestra en rebeldía, sola, transformada... Frente a la tierra labrantía manejó su arado y dejó el surco en la timidez de las tardes como ilustradas letras de su andar cansino.


🎄🎄LA ABUELA FRANCESA.
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In the garden with Jane Austen, de Kim Wilson




Su autor Kim Wilson, sensible y atento a la belleza de la naturaleza, nos muestra en este libro la delicadeza del verde y la afinidad y el amor que Jane Austen sentía por el aire libre y los jardines y sus flores.


Este pequeño volumen está lleno de citas de sus novelas
y las letras que hacen referencia a sus personajes,
experiencias en el jardín, la dedicación y entrega que ella
experimentaba en su propia casa.


Wilson ha recogido en su investigación citas y antecedentes de Auten: novelas, cartas y tradición de la familia tratando de centrarlos en su contexto histórico con bellas fotografías de los lugares reales mencionados.


Es como viajar a la vida de Austen desde los jardines de su casa en Steventon y Chawton, a los sitios deslumbrantes y mágicos de la residencia solariega de su familia.


Aunque se trata de una edición ilustrada maravillosa,
el texto es lo que realmente brilla
con tantos hechos y observaciones 
sobre cómo la naturaleza influía en la vida
y en los escritos de la gran autora Jane Austen.




---------------------------------------Pasión por Jane Austen

La casa colonial



La casa colonial mira el transcurso del tiempo entre susurros ancestrales de un pasado demasiado arraigado a las tradiciones.
Es baja, con techo de tejas y paredes muy gruesas de tapia. Las puertas se hallan construidas en madera, con molduras labradas a mano. Las ventanas poseen enrejados de hierro negro a manera de encaje. Esos arabescos inconfundibles son, más allá de los años, una muestra cabal de su estilo.
Las habitaciones amplias son frescas en verano y templadas en invierno y enmarcan un matizado patio cubierto de baldosas al que da sombra una parra de tronco retorcido; perfuma el ambiente, el jazmín del país que recuerda, quizá, los pasos de algún abuelo centenario.
En medio de ese vasto lienzo con gradaciones de color, se ve el aljibe donde se recogía, antiguamente, el agua de lluvia que corría por los tejados y resbalaba por las canaletas. Su roldana está quebrantada por la herrumbre; ya no gira… A veces, cuando el viento la mueve, trae voces de una historia patriarcal acendrada en la fe cristiana.
Entonces cobran vida los momentos estentóreos de la casa. Aparece un padre muy rígido que ejerce su autoridad moral; su rostro se desdibuja tras las lágrimas de una mujer vestida de negro y de la niña, su hija, que, ataviada con mantilla y peinetón, acaba de llegar de la plaza del Cabildo. La abuela corta diademas del Paraguay para su galería de santos y conversa, con voz endeble, con la negra criada que lleva una bandeja de plata.
Afuera, se escucha al farolero que enciende los candiles colocados en las oscuras y angostas calles…
El tiempo articula los hilos de las secuencias que se pierden entre los muros donde trepan las glicinas. Se escapa la vida tras el Himno Nacional entre abanicos, escudos y gallardetes para entonar sus acordes musicales.
Los hijos de la Patria ya son libres.


 Luján Fraix-2010



En el país de la nube blanca, de Sarah Lark




Una inolvidable historia en el exótico marco de Nueva Zelanda.

Londres 1852.
Dos mujeres emprenden la travesía en barco hacia Nueva Zelanda. Para ellas significa el comienzo de una nueva vida como futuras esposas de unos hombres a quienes no conocen.

Gwyneira está prometida al hijo de un magnate de lana, mientras que Helen, institutriz de profesión, ha respondido a la solicitud de matrimonio de un granjero.


¿Hallarán la felicidad y el amor en el extremo
opuesto al mundo?


"En el país de la nube blanca", el debut más exitoso de los últimos años en Alemania, es una novela cautivante sobre el amor y el odio, la confianza y la enemistad.

***


Sara Lark, la autora, trabajó muchos años como guía turística en Nueva Zelanda, cuyos personajes asombrosos han ejercido desde siempre una atracción casi mágica sobre ella. Sara es Alemana y vive en España.



La casa de Federico G. Lorca




Sin dudas, el gran escritor español del siglo XX
ha sido Federico García Lorca
nacido en tierras de Granada.


Su obra ha trascendido fronteras y hoy es un referente
de la lengua hispana mundial.
La casa museo de Federico G. Lorca
está a cargo del Patronato Cultural
Federico G. Lorca que depende de la diputación de Granada.


En 1982 se adquiere la casa donde nació el poeta 
y se abre al público como museo.


Este emprendimiento fue llevado a cabo con la ayuda de diversas
instituciones, amigos y familiares.
Estos esfuerzos han dado sus frutos ya que en 1998 se crea,
en este ámbito,
el Centro de Estudios Lorquianos.
Un lugar obligado de referencia para investigadores
y estudiosos de la obra de Lorca.


La casa museo del autor se encuentra entre las calles
Arabial, Virgen Blanca y el camino de Purchil.


El lugar cuenta con más de 7 hectáreas 
en donde se encuentran áreas de juegos infantiles,
kiosco bar, terraza al aire libre,
bancos, fuente de agua potable e iluminación,
un lugar ideal para pasear en familia
por Granada.



Amor Verdadero, por Elsa Delia Schimpf Fuchs




Lei. Y relei este libro de poesias
!! Septiembre !!!
De la escritora santafesina Lujan Fraix.
Poesia sencilla, calida y muy agradable, titulos que nos conmueven y nos llenan de recuerdos, como si fueramos nosotros mismos los que estamos recordando el pasado.
Recomendable !!!
Gracias Lujan por este aporte a la cultura.!!!


❤❤Gracias a ti Delia, me alegro que te haya gustado este libro de poemas: mi autobiografía en versos del año 2007.
Es un placer y una alegría enorme sentir esa cercanía. Es una de mis prioridades: llegar al lector.

El llano en llamas, de Juan Rulfo




El universo narrativo de JUAN RULFO reunido en un libro que abre la posibilidad de nuevos lectores o de relecturas de una voz clave en la literatura iberoamericana. 

Adentrarse en EL LLANO EN LLAMAS, PEDRO PÁRAMO y EL GALLO DE ORO es capturar imágenes que difícilmente se borren.

Aquí están los cuentos de EL LLANO EN LLAMAS que arrojan al lector en esos típicos escenarios de Rulfo, áridos, silenciosos, con personajes tan misteriosos como intrigantes o que se acercan a la revolución de 1910, a la siempre soñada reforma agraria o a la eterna migración mexicana hacia EEUU.



El libro incluye PEDRO PÁRAMO y ese viaje casi onírico que realiza Juan para cumplir una promesa ante su madre.

Personajes de novela: Letizia



Carri Ángel


 A Letizia le gustaban los hombres niños, indefensos y carentes de afecto que despertaban en su alma sus más inaudibles suspiros. Sin embargo, sabía muy bien controlar sus impulsos y esperar el momento adecuado para abandonar la castidad sin enterrarse en la culpa. La sabiduría del cuerpo le decía que el alma podía amar a todos y cada uno de los seres terrenales que eran objeto de su merecida pasión. Tiempo era lo que sobraba para cavilar sobre el futuro que Manuela, por los diálogos fantasmagóricos, ya conocía...(fragmento)

💙💙💙


De--------El silencioso GRITO de Manuela



Gracias Eugen Seeger. Casi irreal...





Alguien me ha dedicado estas hermosas palabras. Gracias amigo, me emocionan...
¿No te han dicho que eres personaje y no persona?
Te has hecho etérea y te esfumas.

Es tu secreto.
Es tu esencia.

Casi irreal.
Como la bailadora tuya.
Te has hecho literatura. Eres literatura.

----Gracias Eugen Seeger

Diario de Pablo Neruda: Gabriela Mistral






Por ese tiempo llegó a Temuco
una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo.
Era la  nueva directora del liceo de niñas.
Venía de nuestra ciudad austral,
de las nieves de Magallanes.
Se llamaba Gabriela Mistral.



Yo la miraba pasar por las calles de mi pueblo con sus ropones talares
y le tenía miedo.
Pero, cuando me llevaron a visitarla la encontré buenamoza.
En su rostro tostado en que la sangre india
predominaba como un bello cántaro araucano,
sus dientes blanquísimos 
se mostraban en una sonrisa plena y generosa
que iluminaba la habitación.


Yo era demasiado joven para ser su amigo
y demasiado tímido y ensimismado.
La vi muy pocas veces.
Lo bastante para que cada vez saliera 
con algunos libros que me regalaba.
Eran siempre novelas rusas
que ella consideraba como lo más extraordinario
de la literatura mundial.
Puedo decir que Gabriela me embarcó
en una serie y terrible visión de los novelistas rusos
y que Tolstoi. Dostoievski, Chejov...
entraron en mi profunda predilección.
Siguen acompañándome.


Se llamaba Gabriela Mistral.


Esta vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz,
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle,
soy feliz...

Pablo Neruda.

***

Texto extraído de la revista "Proa"
fundada en 1922 por Jorge L. Borges,
Norah Borges, Macedonio Fernández, entre otros.

La casa de José Saramago





La casa de Saramago es un edificio blanco, inundado de luz y lleno de vida que pareciera que José Saramago (1922-2010) todavía estuviera allí. Los grupos de visitantes ( diez o doce personas a la vez) pueden moverse con libertad por las habitaciones repletas de libros a medio leer, fotos familiares, recuerdos de viajes, cuadros de amigos y artistas reconocidos...


Ya el hall de entrada es representativo de la figura de Saramago, con una mezcla de objetos portugueses y lanzaroteños ( como la alfombra de piedra volcánica a la que alude en sus "Cuadernos de Lanzarote"). El reloj, como todos los de la casa, está parado a las cuatro porque fue a esa hora cuando Saramago conoció a su segunda mujer, Pilar del Río. En esta casa vivieron Saramago y Pilar hasta 1993, cuando el escritor decidió abandonar Portugal, en parte movido por la censura de su obra "El evangelio según Jesucristo".



En Lanzarote también lo acompañaron sus hijos, amigos, conocidos, visitantes ocasionales y tres perros acogidos. Saramago dijo que todo aquel que se acercase a la casa de Tías sería invitado a un café y este rito se mantiene: los visitantes al llegar a la cocina, que es amplia y da a la terraza, hacen un alto para tomar un café recién preparado.


A continuación, se pasa al jardín donde todavía está la silla de plástico verde ( una silla como cualquier terraza de bar) donde Saramago se sentaba para ver el atardecer, rodeado de árboles que había traído de otros sitios.



A Saramago le gustaba la naturaleza de Lanzarote, incluso se propuso subir todas las montañas de la isla. En este entorno escribió los ya mencionados "Cuadernos", así como "El cuento de la isla desconocida" (1998) y el relato infantil "La flor más grande del mundo" (2001), cuya película de dibujos animados se proyecta para los niños que visiten la casa.


También las novelas "Ensayo sobre la ceguera" (1995) y "Todos los hombres" (1997), entre otras. Viviendo en esta casa supo que había ganado el Premio Nobel de Literatura ( varias fotos repartidas por la casa lo recuerdan)



Eduardo Sacheri y El secreto de sus ojos

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¿La única lucha que se pierde
es la que se abandona? 

Muchas veces uno la pelea y la pierde igual,
pero lo que nos queda por hacer es dar pelea,
por lo menos
perder jugando, ésa es mi filosofía.

Creo que la vida es difícil
y mejorar en la vida también es difícil
por eso hay que remar como loco.
Porque si no trabajas
el fracaso lo tienes garantizado.

Hay que ser perseverante
para llegar a las metas.

Eduardo Sacheri



Las novelas de Sacheri suelen pasar de las librerías al teatro o al celuloide. ARÁOZ Y LA VERDAD fue adaptada al teatro y PAPELES EN EL VIENTO fue filmada por JUAN TARATUTO, pero ninguna tuvo una repercusión tan grande como LA PREGUNTA DE SUS OJOS, que mutó en EL SECRETO DE SUS OJOS y en 2010 ganó el OSCAR como mejor película extranjera. Ese hito fue de la mano de JUAN JOSÉ CAMPANELLA, con quien Sacheri estableció un vínculo sensible y laboral. 

LA NOCHE DE LA USINA, ES SU NOVELA QUE GANÓ EL COTIZADO PREMIO ALFAGUARA Y QUE INTENTA REFLEJAR LA IDIOSINCRASIA DEL SER ARGENTINO.



"Lo que me pasa en la vida
termina pasando en mis libros", reflexiona
Eduardo Sacheri.

***



Vera Violetta-Cuentos del día después...


VIVIR COMO CIEN AÑOS



Sus ojos oscuros se quedaban demasiadas horas mirando la calle. Hacía dos meses que no lo veía pasar. Hasta ahora Emilia no había conocido el amor. Se hallaba abatida por una quimera. ¿Qué se escondía entre las sombras de ese silencio? Ella no entendía cómo podía querer a alguien que solamente la miraba desde un automóvil. Veía el mundo a través de la ficción con audacia, inocencia y sensibilidad. Lo idealizaba demasiado. Nunca habían cruzado una palabra pero aquellos ojos alcanzaban para comunicar el mutuo sentimiento. Emilia se refugiaba en la escritura; él estudiaba abogacía. 

¿Tenía que luchar por ese cariño o dejarlo morir para seguir viviendo?

Emilia estaba acostumbrada a sus arranques de fugitivo.
-No nos gusta su familia-le dijeron sus padres.
Ella lloraba y se aturdía con las novelas inglesas en la casa de tejas españolas alborotada de gatos y de historias de inmigrantes. Cuando el aire estaba fresco salía a recorrer las arterias para ver si lo encontraba, pero ese lento circular se desplomaba con el latir  de la ausencia. No lo hallaba, era casi un desconocido. ¿Acaso solamente existía en su imaginación?

-No se te ocurra acercarte a él-volvieron a decirle.
Esa orden sonó hueca y distante. Emilia ya sabía lo que tenía que hacer, aunque sus perspectivas eran tan sombrías como la soledad de su alma. Estaba sufriendo mucho por ese alejamiento. Lo buscaría y le diría que lo amaba.
Pasaron los meses como siglos y no supo nada de él. El agotado canto de las cigarras le decía que el estío llegaba a su fin. Aparecía el gris oro de un otoño desmembrado por la angustia de la espera. ¿Qué le habrá pasado?

Una tarde, hablando con una persona amiga sobre distintos temas, escuchó decir como al descuido: él se casó… Emilia sintió que se moría; la vida ya no tenía ningún sentido. Comenzó a escribir poemas desordenados y vehementes  para mitigar el dolor. Se subió al automóvil y recorrió avenidas desiertas entre ráfagas de viento y brisas marinas. Miró cada rostro.
En el pueblo, la luz se hundía entre la pobreza del follaje y se divisaba el cielo rojizo. Estaba perdida, no podía reconocerse. Regresaba a la casa, después del itinerario de cada jornada, y se desplomaba en el sillón. No decía una palabra.

Pasaron tres años.
Aquel amor imposible seguía latente en su corazón. No podía olvidarlo pero se resignaba a permanecer a la vera de esos meses prestados. Tenía la convicción de que se quedaría sola por el resto de su existencia.
Todos los días subía a un colectivo para ir a estudiar Filosofía y Letras a la facultad. Seguía de duelo y sus ojos húmedos fingían sonrisas que se desdibujaban con algún recuerdo.

 En la semana, tuvo que viajar en otro horario porque una profesora no daba su clase. El colectivo solía parar en poblaciones vecinas. Sin imaginarlo siquiera, él estaba allí: traje oscuro, corbata, maletín… El hombre ideal, seductor como pocos. Lo escuchó hablar por primera vez con alguien y sintió que su alma se desintegraba por completo; le miró las manos, no tenía anillo de compromiso. Olvidó todo. Comenzó a ir siempre a esa hora, retrasada, para verlo subir… Deseó tanto un encuentro. Para ello pensó en una estrategia; se ubicó muy atrás y colocó una carpeta para cuidar el lugar y que él no tuviera otra alternativa que sentarse a su lado. Así pasó. La ingenuidad de aquella cercanía aumentaba sus esperanzas. Él, cuando abrió el maletín, tembloroso, se le cayeron los textos. Emilia lo ayudó a levantarlos. Vio, entre tantos, la obra de García Márquez “Cien años de soledad”, su autor preferido, y se enamoró más todavía.

Cuando llegaron a la terminal estaban solos porque los pasajeros ya habían descendido en su totalidad. Él se levantó para cederle el paso, a Emilia le temblaban las piernas. Comenzó a caminar rumbo a la facultad mientras escuchaba la proximidad de ese hombre. “Es casado, no tiene que pasar nada, no puede alcanzarme”, pensó. ¿Acaso no valía ella tanto como las que eran felices?

Ya no escuchó sus pasos. La culpa ratificó los hechos: no era valiente. Apoyó la cabeza en la pared del instituto para ahogar la pena. Hubiera preferido una vida tumultuosa, placeres y todos los deslices prohibidos que, obviamente, ignoraba. ¡Tantos valores!¡Para qué! Sintió una lluvia de amenazas y de castigos por tener esos sentimientos. El equilibrio estaba roto, el poema inconcluso…



            Con el tiempo, se convirtió en huella. Cada jornada tomaba el colectivo con sus libros en la mano; atravesaba poblaciones desfilando a la luz de la luna, recorría la misma distancia y al final del viaje se veía siempre en una plaza frente a la antigua facultad. Esperaba que un anciano vestido de oscuro se sentase a su lado para compartir “Cien años de soledad”.
L.Fraix

------------De Vera Violetta-Cuentos del día después...

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El silencioso grito de MANUELA
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❤❤Gracias amiga.

Si alguien desea participar por este libro y otros de diferentes autoras seguir mi página de facebook, es solamente para Argentina.


Retratos literarios: Socorro Valle




La casa era muy antigua, de dos plantas, con un patio florido rodeado de habitaciones altas, ventanas con enrejados de hierro y cortinas amarillentas tejidas al crochet. Las paredes pintadas con cal resplandecían delante de una fuente cercada por macetas con pensamientos y estampillas. En la terraza, alguna vecina colgaba la ropa que flameaba cual bandera de barco perdida en altamar.

-¡Socorro!-gritó alguien y apareció una mujer de mediana edad, obesa y autoritaria, que parecía ser la dueña de la propiedad.
-“La Nueva” hace una semana que no sale de la pieza. ¿Le habrá pasado algo? ¿Usted que cree?
Socorro no podía pensar en ese momento porque los inquilinos protestaban, la gente tenía hambre y al guiso de lentejas todavía le faltaba cocción.
-Mañana veo-contestó sin importarle la situación.



 Arropada sobre una bolsón de campo y sofocada por el polvo y la locura, Letizia, en el cuarto, permanecía mirando el techo. Sentía frío y esa soledad que viene desde dentro, por las carencias. No sabía cómo había llegado hasta ese sitio ni con qué dinero había pagado el primer mes de alquiler. A diferencia de lo que Manuela creía, su hija estaba viva pero con la salud quebrantada y con una imagen entre distraída y perversa que la transformaba en una persona de cuidado; sin embargo, su abrumadora tristeza la llevaba al abandono total. Ya no se preguntaba qué pasaría en el futuro; ella era un combatiente que mostraba las cicatrices como galardones. En la visión incongruente que tenía con la vida, el tiempo era un cadáver al que le realizarían la autopsia de manera rápida y obligada.

La vecina, de vez en cuando, asomaba su cara por el vidrio a través de la cortina para mirar a “La Nueva” como la llamaba ella.
-Eh… tú.-solía gritarle molesta al ver el cuerpo rígido de Letizia y sus ojos absortos observando el techo. Ella no le contestaba porque no la escuchaba; su mente no hilvanaba frases ni pensamientos coherentes.
-¡Socorro!, parece muerta, llame a la policía.
-Déjame en paz y vete a vender las rifas. No te guardes el dinero porque tu estúpida ignorancia ya la conozco.
Todos gritaban en esa pensión donde convivían mendigos, huérfanos, solteronas y algún vecino inmigrante; quizá eran gente que necesitaba que alguien les contagiara un poco de dignidad, haciéndoles saber que eran seres humanos con nobleza e inteligencia.

Letizia, una mujer rica, había tenido todo lo que una niña podía desear menos alegría y libertad. Sus pensamientos se contenían en la oscuridad de los sentidos con las bendiciones de los santos y la fe absoluta, pero ya no tenía la concepción idealizada de su Dios sino la figura modélica de una realidad que le decía que no servía para mucho despertarse y sentarse a esperar. Ella se veía a sí misma como José, su primer marido, con los ojos nuevos en órbitas viejas, con movimientos torpes en las piernas rotas, llamando a sus criaturas desde la muerte hacia la locura.

Lo más notable de su falta de lucidez era la negación que la impulsaba al abandono y al aislamiento, sola, primitiva, con las ideas quemadas por la ceguera. ¿Qué haría de ahora en más si Manuela y Julián no la encontraban?
De noche no podía apartar la vista de las estrellas porque pensaba que su cuerpo se hallaba en los dos sitios. Se colocaba un sombrero de fieltro de alas anchas y salía al patio como si en él viera praderas y acantilados; se escuchaban murmullos a lo lejos mientras un gato negro como su vestido se acercaba para subirse a su falda. Ese animalito era lo único que la unía al pasado. (fragmento)

 SOCORRO VALLE (la dueña de la pensión Los Girasoles)

Socorro era una mujer simple que vivía sin pedirle nada a nadie, autoritaria como ninguna sabía imponer el orden y hacer valer sus derechos. No soportaba a Letizia pero le tenía miedo, era cruel con ella pero luego se arrepentía, quería echarla de la pensión pero algo la detenía:  su manera rara de mirar, el gato negro que llevaba en brazos, la locura inminente... Socorro era solamente una extraña; sin embargo, podía llegar a ser muy despiadada.

De---El silencioso GRITO de MANUELA