Julio

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Ya llega Julio, el mes de la amistad para nosotros, los argentinos.

El tiempo vuela en un soplo y casi no nos damos cuenta de que se van las horas como mariposas rojas. Tenemos tanto para dar y recibir, pero lo guardamos para después, para cuando podamos abrir las alas y empezar a caminar. 

El gris de los momentos parece despejar el cielo y aparecen sonrisas dibujadas con miedo todavía... Es este tiempo de reencuentros con el "yo" que nos habla y nos sostiene porque afuera están los miedos acechando en cada recodo y en cada abrazo no dado y recibido (a la distancia).

Necesito despejar la incertidumbre del mañana, pero me quedo detenida en el pasado porque el presente no me dice nada, es igual todos los días y no se cansa de pintar el mismo lienzo porque lo repite hasta el cansancio con la luz del alba.

La esperanza puede estar escondida tras los meses venideros, cuando aparezca un sol radiante que se lleve la nieve que habita en los rincones, en las manos cansadas de dar vueltas las páginas, en las noches repetidas...

Ya falta menos; hay que aferrarse a la simpleza de las cosas para vivir mañana.

Feliz Julio de alma a alma (como decíamos antes)


----------------------------------Los espero en Agosto.

La abuela francesa (El tema)

 



LA ABUELA FRANCESA

De Suiza a América

-1865-

"La abuela francesa" no es una historia de inmigrantes como todas sino es una novela escrita desde el corazón por una bisnieta que aprendió a amar la tierra como ellos y lo que significa hoy en día para sus descendientes el nombre Melanie, un ejemplo de tenacidad y de valores. El legado que dejó son sus huellas indelebles y la fuerza de su temple.

Melanie era hija de Francisca y de Juan José quienes vinieron de Suiza en l860. Ellos soñaban con un territorio lejano, próspero y contaban de él mil relatos fantásticos. Camaradas de ese mar, desafiaron las leyes tras recibir algún mensaje divino y pudieron vencer los obstáculos.

Aquella mujer, una indomable guerrera de la vida, se instaló en la vivienda con una parcela de ochenta hectáreas que las compañías inglesas les entregaban junto con los víveres y arados, además de los bueyes y manceras, ya que debían pagar ese terreno con su faena. Construyó fosas e hizo guardia de noche para defenderse de los ataques, al mismo tiempo cavó pozos y colocó cadenas que anunciaban la llegada de los nativos.

La joven se casó con su primer esposo y tuvo seis hijos y cuando él murió, ella continuó con los animales y los sembrados que atestiguaban toda la abnegación de una dama solitaria en pie de guerra. Pagó sus tierras, compró más hectáreas y edificó una fábrica de queso con numerosos empleados; la producción era vendida después en la población vecina.

Tiempo más tarde conoció a François que venía de los combates de Europa y le dio trabajo en su establecimiento.
Melanie fue una de las primeras fundadoras del pueblo, donó dinero para la construcción del templo y para los bancos de la Basílica “Nuestra Señora del Pilar” que llevaban su nombre en letras doradas y que actualmente se encuentran en la capilla del Colegio Católico “Niño Jesús de Praga”.




Melanie y François se casaron y tuvieron tres hijos, pero al tiempo el francés murió con su opulento título de militar y su afán desmedido de contienda. Ella, viuda dos veces, dio examen frente al Ser Supremo y partió en busca de la dicha perdida.
Comenzó a viajar constantemente a Francia ya que amaba la tierra de Colette, aquella viejecita de nívea mirada, madre de François. Con los años acrecentó su capital y se convirtió en una mujer de carácter que fue un ejemplo de lucha para las generaciones futuras.

Melanie, en la estancia, era una hacendada orgullosa de su patrimonio que había logrado ella sola con la furia de su genio, duro y varonil. Tuvo alegrías que compartió bajo la higuera donde se reunía con sus nietos que le decían Gra-Mamá. Sintió el cariño y la nostalgia, el desarraigo y la grandeza como vivencias auténticas; dio vida a otros con sus mismos ojos y con su valentía: seres libres en busca de legados, caballeros irrepetibles y campesinos buenos.

La abuela francesa es una saga familiar: mi historia, la de mis antepasados...
Reúne vivencias reales y ficticias, sucesos históricos de cada época de Argentina y del mundo. Tiene ese matiz entrañable de aquellos pioneros, la búsqueda, el sentimiento de desarraigo, pero también la energía y la fortaleza de enfrentar lo desconocido.

Hombres y mujeres pobres que vinieron a levantar un país con lo puesto y la esperanza de dejarles a sus hijos algo de lo mucho que soñaban... Lo lograron porque trabajaron día y noche, porque tuvieron que librar batallas, porque fueron generosos y más. Llevaban la humildad en la sangre y los valores como bandera.

Levantaron muros y sembraron la tierra, tuvieron muchos hijos y recogieron otros, dieron trabajo al más necesitado y recibieron compatriotas que venían a compartir el pan.

Amo esa lucha que me dejaron y esta tierra bendecida que hoy, por diferentes razones, maltratan... El legado lo llevo dentro y lo defenderé por siempre porque se me caen las lágrimas cuando veo tanta injusticia.

---------------Pasión por las historias reales: La abuela francesa, Querida Rosaura, El Libro de los recuerdos.

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Aluen (Cap 2-Aluen 2da parte)



Esos ejemplos llegaban de todas partes y algunas mujeres aceptaban, pero luego tenían que sufrir padecimientos: embarazos no deseados, hijos que criaban solas y esposas resentidas que las maltrataban de por vida.

Pedro se acercó a la capilla desierta donde se suponía que Aluen se había ocultado. El lugar olía a acacias recién cortadas, pero parecía desnudo hasta del Dios crucificado. El templo pintado de blanco tenía un altar de madera rústica, unos sillares en forma de L y dos velas en unos antiguos candelabros de chapa donados por alguna dama caritativa. Afuera soplaba el mismo viento que calaba el alma hasta los huesos.

‒¿Qué necesitas, hijo? ‒escuchó desde el vértice izquierdo de la casa de Dios.

‒Creo que entró aquí una muchacha asustada.

‒No, aquí solamente estoy yo y Cristo por supuesto.

‒Yo vi a una mujer esconderse tras estos muros. Dígale que la quiero ayudar y que no tenga miedo. Acabo de dejar malherido a un hombre, un rufián, que venía en su busca.

Aluen, quien se mantenía oculta en el cuarto de las hostias, se asomó despacio como una criatura a la que le acababan de pegar. Aquellos ojos verdes le llegaron al alma a Pedro y se sintió un héroe, el protector de esa niña india. ¿Qué tenía de especial? La desprotección que la transformaba en una dama digna de ser amada, querida y respetada. Pedro la vio…

‒Allá está ‒dijo.

‒Hija, ¿por qué has salido? Me prometiste que te quedarías oculta y que luego veríamos qué hacer contigo.

‒¡A esa casa no puede volver! ‒exclamó Pedro con decisión.

‒No, muchacho, tiene razón. ¿La ayudará?

‒Lo prometo.

‒¿Puedo contar con usted? Me jura que cuidará de ella. No entiende mucho el idioma pero algo habla. Es huérfana.

‒Deje todo en mis manos ‒respondió, el recio, Pedro Medina.

Aluen se acercó despacio y con miedo. Estaba cansada de huir de tanto hombre que se acercaba con sus malos instintos. Ella era diferente, pero no querían entenderlo.

‒¿Cómo te llamas? ¿Comprendes lo que te pregunto?

‒Aluen ‒dijo como pudo.

‒¿Qué bello nombre?

Luz de luna ‒volvió a decir la india tehuelche que miraba con cierta dulzura al soldado.

‒Que Dios los bendiga ‒agregó el padre Hilario.

 Pedro y Aluen salieron de la capilla sin decir una palabra. La calle enlodada los obligaba a caminar separados. No había rastros de don Manuel, quien seguramente, y ante el repudio de los vecinos, había vuelto a su casa. No quería quedar expuesto, pero las vecinas lo habían visto y en un pueblo chico los chismes se desparramaban como un reguero de pólvora.

Aluen miró a Pedro y pensó que un hombre la había maltratado y humillado delante de la gente durante años y ahora otro se había jugado por ella. No eran todos iguales como pensaba. Muchos la reconocieron cuando llegó a la Comandancia. Allí hizo la denuncia y contó las miserias que había vivido. En un país que luchaba por su libertad no podían existir esclavos negros ni indios.

‒Irás a la casa de doña Ramona ‒dijo Pedro.

‒Yo vivir allí antes ‒comentó Aluen con cierta paz en su sonrisa.

‒Por eso mismo. Ella no tendrá inconvenientes en protegerte por el momento, después veremos…

Cuando llegaron a la vivienda de doña Ramona notaron ciertos murmullos. La joven que les abrió la puerta dejó ver una habitación con una mesa con dulces, pan casero, y hermosa vajilla. Estaban festejando algo. Algunos visitantes y familiares se dispersaron hacia los cuartos con preocupación y sorpresa. Un soldado y una india no era común ver todos los días.

‒Pasen y tomen una taza de té ‒dijo doña Ramona.

El té era una tradición traída de Gran Bretaña y allí se respetaba como si fuera un rito.

‒¿Puede proteger a Aluen? Si no tendré que buscarle otra familia. No puede regresar con don Manuel, ¿usted me entiende lo que quiero decir?

‒Sí, ella se quedará acá. Ya la conocemos, es una buena muchacha.


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Tertulias de la abuela: Bec Winnel



Mientras que muchos ilustradores modernos
comenzaron tradicionalmente en sus cuadernos de bocetos
y terminaron digitalmente,

Bec Winnel lo hace al revés.


Ella comienza digitalmente usando Photoshop 
con las imágenes de referencia con las que va a construir su obra.


Su composición la completa a continuación
utilizando plumas, pasteles y acuarelas
con especial atención a detalles particulares.


"No eres libre cuando haces lo que quieres.
Eres libre cuando expresas lo que eres."



Inmensa sensación de alas 
dibuja esta imagen
que se esfuma en su pincelada azul.


"La libertad de decidir sobre su destino
le otorga al ser humano una dignidad casi infinita"


La búsqueda de un cielo
en el azul de unos ojos es retorno al ser,
a la entraña misma del corazón
que despeja los matices y los secretos
en esa mirada.



Rubén Darío decía que el azul es el color de los poetas.


***


La última mujer (El tema)



-1912-
Un naufragio
El baúl de perlas


Rebeca Cooper Taylor pertenecía a una familia adinerada de Inglaterra. Su esposo y sus amigos, Amy y Carl, le habían preparado una sorpresa ya que no estaba pasando por un buen momento de salud: un viaje de placer por el coloso, el barco más grande del mundo, el que ni Dios podía hundir...

Rebeca aceptó con la condición de que también viajara su padre Mark Cooper, de ochenta años: hombre de negocios, displicente y austero. Él, como todo anciano, aferrado a sus afectos, llevaba un baúl del que nunca se separaba porque decía que allí guardaba un tesoro.

Con aquella valija misteriosa emprendió la travesía en el famoso Titanic, sin advertir el peligro que provoca la codicia y el egoísmo.
Ese itinerario, mucho antes del naufragio, se transformó en un verdadero infierno para todos; sin embargo, una mujer, la última, pudo rescatar la vida de lo poco que quedaba a salvo.

Una novela de amor profundo y de supervivencia, de valores y renuncias.
¿Cómo enfrentamos una situación límite?

Siempre aparece un ángel.





Rebeca tenía que buscar un estímulo para enfrentar el futuro que sería complicado y decidió  embarcarse en el viaje inaugural de El Titanic. Al poco tiempo, ya estaba arrepentida; demasiadas trampas la esperaban en ese crucero alucinante: su esposo, la amiga, un sobrino ambicioso y sin escrúpulos y su padre Mark quien no podía sobreponerse a un viaje que consideraba inútil, una pérdida de tiempo.

Todos y cada uno fueron tratando de fingir lo que no eran para poder adaptarse a las circunstancias, sin advertir lo que vendría después...

Lo que le ocurrió a El Titanic todos lo sabemos, pero lo que Rebeca tuvo que enfrentar, en soledad, enferma, solamente otra mujer lo advirtió, y fue allí que tomó la determinación más importante de su vida: la renuncia.

-------------Una historia sensible donde los valores son prioridad y donde la fortaleza prevalece ante la injusticia, la ambición, el egoísmo y los recuerdos.

La última mujer, de Luján Fraix

Una luz fuerte y brillante, de Viviana Rivero

 


¿Es posible para una pareja amarse y ser felices cuando la cultura y las costumbres de cada uno son muy diferentes?


Corre el año 2014 y Siria continúa en una guerra sangrienta. Álvaro Sánchez, fotógrafo argentino residente en Barcelona, decide viajar para cubrir la contienda. Sus contactos lo conducen a la casa de Al Kabani, familia musulmana que le proporcionará los medios para introducirse en Duma, una de las ciudades tomadas por las fuerzas rebeldes al régimen. Pero Álvaro no imagina que ese viaje le deparará la aventura más riesgosa de su carrera y la llegada de un amor que hará tambalear todos sus paradigmas. Salma, una joven mujer árabe, lo enloquecerá. Por ella estará dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias. Juntos experimentarán pasiones y peligros que los llevarán al límite de sus fuerzas y pondrán en juego sus vidas en medio de una vorágine de violencia y prohibiciones. La historia de la joven pareja está atravesada por otra más antigua, que transcurre durante el esplendor sirio de los años sesenta. En esa época de vaivenes políticos y duras restricciones impuestas a las mujeres irá forjándose la pequeña Nunú, cuya transformación personal marcará a fuego a Salma y Álvaro. Viviana Rivero vuelve a sorprender y fascinar con una novela que lo tiene todo: amor, sensualidad, odio fraternal, tabúes ancestrales y un tenaz afán de superación. Una luz fuerte y brillante refleja el poder del amor frente al horror de la guerra y la energía imparable de las mujeres unidas contra la injusticia.


Una luz fuerte y brillante, de Viviana Rivero


-----------------------------Escritora argentina. Sus libros: Secreto bien guardado, Sí, El alma de las flores, La magia de la vida, Y ellos se fueron, Mujer y maestra, La dama de noche, entre otros.

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Mi costado maduro de niña

 



Mi primer día de clases...

en el Instituto Colegio "Niño Jesús de Praga"
de las hermanas Carmelitas de la Caridad, 
venidas de España en 1919.

Mi prima Celina me sacó fotografías y me acompañó
junto con mi mamá a la escuela en ese momento
tan importante en mi vida.


Yo no tenía miedo, es más hubiera preferido ir sola.
De todas maneras, era mejor sentir el cariño
de una prima y de una mamá muy vigilante.




Era el primer día...
Mamá me puso el guardapolvos; estaba impecable
pero ya comenzaba a aburrirme...
El sol del otoño brillaba enhiesto 
sobre la blancura de las tapias y traía tibieza a las almas
que allí se encontraban para iniciar un camino.
"Claro, lloran porque son chiquitos",
pensé cuando todos mis compañeritos
empezaron a secarse las lágrimas.
¡Cobardes!

L.Fraix

Pinturas de William A. Bouguereau









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La buena suerte, de Rosa Montero

 


«Absolutamente imprescindible. Misteriosa, profunda, magistralmente escrita. No hay mejor escritora en castellano que Rosa Montero.»
Juan Gómez Jurado

«La alegría es un hábito.»

¿Qué impulsa a un hombre a bajarse anticipadamente de un tren y ocultarse en un pueblo de mala muerte? ¿Quiere recomenzar su vida o pretende acabar con ella? Tal vez esté huyendo de alguien, o de algo, o incluso de sí mismo, y el destino le ha traído a Pozonegro, un antiguo centro hullero que ahora agoniza. Por delante de su casa pasan trenes que pueden ser salvación o condena, mientras los perseguidores estrechan el cerco. La perdición parece estar más próxima cada día.

Pero este hombre, Pablo, también conoce gente en aquel lugar maldito, como la luminosa, incompleta y algo chiflada Raluca, que pinta cuadros de caballos y tiene un secreto. Allí todos arrastran algún secreto, algunos más oscuros y peligrosos que otros. Y algunos simplemente ridículos. También hay humor en ese pueblo triste, porque la vida tiene mucho de comedia. Y gente que finge ser quien no es, o que oculta lo que planea. Es el gran juego de las falsedades.

Un mecanismo de intriga hipnotizante desvela poco a poco el misterio de ese hombre, y al hacerlo nos muestra el interior de lo que somos, una radiografía de los anhelos humanos: el miedo y la serenidad, la culpa y la redención, el odio y el deseo. Esta novela habla del Bien y del Mal, y de cómo, pese a todo, elBien predomina. Es una historia de amor, de amor tierno y febril entre Raluca y el protagonista, pero también de amor por la vida. Porque después de cada derrota puede haber un nuevo comienzo, y porque la suerte sólo es buena si decidimos que lo sea.

La buena suerte, de Rosa Montero


-------------------Pasión por las novelas: La sombra del viento, Lo mucho que te amé, El jardín de los venenos, La hija del relojero, De amor y de sombra, Cien años de soledad, Más allá del invierno, La institutriz, Orgullo y prejuicio, Emma.

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Buenas y Santas... (El tema)

 


ARGENTINA, 1910
SANTA FE DE LA VERA CRUZ


La Candelaria, establecimiento rural de doña Emma: una mujer poderosa y autoritaria.
La niña Felicitas, hija menor de la dueña de la estancia, es rebelde y trata de desafiar las leyes éticas y morales de una época donde los prejuicios sociales la obligan a guardar las apariencias.
Un amor prohibido y su irrespetuoso carácter terminan por enfermar a su madre que toma una drástica decisión. Una tarde embarcan para Francia llevando como única compañía a Remedios, la criada.

Por aquellos años, las personas adineradas de Argentina solían viajar al hemisferio Norte para alejar a sus hijos de supuestos amores inoportunos.

Cuando regresan, después de dos años, están irreconocibles. Cada una oculta secretos inconfesables y la carga de un misterio demoledor que las separa... Serán enemigas de por vida.

¿Y los hijos olvidados?
La pobreza del alma, a veces, no tiene vuelta atrás.

***
Los temas de esta novela son tratados con filosofía y lirismo: el temor a la muerte, los secretos, el amor, los juicios de la sociedad, la dignidad del hombre, los valores humanos, el poder de la verdad...dejando un mensaje claro desde la psicología de los personajes.


Felicitas, la niña "bien", la joven rica y poderosa, no era más que una muchacha solitaria que quería ser feliz y no podía. Su madre intentaba llevarla por el camino que ella consideraba correcto por su condición social, pero ella se sentía ofendida, no respetada... Y así, con esa valentía, solía escaparse en su caballo y desaparecer todo el día. Eso enojaba mucho a doña Emma que ya no sabía qué decisión tomar, aunque sabía, muy en el fondo, que ella no era el mejor ejemplo.
En medio de esa llanura inhóspita, los deseos de la patrona eran órdenes que había que cumplir a costa del sufrimiento, del amor y del futuro de quienes vivían en la estancia. Todos se sentían presionados por la autoridad de doña Emma, y hasta el criado Jeremías solía huir cuando la veía para no tener que dar explicaciones.
Antonio, el capataz, triste y malhumorado, guardaba bajo el poncho media docena de secretos que lo delataban cuando lo miraban a los ojos. 
Así vivían por aquellas épocas los habitantes de la Candelaria, una estancia con demasiada historia y poca sensibilidad, un lugar bello, pero demasiado injusto, donde el buen nombre valía más que el derecho a ser feliz.

La vocación----Feliz día del escritor






LA VOCACIÓN...

Nadie habla de un tema vital para muchos, especialmente para mí. Encuentro guerra de "egos" en las redes sociales disputándose el primer puesto de ventas de libros y me pregunto tantas cosas. Pareciera que en este mundo del ARTE Y DE LAS LETRAS lo más importante es competir...

¿Y LA VOCACIÓN?
¿CONOCEN QUÉ SE SIENTE
DENTRO DEL SER CUANDO NOS LLEGA SU MENSAJE?


Ella se anima a desafiar nuestra tranquilidad y nos persigue; aunque le demos la espalda, aunque la ignoremos... Nos acompañará siempre hasta el final de nuestra historia.

PARA QUÉ?

Para darnos felicidad. LA VOCACIÓN (así lo decía García Márquez) es algo innato; venimos a esta tierra con esa misión. No tiene que ver con el egoísmo ni la competencia, no destruye sino que engrandece, no es mezquina porque comparte... ES HUMILDE.


"HAY QUE TENER DEMASIADA GRANDEZA
PARA ADMIRAR A OTRO"

decía Ernesto Sábato.



Yo comencé a escribir a los 8 años después de haber leído muchos libros. Escribía cuentos de hadas llenos de errores de ortografía. Más tarde, seguí con mis estudios primarios y secundarios aprendiendo un poco más. Recuerdo que la hermana MARÍA DE LAS NIEVES me decía:

-Tú vas a ser escritora porque usas palabras que otros niños no utilizan. Me imagino que lees mucho?

Yo sentía que tocaba el cielo cuando me elogiaba así. Cuando terminé el secundario intenté seguir Abogacía pero no logré ingresar a la Universidad porque los cupos eran limitados. Seguí escribiendo poemas de amor frustrados hasta que me decidí por el profesorado de Letras. Recuerdo que llevaba mis cuentos a las clases, pero nadie me los pedía... Era la única que escribía. Todas querían ser profesoras. Finalmente, abandoné por un ataque de pánico y lloré mucho. Eso me sirvió de experiencia aparte de que aprendí mucho sobre gramática, escritores y pintores. Pude desplegar mis argumentos cuando rendí HISTORIA DEL ARTE porque me dieron para analizar pinturas. Fue un éxito y me sentí feliz.

Por esos años empecé a enviar mis cuentos a concursos literarios (no existía internet) pero yo no me sentía conforme, pensaba que me faltaba aprender y fue cuando decidí anotarme en un Taller de Narrativa. Fue tan enriquecedor, aprendí mucho, me relacioné con gente de las letras, publiqué en diarios, revistas, antologías compartidas, recibí premios... Todo impensado para mí, perdí noción del tiempo y sentí que esa VOCACIÓN que tuve desde niña estaba dando grandes pasos. No existían metas, lo importante era el presente: la experiencia. 

Ellas insistieron para que publicara mi primer librito de poemas AMOR VERDADERO (poemas, 2000). No pensé nunca en venderlo, "el libro tiene que circular", decía Susana, mi profesora. Y fue así, que lo utilizaron como material de estudio en los colegios y me abrió puertas para ser jurado de eventos y ganar luego el premio del Museo de la ciudad y del ministerio de Cultura; una plaqueta ubicada en el monumento a LAS MADRES en mi localidad.

Publiqué tres libros más "MOLINOS DE VIENTO" (cuento, 2002), "SEPTIEMBRE" (poemas, 2007) y "EL SILENCIOSO GRITO DE MANUELA" (novela, 2017)  No contenta con ello me anoté para estudiar de Preceptor Literario en el Conservatorio L. de Rosario. El profesor Rossi decía que cuando leía mis poemas le recordaban a Sor Juana Inés de la Cruz.(Oh...querido profesor) Él era fiel custodio del idioma y su curso se basaba en la escritura clásica. Allí aprendí a escribir todo tipo de poema con métricas totalmente desconocidas para mí. 



Por eso digo que se puede ser escritor de muchas formas, todo es relativo: no existen códigos ni reglamentos ni pautas a seguir.Yo fui por el camino del estudio porque me permitió adquirir confianza, seguridad... aunque venda pocos libros, no me importa. Conozco amigas que recorren ciudades presentando sus libros, que luchan por alcanzar un lugar...



Cuando LA VOCACIÓN te abraza
no importa dónde puedas llegar, tú sabes cuáles son tus límites y ambiciones,
con qué eres feliz.
Nunca la abandonas pero duele cuando a veces
te subestiman, te encasillan o le quitan mérito a tu manera de manejarte
en el mundo de Las Letras.

Lo mío no es competencia ni negocio.

NO OLVIDAR QUE EL ARTE ES SUBJETIVO.

***

El silencioso GRITO de Manuela, Buenas y Santas... y La abuela francesa

 


Por si algún lector de Argentina le interesa mis libros:

💧El silencioso GRITO de Manuela.

💧Buenas y Santas... Los hijos olvidados.

💧La abuela francesa.

Están publicados, en papel, para la venta en Mercado Libre (Argentina)


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--------MERCADO LIBRE

Felicitas junto al río



De cara al viento junto al río, comenzó a temblar. Evocó la casa abrigada y una taza de té caliente pero también las duras e irreflexivas palabras de su madre. Estaba por cometer una locura. Retrocedió. Volvió a recorrer el bosque hacia el Norte y llegó al prado que se extendía cerca de La Candelaria. Miró el manto pardo y verdoso, enmarañado por el viento, azotado por la lluvia, con hojas de arce esparcidas y perforadas por los tallos rotos de los cardos. La lluvia le mojaba el rostro. Tenía frío. Recordó nuevamente a su abuelo que solía orar en la barranca del río como si estuviera en el banco de la iglesia. Se quedaba allí, con las manos en los bolsillos, contemplando las aguas y viendo nacer el sol cuando empezaba a trazar su arco sobre la tierra.
‒¡Señorita!‒escuchó de repente.
Antonio venía con su caballo bajo la lluvia despacio en su busca. Ella, al escucharlo, comenzó a correr pero se cayó en el lodo y allí se quedó sepultada mientras el capataz la ayudaba a ponerse de pie.
‒¿Por qué hace esas cosas? Nos mortifica a todos.
‒Y en mí… ¿quién piensa?




De---Buenas y Santas... Los hijos olvidados
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Aluen (Cap 2-Aluen 1era parte)

 



2-ALUEN

  

CARMEN DE PATAGONES

LOS HOMBRES BLANCOS

 

En el verano de 1824, los habitantes de Carmen de Patagones hablaban azorados sobre la orden que había llegado del Ministro y Secretario de Gobierno, don Bernardino Rivadavia. Se otorgaba la libertad a la negra Juana y a su familia, propiedad hasta ese momento de doña Josefa García, esposa de don José Guardiola.

Esos comentarios traían confusión y enredos de alcoba que poco le importaban a Pedro Medina. Se sentó en una silla de paja de tres patas y se puso a recordar otros tiempos.

‒Hay que ser astuto para vencer. Con ropas y estandartes diferentes fuimos uno solo en aquel combate mientras las mujeres y los ancianos llevaban pañuelos rojos. Se veían desde lo alto de las murallas.

‒Hablando solo ‒le dijo un compañero que se acercó despacio y sin hacer ruido.

‒Es que no hay cómo molestar al silencio más que con un grito apagado, pero grito al fin. Uno acá se pone hosco, huraño y hasta se olvida de hablar.

‒Con una mujer todo se soporta: el viento, la tierra seca, y hasta la pobreza ‒respondió el amigo intentando darle ánimos a Pedro que parecía derrotado.

‒Para tener compañera hay que estar enamorado.

‒Eso no es cierto, acá se juntan entre parientes. Dicen que no hay que mezclar la sangre con otra nueva.

‒Eso no va conmigo, amigo.

De repente, se escucharon unos gritos que venían desde la calle y se asomaron a mirar. Era una mujer, una india joven, que corría desesperada hacia el río. Detrás iba un hombre mayor que ella, de unos cuarenta años, que parecía amenazarla con sus insultos. La muchacha lloraba.

Frente a la puerta de la casa, se asomaron doña Ramona y su sobrina Francisca que habían estado tomando mates en el patio, tratando de refugiarse del viento.

‒Allá va Aluen, ¡pobre muchacha! Otra vez el Manuel no la deja en paz.

‒¡Es tan buena! No parece indígena, se nota que está educada por los patrones ‒respondió Francisca.

‒Es que cuando estuvo en esta casa le enseñamos algo de castellano, mientras nos ayudaba en las labores diarias. ¡Oiga, don! ‒le gritó a Pedro‒. ¿Por qué no la ayuda?

Pedro Medina salió detrás de ellos sin que se lo dijeran dos veces. Alcanzó a atrapar a Manuel que estaba algo agotado por la persecución. Pedro lo tomó del cuello de la camisa que llevaba desabrochada y le preguntó con un tono brusco y desafiante como solía hacerlo siempre:

‒¿Qué quiere con la india?

‒¡Está en mi casa! ¡Qué le importa!

‒No sé, pero sospecho que por algo se escapaba y que usted es el culpable. ¿Me equivoco?

‒Si cree que me va a intimidar porque es un soldado está muy equivocado. ¡La busco, sí! Y ya sabe para qué…

Pedro le dio un empujón y lo dejó de cabeza en el lodo, sin poder moverse, y sin reaccionar. Le dolía todo el cuerpo. Manuel era el dueño de la casa donde Aluen trabajaba por comida y por una pieza. Él tenía esposa y dos hijas, pero le gustaba aquella hermosa nativa de ojos verdes y de pelo largo. Es que era bella y frágil, manipulable, tan etérea como un ángel, indefensa pero brava.

Pedro la buscó, pero ella se ocultó en la iglesia.

Manuel había escuchado que don Guardiola había perseguido hasta el cansancio a la negra Juana.

Te daré tu libertad a cambio de unos favores.


--------------Pasión por la Argentina: La Patagonia, los indios tehuelches y los mapuches, las luchas, los colonos galeses, los inmigrantes españoles, la dignidad de la mujer india, los hechizos, el apoyo de la Iglesia.