Octubre

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OcTubre.

El mes que nos acerca al verano donde ya se siente el calorcito y los perfumes, donde revive con sus pasos: la vida.
Es bueno darse cuenta que tenemos algo que compartir, mucho por desear y caminos para andar. Cada latido es un nuevo ser que nos habita y nace un sentimiento auténtico (si se puede) que se llama esperanza; la que muchas veces perdemos por innumerables razones que nos sobrepasan pero que siempre permanece latente porque no podríamos continuar sin ella.

Bienvenido OctuBre para soñar que todo puede ser posible, para creer y dejar que nos sorprenda el reloj con nuevos desafíos.


LA NOVELA
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LICIA. Hermana mía

 


Gracias Anys Felici por tu reseña de


LICIA. Hermana mía en tu sitio web.


Muy interesante blog para encontrar opiniones sobre libros actuales.

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premioliterario2020


--ANYS FELICI--

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LA NOVELA

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lujanfraixrecuerdos.blogspot.com

La última mujer (Cap I Fin de la Belle Époque-3ra parte)

 


‒Claro que sí. Ya está decidido, pero antes de comenzar el tratamiento lo venimos a invitar a un viaje. Todos juntos, felices. A Rebeca le hará bien y se sentirá reconfortada después de sentir aires nuevos.

‒No. Vayan ustedes que son jóvenes. ¿Para qué quieren un viejo al lado?

‒Te amamos, papá. Queremos compartir contigo. Van a venir también unos amigos Carl Bramson y Amy Carter Bramson.

‒No, no, menos.

‒Vamos, padre. No sea caprichoso. Si se lo ve bien de salud.

Mark era austero consigo mismo; cuando estaba solo bebía ginebra para ocultar su gusto por los vinos viejos. Aunque le gustaban los viajes, no había traspasado la puerta desde hacía veinte años. En cambio, era tolerante con los demás y admiraba, casi con envidia, la vitalidad y la energía que se desprendían de los espíritus jóvenes. Carecía de ímpetu y de ese goce que provenía de la relajación de los sentidos. Necesitaba, por una simple razón, permanecer ocupado, activo y resuelto. Lo demás le aburría demasiado. Es que Sarah ya no estaba y tenía que conformarse con la conversación de Violet, quien lo cuidaba como una hija.

‒Debe ir con Rebeca, señor Cooper.

‒¿Y a ti quién te preguntó algo?

‒Vamos, no se comporte como un viejecito malhumorado que sabe bien que no lo es. Abandone un poco su fábrica de faros y llene de oxígeno esos pulmones.

‒Tú qué sabes. Si voy es porque me lo pide Rebeca.

‒Así me gusta, papá‒dijo ella y lo abrazó nuevamente.

‒¡Basta de zalamerías! Seguro que me van a pedir dinero.

‒Claro‒respondieron entre risas‒. Me dijeron que no tiene.

‒Pues, no‒contestó Mark Cooper tratando de parecer alegre cuando una nube de polvo le cubría el alma después de la noticia que acababan de darle. Si Rebeca se moría, él se iba con ella. Lo tenía decidido. Nada lo ataba a esta tierra donde para ser feliz bastaba con un poco. Los afectos eran su única fortuna. Sin ellos se convertiría en pordiosero.

El siglo XX nacía auspicioso: había paz en el mundo y mil inventos recientes (cinematógrafo, automóvil, teléfono, aeroplano…) inauguraban una era en la que cualquier maravilla parecía posible.

Por entonces los astilleros Harland and Wolff construían para la empresa británica Ocean Steam Navigation Company-más conocida como la White Star Line por la estrella blanca que usaba como símbolo-tres grandes transatlánticos hermanos: el Olympic, el Titanic y el Britanic, colosos que medían unas tres cuadras de largo y dejaban chiquita a cualquier embarcación conocida hasta el momento.

La construcción del Titanic demandó veintiséis meses. En él trabajaron más de once mil obreros que instalaron diecinueve calderas, dos motores y la novísima turbina de vapor Parsons. El proceso fue un éxito: costó la muerte de sólo dos operarios, cantidad ínfima para la época.

El casco del transatlántico poseía un doble fondo y estaba dividido en dieciséis compartimientos estancos que lo convertían en invulnerable, pues se calculaba que, en caso de problemas, no se inundarían simultáneamente más de dos. Tan seguros estaban del coloso que el viaje de pruebas duró sólo ocho horas.

Este palacio flotante tenía diez niveles y chimeneas del tamaño de una casa de tres pisos. Para arrastrar el ancla se precisaron veinte caballos. En su interior funcionaba un hotel de lujo, dotado de las comodidades que podía ofrecer la tecnología de la época: teatro, salón de baile, camas con baldaquino, pileta cubierta, baños turcos, gimnasios, restaurantes, accesibles para quienes dispusieran de doscientas veintidós libras que costaban las suites de primera clase. Un pasajero de tercera se podía ubicar en una cabina de cuatro camas por veintidós libras.

 

 

‒¿Titanic?‒preguntó Mark Cooper con curiosidad.

‒Es un coloso, un barco, que va a partir del puerto de Southampton el 10 de abril próximo en su viaje inaugural.

‒No es hermoso, papá. ¿Se imagina? Todos queremos estar presentes en esa travesía. No podemos faltar, además me vendrá bien para enfrentar lo que me espera: meses difíciles.

‒No me atrae demasiado; le tengo miedo al agua desde que era pequeño‒dijo Mark dudando mientras se distraía con el diario de la mañana.

‒Estará tan lejos del agua que ni la verá… Es enorme y alto. Lo vi en las fotografías. Una embarcación nunca imaginada y preparada para no ser abatida jamás.

A Mark Cooper le preocupaba la salud de Rebeca, el diagnóstico de su enfermedad no permitía conjeturas ni distracciones, ni viajes estériles, ni tonterías de cualquier tipo. Sabía lo que era la lucha cuando enfrentó la patología de su esposa Sarah. No quería aturdirse con travesías absurdas y frívolas. Ellos eran demasiado jóvenes y la edad no les permitía sentir miedos. Los viejos eran los que acumulaban temores y soledad.

‒Mejor me quedo y visito algunos médicos para ir ganando tiempo.

‒No. Esto es una pausa para olvidar un poco y para poder disfrutar sin el pensamiento rutinario y abrumador de todos los días.

‒Suegro, es la oportunidad de estar juntos. ¿Comprende?‒comentó Wilson mirando con tristeza a Mark. Insinuaba algo que él no comprendía en su totalidad pero que presentía. Estar junto a Rebeca quizá por última vez.

‒Está bien‒añadió con resistencia el anciano caballero para alegrar a su hija y para unirse a esa dicha ficticia que no le agradaba y que no podía disfrazar por más que fuera la travesía de su vida.


 --LA ÚLTIMA MUJER--

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Tertulias de la abuela: el té gales

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A 25 kilómetros de Esquel (Argentina), enmarcada por el imponente paisaje de montañas y campos cultivados, se encuentra la localidad de Trevelin.

La ciudad de 11.000 habitantes, con jardines coloridos de postal, es un destino obligado que alberga el legado del inmigrante: la ceremonia del té galés. La costumbre se remonta a la llegada de los primeros colonos a las costas del Golfo Nuevo (actual Puerto Madryn) en 1865. Habían partido dos meses antes de Liverpool a bordo del velero "La Mimosa" y trajeron consigo la esperanza de una vida mejor, su amor por la música, el canto coral y "el five o´clock tea".


La diferencia entre el té inglés y el galés es que el primero
tiene un significado
más relacionado con la ceremonia social,
característica de la clase alta
y eso se ve reflejado en el té fino que se utiliza
y los copetines y bocaditos
con que se suele acompañar.


El galés, en cambio,
tuvo desde sus inicios la intención de ser una suerte
de refuerzo del almuerzo,
muy habitual en el campo.
El trabajo pesado de la recolección de leña con hacha,
o la trilla en verano
exigían un refuerzo de calorías para recomponer
las fuerzas del trabajador.
El té no necesariamente
debía ser importado, sino que se consumía
el que se conseguía 
y era acompañado por pan con manteca 
o tortas.


Los domingos por la mañana los pobladores solían ir al culto de las 11 en la capilla. Muchas veces viajaban decenas de kilómetros a caballo, por lo que era necesario hacer un corte para el almuerzo y recuperar energías.
Solía trasladarse toda la familia, así que se armaban una suerte de picnic al aire libre y se continuaba la jornada con canto. Durante la tarde un segundo descanso era a la 5. La merienda compartida incluía manteles delicadamente bordados y almidonados, extendidos sobre el césped y té en hebras servido en la mejor vajilla. A su alrededor se reunían los comensales a degustar ricas tortas, panes caseros, tartas y dulces.


A pesar del transcurso de los años, la tradición se conserva en los lugareños y hoy se ha convertido en uno de los íconos turísticos de la provincia de Chubut (Argentina), especialmente en Trevelin. En sus calles, el visitante puede detenerse en una de sus casas de té y revivir aquella costumbre.


Gaiman, Casa Galesa de té: la visita más célebre,
la princesa Lady Di,
recordada en fotos dentro del salón.



Buenas y Santas... Los hijos olvidados

 


FRANCIA, 1911


PARÍS
CATEDRAL DE NOTRE DAME

Un mes y veinte días duró el viaje en barco.
París brillaba entre sus encendidos fulgores ante la vista de Emma, Felicitas y Remedios. La populosa vida de aquel país se agitaba dentro del alma de las recién llegadas que se sentían insignificantes. Era el inmenso mundo de la felicidad y de las grandes pasiones. Doña Emma se confundía entre la sensualidad del lujo y su alegría interior, la elegancia de las costumbres con las sutilezas del amor. Felicitas pensaba en los suspiros a la luz de la luna, en los interminables abrazos y en las lágrimas que bañaban las manos de aquel hombre que había abandonado.

 
 


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Cicely Mary Barker (1895-1973)

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Cicely Mary Barker  fue una ilustradora inglesa 

conocida por sus obras de fantasía con hadas y flores.

Su educación comenzó en la niñez con cursos por correspondencia

 y su instrucción en la escuela de arte de Croydon.


Sus primeros trabajos profesionales fueron tarjetas de felicitación y juveniles ilustraciones de revistas. Su primer libro se publicó en 1923.




 Barker era devota anglicana y donó sus obras para recaudar fondos para organizaciones cristianas misioneras.





Publicó libros de temática cristiana

 como "El libro de los niños de Himnos"

 en colaboración con su hermana Dorothy.


Diseñó un vitral para la Iglesia de St. Edmund, Pitlake, y su pintura del Niño Jesús fue adquirida por la reina María.




Cicely era igualmente competente en acuarela, tinta, aceites y pasteles.


Kate Greenaway fue una marcada influencia en su carrera.



Falleció en 1973.

Se llevaron a cabo dos funerales: 

uno en la Iglesia en Storrington y otro en Barker dúplex.

Sus cenizas fueron esparcidas en el cementerio

de Storrington Sussex, Inglaterra.



"Siempre he tratado de pintar por instinto

en una forma que es natural para mí,

sin ningún pensamiento real

o la atención a las teorías artísticas."


C.Barker



Un libro sobre temas de primavera,

verano y otoño

fue publicado en 1985.



Primavera

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Recuerdo una primavera muy especial.

Yo tendría 10 años.

Con mis amigas elegimos ir a pasar el día al campo;

algunas de ellas andaban a caballo,

otras corrían por el verde, se divertían...



Yo me aburría muchísimo.

No sé... hasta hoy me pregunto el porqué.

Es que sentía que aquellos juegos

no llenaban mi alma,

no me daban felicidad.

Me parecía que estaba perdiendo el tiempo.


Seguramente quería refugiarme

en mi mundo a leer historias.



(click en el enlace)
---------------Pasión por
Los hermanos Grimm, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Hans Christian Andersen, Mark Twain, Perrault.


Promesas al atardecer de Kenema, de Andrea Golden


Para fans de El diario de Noah y El tiempo entre costuras.

«UNA MISIÓN SECRETA LA LLEVÓ A INFRINGIR TODAS LAS NORMAS»



«¿Qué me diría a mí misma de haber olvidado todos los acontecimientos de una vida?»
«¿Qué episodios destacaría para recordarla?»

Lily, una anciana con un pasado intenso, decide dejar por escrito los acontecimientos más relevantes de su vida antes de que el alzhéimer los arranque de su memoria.
A través de la lectura de sus escritos conoceremos a la aniñada y desinhibida Lily King, hija del comisario jefe de Scotland Yard. Descubriremos los detalles de una misión secreta que la alejó de su Londres natal y la llevó a Sierra Leona, en el momento crucial en el que ese país africano alcanzaba su independencia de Inglaterra. Allí, la protagonista, con un cambio de identidad necesario y en un ambiente de investigación y espionaje, conocerá el amor verdadero y proclamará promesas que condicionarán su futuro.

Booktrailer En: YouTube "Promesas al atardecer de Kenema"

RESEÑAS DESTACABLES:
«La ambientación no puede ser más atractiva. Londres y su Scotland Yard, Irlanda y sus parajes inolvidables, África y su virginidad. Pero si su situación geográfica es un caramelo, la cronológica no se queda atrás. [...] Su estilo me convence y sus historias saben llegarme al corazón.» Anuca, Tejiendo ideas cosiendo palabras.
«Siempre cuida al milímetro las ambientaciones de sus novelas y nos hace sentir que realmente nos encontramos allí, tiene un don para ello. [...] Si quieres vivir una emocionante y peligrosa aventura, ¡éste es tu libro!» Annie, Iceberg de papel.

NOTA:
Cultivo novelas en las que el continuo acontecer de sucesos dejen al lector enganchado al libro desde el primero hasta el último de sus capítulos. Fiel al estilo de escribir historias que emocionan y hacen sentir. Que aporten algo más que distracción.

BIBLIOGRAFIA:
· Promesas al atardecer de Kenema (Novela histórica, Novela romántica, Espionaje). (Participa en el premio literario 2020)
· La vida en tus Palabras (Novela histórica, Novela romántica, Aventuras).
· Los Secretos de un Recuerdo (Novela histórica, Novela romántica, Suspense).
· Tocando el cielo de Manhattan (Novela romántica, Aventuras).


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premioliterario2020

La abuela francesa




De niña siempre iba al campo.
Yo decía, desde tiempos inmemoriales, que estaba poblado de almas, aquellas que buscaban su lugar: en la higuera, entre los jacintos y los cañaverales, bajo el ombú...

Y la tierra arada me veía pasar con los ojos casi cerrados porque me dormía con una muñeca en brazos.

Después, cuando mi padre arreaba las vacas negras, yo me tapaba el rostro con las manos porque sabía que se las llevaban...
Había melodías de pájaros entre los surcos, carretones de abuelos y viento filtrándose entre las grietas cuando el molino murmuraba como caballero andante.

¡Cuánta soledad!

Hoy esos mismos campos tienen un alma querida porque alguien llamado Melanie decidió que sus cenizas debían descansar allí.



🌸LA ABUELA FRANCESA
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