sábado, 27 de abril de 2019

La hija del relojero, de Kate Morton


¿Mi nombre verdadero? Nadie lo recuerda.
¿Los sucesos de aquel verano? Nadie más los conoce.
En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo a orillas del Támesis. Tienen un plan: vivir un mes recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.
Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.
¿Por qué Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?
Con la genialidad y elegancia que la caracterizan, Kate Morton nos narra, a través de varias voces a lo largo del tiempo, la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, el amor y las pérdidas.
Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.

Aurora Bernárdez, el gran amor de Cortázar







Por Estela Parodi

A cien años de su nacimiento (Bélgica, 1914- París, 1984) a Cortázar se lo recuerda por la ingeniosa provocación de sus escritos, en los que según él, debía luchar contra la cursilería. A pesar de tener un estilo tan difícil como creativo, su capacidad, sentimentalismo y talento poblaron su universo literario de infinitos personajes femíneos, aunque siempre existió una dicotomía dentro de la personalidad de esas mujeres, seguramente como consecuencia de esa lucha interior que lo atormentaba ante la elección entre el orden y el desorden de la cosas.


Aurora Bernárdez nació en Buenos Aires en 1920. Traductora, escritora y licenciada en literatura, tuvo con Cortázar un amor apasionado y múltiples afinidades: el jazz, la literatura, la intelectualidad. Se casaron en París.



"Los había conocido a ambos un cuarto de siglo atrás
en casa de un amigo común
y desde entonces,
hasta la última vez que los vi juntos, en 1967,
en Grecia,
nunca dejó de maravillarme el espectáculo que significaba
oír conversar a Aurora y a Julio",

afirmó el escritor Vargas Llosa.





Los unía el trabajo de traducciones y la pasión por las letras pero por sobre todo, una complicidad indestructible. A su lado, escribió "Rayuela" y cuando concluyó, escribió a un amigo: "El libro tiene un solo lector: Aurora. Su opinión del libro puedo quizá resumírtela si te digo que se echó a llorar cuando llegó al final".

En 1963 viajaron a Cuba a conocer la Revolución. Allí comenzaron a separarse por diferencias ideológicas. Él se preocupaba por la problemática latinoamericana mientras ella regresaba a París desilusionada de aquello que había visto. La crisis fue inevitable y en 1968 se separaron. Julio había comenzado ya una relación con otra mujer.



 Sin embargo, fue Aurora Bernárdez quien lo acompañó en su enfermedad hasta el fin de sus días (1982) afectado por una leucemia terminal. A ella le dejó su herencia.




Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como el remanso
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas,
eras más que el tiempo.




Así describía Julio Cortázar su encuentro con el amor en una de sus poesías de su único poemario, "Salvo el Crepúsculo".


viernes, 26 de abril de 2019

Sombras en la Luna, de Gloria V. Casañas


Para Ismael Amherst, ha llegado el tiempo de regresar al solitario refugio del Valle de los Pioneros. Después de atravesar la Gran Pradera guiando caravanas hacia el Oeste, la tierra prometida de los colonos, es el momento de encauzar su vida y decidir si vivirá entre los hurones, el pueblo de su madre, o se quedará junto a su padre, el tercer barón de Amherst. El destino, sin embargo, le reserva un último viaje que trastocará sus planes.
Emma, la joven mormona que oculta secretos, lo conduce a una peligrosa encrucijada. ¿Será ella la mujer que sus sueños le incitan a encontrar? ¿O deberá seguir la señal del águila dorada que lo acompaña en la travesía? Con la intuición heredada de sus ancestros, Ismael sabe que algo lo aguarda en la casa familiar, donde además deberá enfrentar el matrimonio de su hermano con Juliana Balcarce, la mujer que en otro tiempo hizo latir su corazón. Unas cartas misteriosas le inspiran una insólita comunión con alguien desconocido que se hace llamar Ojos de Luna. Ya no es tan fácil tomar decisiones, y el rumbo que Ismael creía marcado se tuerce una y otra vez.

Diario de Pablo Neruda: la timidez




"La verdad es que viví muchos de mis primeros años,
tal vez de mis segundos y de mis terceros,
como una especie de sordomudo.
Ritualmente vestido de negro desde muy jovencito,
como se vestían los verdaderos poetas del siglo pasado,
tenía una vaga impresión de no estar tan mal de aspecto.
Pero, en vez de acercarme a las muchachas,
a sabiendas de que tartamudearía o enrojecería 
delante de ellas,
prefería pasarles de perfil
y alejarme mostrando un desinterés
que estaba muy lejos de sentir.


Todas eran un gran misterio para mí.
Yo hubiera querido morir abrazado a esa hoguera secreta,
ahogarme en ese pozo de enigmática profundidad,
pero no me atrevía a tirarme al fuego o al agua.


La timidez es una condición extraña del alma,
una categoría, una dimensión que se abre a la soledad.
También es un sufrimiento, como si se tienen dos epidermis,
y la segunda piel interior
se irrita y se contrae ante la vida.
Entre las dos estructuraciones del hombre,
esta calidad o este daño son parte de la aleación
que va fundamentando,
en una larga circunstancia,
la perpetuidad del ser..."


miércoles, 24 de abril de 2019

Aquí hay dragones, de Florencia Bonelli



La Diana, una mujer extraordinaria que lucha por alcanzar la redención
Mariyana Huseinovic es una soldado de élite cuyo nombre de guerra es La Diana. Avezada en el uso de distintos tipos de armas y experta en las artes marciales, ella se define como una máquina para matar. Sin embargo, esconde un secreto que la vuelve vulnerable y débil, tanto como lo era a los veinte años cuando, al estallar la guerra en Bosnia, su tierra natal, se convirtió en víctima de los serbios nacionalistas y esclava en un campo de concentración.
Pero La Diana ha decidido emprender su venganza y destrozar a los dragones que la convirtieron en esa mujer fría, llena de odio y dolor. Solo que el destino le tiene preparada una sorpresa y sus planes bien trazados tomarán otro camino. ¿Quizás el de la redención?
Absorbente, ambiciosa y muy documentada, Aquí hay dragones es la esperadísima novela de Florencia Bonelli sobre uno de los personajes más queridos de la saga Caballo de fuego. Una novela repleta de acción, personajes y aventuras que reserva un espacio privilegiado para el amor. Una lectura que no se puede abandonar hasta la última página.
Florencia Bonelli, con más de 3 millones de ejemplares vendidos solamente en la Argentina, vuelve a entregarnos su libro más ambicioso, más deseado y esperado por miles y miles de lectoras que aguardan sus novedades con expectativa y felicidad.

De Martha Eloísa Darío







A Luján Fraix

El oficio de ser una sombra frágil-legado incansable de ausencias y de encuentros-, merodeando su acostumbrada periferia en el olvidado universo del apenas vivir...

La muchacha tímida, de cabellera lacia y rubia, envuelta en la palidez de un rostro triste y ausente, engarzaba como perlas, prosa y poesía.

Pude verla tras sus ojos oscuros, sumergida en su imaginación, invocando lejanas circunstancias de sus antepasados y tejiendo las historias de su abuela francesa que su padre solía contarle.

Pude verla flotando en sus sueños, escribiendo con su diccionario al lado, con la intención de plasmarse un horizonte color jade, por encima de ella misma.

Mas, de cuando en cuando, la traicionera melancolía la asaltaba como un destello y se adueñaba de su yo inconsciente, transformándola, apagándola... como se apagan los girasoles cuando muere el sol en las tardes de verano...

ESO PARECE QUE FUE AYER

Pero pasó el tiempo y un día-no muy lejano-decidió romper con la esclavitud que la mantenía cautiva de sus deseos más fuertes.

Y eligió ser dueña de sí misma, de aquellas letras que fueron su sostén desde hacía tantos años!

Claro es que sintió el llamado "Talitakum", "niña, levántate y vete", en la palabra del Señor... y decidió cambiar su rumbo hacia nuevas reflexiones con su estilo más firme y definido.

Pisando fuerte, se fue lejos esta vez con su vuelo libre de culpas y cargos, de trampas, de declives, hasta poder palparse ella misma en el horizonte de sus escritos y encontrarse en el destino de la cima.


Tras el asombro de la duda,
nace la certeza.
Por ello,
sólo necesitabas
ser dueña de ti misma;
salirte de la nada,
y ahondar en el abismo;
mecer tu soledad
y caminar los pasos del tiempo.

Sólo necesitabas...
comprender lo que querías,
liberarte de interrogantes
y dejar de ser la prófuga
de tus propias palabras.

Sólo necesitabas...
regar tus anhelos,
sobre las hojas en blanco
mirándote el alma por dentro...

Sólo necesitabas...
liberarte de los miedos
y romper con los prejuicios
que paralizan los sueños...

Sólo necesitabas...
recomponer tus alas
y aletear hacia el azul
en búsqueda de cimientos nuevos
para refugiarte en las palabras
de tu propio yo auténtico.

Martha Eloísa Darío
Mayo, 2001


Esta "joya literaria" la guardo como un tesoro pues me la ha dedicado mi amiga y compañera del Taller "Encuentros" hace años Martha E. Darío ( bisnieta del célebre escritor nicaragüense RUBÉN DARÍO).

Me sentí muy honrada de que ella me haya obsequiado estas palabras; un ser admirable, humilde, encantador, una hermosa persona que conocí y con la que tuve el placer compartir tardes inolvidables en el Taller. 

Fue una de las épocas más felices de mi vida en donde aprendí mucho sobre escritura pero también lecciones de vida. A Susana (profesona y amiga) le debo lo que soy (mucho o poco, no sé...) pero ella fue artífice de un destino que yo ya había marcado desde mis 8 años pero que ella se encargó de orientar, de sostener, de enriquecer...



Gracias Martha, un honor para mí recordar este poema.






Ella escribió un libro que se llama:

MIS PAISAJES INTERIORES


"La poesía no tiene límites como el alma no tiene límites y no tiene formas, como no tiene formas la belleza, los límites y las formas están en el espíritu, en las visiones de los paisajes, tanto del alma como de la tierra. La poesía no está en las letras, sino en el espíritu de la poesía, en decir en la verdadera poesía."

Enrique de Gandía


martes, 23 de abril de 2019

Nada que no sepas, de María Tena



En plena crisis de pareja, la narradora de esta novela vuelve al episodio que marcó el final abrupto de su adolescencia y de los años más felices de su familia: la muerte inesperada de su madre en un desconocido Uruguay de finales de la década de los sesenta, cuando nada, aparentemente, turbaba una vida que transcurría entre fiestas elegantes al aire libre, días en la playa o animadas celebraciones. 

Obsesionada por aquel final, la protagonista regresa, muchos años después, al reencuentro con amigas de la infancia, con las mujeres que conocieron a su padre, fascinante y seductor, y con aquellos que puedan contarle por qué ella y su hermano tuvieron que partir para España apresuradamente tras el fallecimiento de la madre.



Nada que no sepas, de María Tena