jueves, 31 de octubre de 2019

La abuela francesa




Obras de Hellen Alligham


Así vivía mi bisabuela Melanie...
primero en Suiza y luego en América.



PAISANA FRANCESA

Tú serás el heredero
de mis trigales galanos,
que sembré con estas manos
en el mísero chalar.
Escucharás a tu abuela,
su majestad tan sufrida,
que luchó por una vida
sin intentar claudicar.

Como perfecta heroína,
desde el establo labriego,
protegeré mi sosiego
con la porfía del ser.
Germinarán los placeres,
se rizarán los caminos,
por las glebas y los trinos...
Es la Patria por crecer.

Cautivada por los vientos,
con alma de barrilete,
sepultaré mi florete,
escaparé del rencor.
En el arcón de retazos,
la simiente de la historia
es un retoño de gloria:
la comunión del amor.

Luján Fraix



Yo la bauticé  "La abuela francesa"
porque se casó, en segundas nupcias,
con mi bisabuelo
François Fraix
que llegó de Francia.



(Clik en el enlace)


miércoles, 30 de octubre de 2019

La novia ¿Ella regresó por amor? (4ta parte)



Dolores defendía a su hijo porque sabía de sus adicciones pero no hacía nada por contenerlo y orientarlo. Prefirió no insistir con la pelea y lo dejó solo. Salvador se apartó y tomó asiento frente a la mesa vacía, como siempre, mientras su mirada se perdía por el ventanal. Lo único que le resultaba familiar era la tristeza. Permaneció un rato completamente inmóvil para hundirse luego en una de sus somnolencias momentáneas. De pronto, volvió a abrir los ojos y, con acto reflejo, consultó el reloj.
“Qué mal padre debo ser para merecer esto”, pensó.

Era agotador para él sentir que todo se le iba de las manos y que había formado una familia con la mujer equivocada, que no se ocupaba de la educación de sus hijos: un ser sin principios, sin moral ni ética. Ya era tarde para arrepentimientos porque no tenía ganas de nada; se hallaba totalmente abatido y sin fuerzas, aunque cuando se cruzaba con ella sentía que su pecho iba a estallar de furia y que una guerra interna lo empujaba deliberadamente fuera de control. Necesitaba una utopía para vivir esa realidad horrible que le tocaba en suerte pues no quería transformarse en un inquisidor.
-¿Papá, tienes dinero?-le preguntó Mía con voz dulce.
Él no perdió tiempo en charlas, sacó la billetera y le dio a su niña de ojos color canela, a quien adoraba, algo de dinero. Apagó las luces y, sumido en una densa oscuridad, lloró de impotencia.
“Hay gente que se preocupa más por el dinero que los pobres: son los ricos”.
                                                                            Oscar Wilde


Al otro día llegaron Eduardo y Jorge, sus amigos desde hacía muchos años, con quienes había compartido salidas, partidos de tenis, charlas y algunas mujeres. Eran otros tiempos. Ellos eran testigos de las precarias condiciones en que se encontraba aquel amigo avergonzado por los gravísimos defectos de su familia.

Ambos lo notaron triste, como deprimido. Pensaron que era normal, pues no le hicieron preguntas porque sabían de los conflictos que estaba viviendo Salvador y de lo vulnerable que podría llegar a ser frente a sus “enemigos” diarios.
-Lo que más odio es que toquen mis cosas-dijo Salvador cuando vio salir a Dolores sonriendo en su auto con la mano levantada.
-No te lo tomes así-dijo Jorge -En el matrimonio todo se comparte.
Salvador sacudió la cabeza como negando sus palabras.
-Mira que te deja y se va con otro-dijo Eduardo.
-Ojalá…-contestó Salvador como iniciando un duelo de cara a la tierra.
Los dos amigos se miraron perplejos; estaban desconcertados. No quisieron ahondar en la cuestión ya que no entendían bien lo que quiso decir.

Suele suceder que frente a personas depresivas nadie sabe cómo actuar y se desvinculan del tema, con aparente indiferencia. Ignoran las voces interiores, la intuición, justifican el dolor… tal vez, no sienten empatía.
Lo cierto era que Eduardo y Jorge se marcharon sin preámbulos y sin advertir que el amigo los necesitaba. Salvador era de esos hombres que no sabían o no podían pedir ayuda y que preferían, en soledad,  correr todos los  riesgos.

Después de cerrar el negocio, Salvador se fue para la casa y se encontró con Susan que lo miró de  extraña manera. Ella era una mujer simple, con el cabello rizado, la cara redonda y grandes ojos, que no sabía nada del caos del mundo y que se conformaba con poco.
-Encontré esto-le dijo y sacó el revólver de su delantal. Temblaba como si estuviera afiebrada y dispersa.


-¿Dónde? ¿Cómo?-contestó Salvador desesperado.

Continuará...

martes, 29 de octubre de 2019

La novia ¿Ella regresó por amor? (3ra parte)


Antonio Capel


De repente, escuchó un grito:
-¡Préstame el auto!-interrumpió Roberto con prepotencia y el rostro distorsionado como si fuera la propia muerte que se estuviera riendo de Salvador.
-¡El auto no se toca!-volvió a contestar Salvador con la paciencia al borde del colapso.
-Egoísta, mal padre-protestó Roberto con tono amenazante.

Se fue hacia el garaje, donde se hallaba el flamante coche de su padre, y con una navaja lo rayó de punta a punta; luego se marchó tranquilo por la calle desierta a agotar el poco dinero que tenía con mujeres o a beber en algún bar, sin ninguna intención de ocultar sus vicios.

El centro de la habitación la ocupaba una mesa redonda, de roble, rodeada de sillones de cuero colocados delante de la biblioteca. Directamente, encima de la mesa, pendiente del techo, había una lámpara de cristal.
-Te quiero, hijo-le dijo Úrsula-He estado algo enferma, te pido que no me abandones. La iglesia me está esperando, seguro perdonará mi infidelidad.
-Sí, mamá. No puedo venir tan seguido, piensa que tengo una familia. Ya no soy el niño que tú cuidabas tanto.
-Lo sé. Dime, ¿eres feliz?
-Bueno, tú entiendes… Dolores es tan especial.
-Una mujer perturbada. Eso ya lo sabías cuando decidiste casarte con ella. Tuviste muchas oportunidades: chicas educadas de buena familia y tú elegiste a Dolores que, vamos a ser sinceros, te había engañado más de una vez y se comentaba que te quería por tu dinero. Tengo que ser realista y perdona, pero a estas alturas… aunque tú todo eso ya lo sabes. Yo lo único que quiero es que no te maltrate.

-¡Madre, soy un hombre!
-¿Y eso?. Hoy la violencia tanto física como psicológica puede darse de ambas partes.
Salvador hizo una pausa, sonrió débilmente a Úrsula a quien amaba, se apartó de la mesa y dirigió sus pasos al encristalado armero adosado a la pared que tenía sus cortinillas cerradas para que nadie viera los objetos reservados.
-Acá guardaba mi padre las armas en condiciones y cargadas ¿ no?
-Sí, pero deja eso que me da terror.
Cerró el armero y volvió a la mesa junto a su madre; con delicada lentitud se acercó a ella y le dio un beso. Ahora, después de haber visto las armas, se sentía más seguro aunque siempre existe una filosofía para la falta de valor.

Cuando salió al patio, vio que los gatos trepaban el tejado para observar su presencia y se acordó de su niñez y juventud cuando los abrigaba en sus brazos llenándolos de lágrimas. Se sentía tan solo después de la muerte de su padre. No había podido sobreponerse, a pesar de los años transcurridos, a esa pérdida. Pensar en él lo hundía en el desgarro.
-Cuídate, mamá. Mañana vuelvo.
-Bendiciones para ti-dijo Úrsula. Toda su vida se había aferrado a él para protegerlo porque su amor era infinito. Lo cierto era que, de alguna manera, lo había aislado del mundo.

Salvador llegó a la casa con su coche sin advertir que se encontraba todo rayado, arruinado, por el capricho de su hijo Roberto. Cuando dio unos pasos, volvió la mirada y allí estaba… Su BMW parecía un automóvil viejo y deslucido.
-¡Dónde está Roberto!-le gritó a Dolores que se hallaba en el living pintándose las uñas.
-Déjalo que no hizo nada.
-¡No hizo nada!-gritó Salvador después de escuchar su repugnante respuesta.
-Tú siempre te ensañas con él porque es joven, porque sientes que compite contigo. Tú eres el padre, no el hermano.
-Porque soy el padre exijo respeto.
-Bah… No sabes ser padre ni marido, eres egocéntrico, piensas solamente en ti y en tu estúpido auto. Dinero y más dinero.


-¿Y tú? Necesitas de ese dinero, lo gastas a manos llenas, nada te importa, ¿verdad?

Continuará...

lunes, 28 de octubre de 2019

La novia ¿Ella regresó por amor? (2da parte)





-¡Qué buena salida!. Salvador no te imaginas. Compré una campera divina ahora que se viene el invierno, botas y cartera y un perfume de Armani… Después fuimos a almorzar.
Salvador se levantó sin decir palabra y se fue a su escritorio a ordenar papeles pues tenía que salir de viaje. Antes de guardar los contratos y demás documentos miró un revólver que tenía en un cajón; luego lo volvió a colocar en el mismo sitio con doble llave. Los gritos de su mujer lo abrumaban demasiado, estaba harto de su frivolidad, de la falta de interés y de compromiso hacia su persona, de la risa y hasta de su cuerpo que tanto había deseado.

“El tiempo aniquila el amor y las ilusiones, desengaña la inocencia. Pero si al menos nos dejara la piedad antes de que nuestro cuerpo encerrado quede confundido con la tierra y las cenizas”.
-¡Ya te vas!-le dijo su hijo Roberto con los ojos entrecerrados por el alcohol y las drogas.
-Sí, tengo muchas cosas para hacer. Dile a tu madre que se ocupe del negocio y que atienda a los clientes mientras estoy ausente.
-Puedo hacerlo yo-dijo Roberto.
-¡No, tú no!

Sentía que su familia se desbarrancaba; hubiera querido huir de ellos para siempre, pero algo lo retenía: los sentimientos, su formalidad y algunos códigos de vida que todavía conservaba. Prefirió no discutir y permaneció el resto del tiempo sentado en la galería contemplando la campiña, los tejados de las casas vecinas, escuchando la sirena del tren en la estación y los pájaros que buscaban abrigarse entre los eucaliptos.

Mía volvió del colegio con amigas y transformaron la casa en una ensordecedora discoteca, mientras el tiempo consumía la paciencia de aquel hombre que solamente buscaba paz. Se sentía marginado en su propia casa, un extraño, en medio de una columna de humo, a la distancia.



Salvador llegó a media tarde, luego de una semana de negocios. Nadie advirtió su presencia salvo su hermana que se hallaba en la casa de visita informal. Pilar siempre había sido una buena persona pero su vida carecía de acontecimientos para recordar. No tenía hijos, ni estudios universitarios, ni ambiciones. Era alguien a quien le sucedían cosas rutinarias.
-Hermanito querido, te adoro. Mamá quiere que vayas a verla. Dice que tiene presión alta y que necesita que estés cerca. ¿Deberíamos creer eso?
-Claro, esta tarde voy.

Cuando llegó al escritorio comprobó cierto desorden; al parecer Roberto o Dolores habían estado buscando algo. Sus carpetas estaban desordenadas, los libros sobre el sofá y el dinero que solía guardar en el cajón había desaparecido; tampoco encontraba la llave donde guardaba el revólver. Se sobresaltó, se angustió… pero decidió no contárselo a nadie. Solamente hizo algunas conjeturas sobre las razones de aquel episodio; temió que alguien hubiera tomado el arma. No existe nada peor que el desamor y la ingratitud.

Se fue a su habitación a descansar. Más tarde, se ocuparía del tema. En su triste estado de ánimo, trató de sacudirse de encima las sospechas que no discernían entre la razón y la fantasía.


La novia---¿Ella regresó por amor?

sábado, 26 de octubre de 2019

La novia ¿Ella regresó por amor? (1era parte)







Salvador Ferrer era un hombre excéntrico de cincuenta años de edad, el primogénito de una familia burguesa. Su madre Úrsula, quien tocaba el órgano en la iglesia del pueblo, todavía lo protegía como un niño y su hermana menor Pilar era como su sombra; aunque la diferencia entre ellos no era incongruente, él por ser retraído parecía mucho más joven.

Salvador estaba casado con Dolores, una mujer con demasiado carácter muy manipuladora. Tenían tres hijos: Roberto, Mía y Guillermo.
Él nunca había sentido la felicidad de extrañar la ausencia, de enmudecer ante la mirada de unos ojos que dicen más que las palabras, pero era cierto que, a pesar de todo, se habían unido en matrimonio. La boda fue en la iglesia del pueblo una mañana de abril.

-¡Voy a llevarme el BMW para salir con mis amigas esta noche!-le dijo Dolores a Salvador que estaba en su escritorio preocupado por los problemas financieros.
-¡El auto no se toca, llévate el tuyo!.
Salvador se sentía agobiado por esa familia demandante que no hacía más que exigir, reclamar dinero a toda hora, salidas y viajes. Él era un hombre que le gustaba vivir bien, pero sentía que en su alma se libraban demasiadas batallas. Su padre había fallecido muy joven, dejando a toda la familia a su cargo, cuando Salvador solamente tenía quince años. Tuvo que atender los reclamos de una madre posesiva y controladora y de una hermana caprichosa e impulsiva. Salvador dejó los estudios para dedicarse a los negocios de su padre que precisamente no eran tan transparentes como hubiera deseado. Hombre incansable y trabajador, supo cómo mantener aquella fortuna y acrecentarla. Por añadidura, siguió el camino de su padre con total libertad y ajustándose a los códigos que, de antemano, a su progenitor lo llevaban a buen puerto.

Salvador se mostraba resistente a una vida de lucha por lograr una posición social elevada, pero el vacío que sentía en su alma, esa soledad que perciben aquellos a quienes le falta afecto, no se reemplazaba con nada.
Pensaba que había hecho bien cansándose con Dolores a quien no amaba. Su comunicación sexual: la intimidad, por aquellas épocas, era perfecta y él no quería otra cosa ni lo necesitaba. Lo que ocurre es que el verdadero amor no es eso precisamente y Salvador, a los cincuenta años, se estaba dando cuenta. Ya era tarde. Para algunos, la soledad no es una circunstancia  ni una consecuencia sino una manera de ser.
-¡A comer!-gritó Susan, la señora de servicio.


Salvador llegó al comedor; la mesa servida tenía solamente un plato. Nadie se hallaba en la casa y él no sabía dónde se encontraba su familia. Dolores solía volver a cualquier hora sin rendir cuentas como si la casa fuera una fonda de paso.

Salvador, apesadumbrado, almorzó sin levantar la vista y sin hacer preguntas a la mucama que lo miraba como quien ve a un pobre hombre con demasiado dinero o a un forastero muerto en un zanjón. Su rostro no le decía nada, parecía un vagabundo, un pobre desgraciado; sin embargo, vestía con las mejores marcas de ropa.

Continuará...

Feria de Editoriales y Libros independientes Zoila-Córdoba-Argentina




Gracias Pitty Piedrabuena Grasso por llevar mi libro "El silencioso GRITO de Manuela" a la FERIA DE EDITORIALES Y LIBROS INDEPENDIENTES ZOILA.

BIBLIOTECA POPULAR "JUSTO JOSÉ DE URQUIZA" -CÓRDOBA-ARGENTINA-2019.

viernes, 25 de octubre de 2019

Los duendes de la casa dulce




Cuando iba a la casa de mis abuelos
Eduardo y Juana,
ella me atendía poco y nada
porque tenía que tejer sus pañoletas de invierno.
Yo me iba a charlar
al patio de las frutas
con el abuelo que me contaba anécdotas.
Juntos dibujábamos letras
con un palito en la tierra
y si él se distraía,
yo le comía las uvas de la parra.

Mi abuela siempre estaba en la cocina;
hacía dulces de ciruelas y tomaba mates.
-Voy a "escuchar" la novela-decía mientras prendía el televisor.

Aquella casa era como de cuentos
y tenía duendes
en sus techos bajos
como mirando estrellas...

Luján Fraix


Los duendes de la casa dulce




-------------------Pasión por Los hermanos Grimm, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Han Christian Andersen, Mark Twain, Perrault.

jueves, 24 de octubre de 2019

Moment of the Rose, de Mary Jo Leisure




Mary Jo Leisure
es miembro de Society of Decorative Painters
y es autora de varios libros de pintura decorativa.


Utiliza aceites en sus trabajos y es conocida
por sus hermosas pinturas de flores,
rosas y combinaciones de frutas.


Ella y su esposo crearon el Cedar Crest Country Estudio en Kansas,
donde continúa dictando seminarios sobre arte.
En 1973 recibió la certificación de Maestros de Maestros,
más tarde de artista decorativo.
También ha recibido el premio Paleta de Plata en 1978.


Este libro 
"Moment of the Rose"
incluye fotos de la casa de Mary y cómo se ha integrado
la pintura decorativa en su hogar
y estilo de vida.



lunes, 21 de octubre de 2019

Mi cuento "Doctrina del Pensamiento" en el diario "Canelones de Uruguay



Gracias Gerardo Molina por publicar mi cuento Doctrina del Pensamiento (1er Premio "Lira de Bronce" otorgado por el Conservatorio Lírico de Rosario-Argentina.) en el diario Canelones de Uruguay. Un orgullo para mí. Un abrazo grande.



lunes, 14 de octubre de 2019

Los gatos de Irina Garmashova










Amo los gatos.
Siempre digo que Dios los creó
para que yo fuera feliz.
Siempre tuve gatos
que dormían sobre mis papeles
a la hora de soñar historias.
Eran mis fieles compañeros,
mi paño de lágrimas,
el amor hecho presencia,
la paz en un suspiro...

-L.Fraix-


EL LIBRO DE LOS RECUERDOS



---------------------PASIÓN POR
Los hermanos Grimm, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Han Christian Andersen, Mark Twain, Perrault, Anna Frank.

Los duendes de la casa dulce




LOS DUENDES DE LA CASA DULCE

http://www.amazon.com/Los-duendes-casa-dulce-cuentos-ebook/dp/B01BS8D8RY/ref=asap_bc?ie=UTF8





LOS DUENDES DE LA CASA DULCE

El título seguro ya lo conocen porque yo siempre me refiero cuando hablo de duendes de la casa dulce a la magia de la casa de mis abuelos paternos con sus jazmines, rosas y uvas y ese silencio tan grande que existía como de templo antiguo pero tan acogedor, tan de abuela-madre que será imborrable para mí.

Gracias, un beso enorme.




Cuentos (infantil-juvenil) para lectores entre 7 y 10 años. Son historias que también pueden leer los adultos. Están cargadas de emociones, de recuerdos, de añoranzas, de un tiempo de niñez donde se mezclan la lectura y la imaginación y todo lo que llega desde el entorno tratando de asimilarlo para poder aprender. Los duendes de la casa dulce tienen aromas de ciruelas, de jazmines, murmullos de una abuela que tejía y de una niña que hablaba con la voz de EL PRINCIPITO.

domingo, 13 de octubre de 2019

El hilo rojo





" Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse,
sin importar tiempo,
lugar o circunstancias.

El hijo rojo se pude estirar, contraer o enredar, pero nunca romper. "



Si el hilo rojo de la leyenda oriental realmente existiera, uniría a personas que transitan sus vidas con objetivos comunes, compartiendo una pasión.

"El enamoramiento es una pasión en sí misma y la pareja, desde una perspectiva más sistemática, es un compartir.

¿Compartir qué?

Una afición, un trabajo, un proyecto o algo de cada cosa."


Además del amor y el devenir diario, hay parejas que comparten proyectos, pasiones. SAN VALENTÍN es la excusa ideal para conocer casos en los que el arte, un hobby, un emprendimiento o las ansias de viajar acompañan al sentimiento.

***


Historias ocultas en la Recoleta, de María R. Lojo


"Cada existencia es un drama, y no habría novela tan tierna ni tragedia tan pavorosa, como la que encierran bajo sus tapas de mármol esos sepulcros", escribió Sarmiento en 1885, luego de caminar entre las bóvedas de la Recoleta.

A partir de una minuciosa investigación de Roberto Elissalde, la escritora María Rosa Lojo ha abrevado en fuentes y documentos, y en la tradición oral de las casas y las familias, y ha creado una galería de personajes ambiguos, complejos, inolvidables en sus actos y emociones.

En este apasionante itinerario que se inicia con la historia del cementerío-espacio mítico y simbólico de la ciudad de Buenos Aires-, las sombras evocadas cuentan su historia llena de paradojas y misterios como la de todas las vidas humanas.

Quien camina con oído atento entre las bóvedas de la Recoleta, escucha el rumor de vidas singulares contra el inmenso coro de la memoria colectiva. En este museo de los cuerpos-conocidos o desconocidos, célebres o ignotos- se funden con la Historia argentina.

Ya el caso de Rufina Cambacérès, víctima de un ataque de catalepsia, y que luego murió realmente asfixiada en su propio ataúd, había sacudido a la sociedad porteña.

La leyenda romántica, común a tantas necrópolis y culturas: una joven de belleza delicada pasea por la vereda del camposanto con una capelina y vestida con ropas livianas. Un muchacho la admira, le habla, la sigue hasta que obtiene su dirección. Cuando va a buscarla al domicilio que ella le ha indicado, una mujer le abre la puerta. Le explica que su hija ha muerto hace meses y que está sepultada en el cementerio de la Recoleta.

Por fin, es necesario recordar a un porteño que pudo o debió haber sido sepultado en la Recoleta: Jorge L. Borges. Si bien descansa en Suiza bajo una inscripción rúnica, en su juventud se había imaginado a sí mismo bajo la bóveda familiar.



Quizá después de escuchar las historias ocultas bajo las tapas de mármol, los peregrinos de este viaje por el tiempo encuentren en ellas las paradojas y tensiones de todas las vidas humanas, y también las de una historia patria que se ha edificado sobre la negación y la violencia, a pesar de las utopías conciliadoras. Sin embargo, muchos de sus protagonistas reposan hoy bajo el mismo cielo, amparados irremediablemente por los mismo muros.

María Rosa Lojo

jueves, 10 de octubre de 2019

El Libro de los Recuerdos y Puerto soledad



Solía viajar en tren en algunos inviernos. Veía los campos desnudos y los tejados blancos. Las chimeneas parecían envejecidas por la bruma cuando el día tomaba su fotografía. Eran las estaciones del alma que escribían su historia.
No tenía idea de las horas y de la finitud de la existencia porque era dichosa.
El recuerdo de aquellos días me trae la perfección de los momentos y me enfrenta a una realidad diferente, pero me quedan sus rastros, las fotografías y el culto a la amistad.
Llueve la tarde
sobre el rojo tejado
risas de niños.

-----------------------PASIÓN POR
Los hermanos Grimm, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, Han Christian Andersen, Mark Twain, Perrault, Anna Frank.



En la adolescencia engañaba al espejo cuando mi rostro me decía que parecía un angelito del cielo. Quería ser mayor, corría delante de mis propios pasos. Necesitaba llegar… ¿Dónde?

La esperanza invadía un mundo en donde la música encontraba sus horarios, era cuidadosa y sabía, espiritual. Me abandonaba a las ideas intelectuales con mi mirada pulcra de joven rebelde y solitaria. No veía a la gente porque soñaba con una de mis obras: encontrar un amor único que llenara los espacios vacíos con la sabiduría del equilibrio.
Dibujaba poesías, pintaba cuentos… con un sentimiento único e irrepetible y con el íntimo deseo de permanecer a la vera de los días, razonablemente feliz.
Existía una historia adulta que me esperaba entre cuadernos y patios, con un jardín de pétalos chinos y de golondrinas.
Yo me internaba por los recodos de mi casa colonial y entre la periferia de un Arca poblada de gatos me dormía para seguir soñando.




Se abre el libro mayor…
Y allí figuran los primeros miedos y los insomnios que hablan. Veinte años sobresaltada por los temores. Dos ojos severamente recorriendo los rincones que suenan a cristales rotos y la manta de lana juega en mis hombros como los cien folios en sus gotas de miel.
¡Todo se registra en las páginas de la vida!
Mis padres
y la ausencia de ellos,
la casa rural,
la gata Milagros,
el dolor,
la página en blanco…


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EL LIBRO DE LOS RECUERDOS
PUERTO soledad

La escritora argentina Viviana Rivero finalista del Premio Planeta de Novela




La escritora cordobesa Viviana Rivero, reconocida autora de la novela romántica por obras como Mujer y maestra y Los colores de la felicidad, se convirtió en una de las diez finalistas de la LXVIII edición del Premio Planeta, cuyo ganador será dado a conocer el próximo martes.
Rivero se presentó al certamen con la novela El músico del metro, la cual quedó seleccionada entre 564 obras que aspiraban a alcanzar el famoso galardón dedicado, desde hace 75 años, a promocionar y difundir a gran escala autores de lengua española.

La lista de los seleccionados -donde no se especifica procedencia y en algunos casos son seudónimos- incluye también a Luis Aleixandre Giménez por “Dios no baja a los infiernos”; Mercedes Gallagher por “La familia es una guerra de guerrillas”; Melchor Marín por “Cristales rotos”; Salomé Becerra por “La rosa de Jericó”.
Y se completa con Viveca Lindfors por “Tal como éramos”; L’omertà por “El diario de Shara Clayton” ; Ana Sánchez por “5.749 días”; Pedro Manuel Fraile Pérez por “La cunda y la luna”; y Joaquín Guerrero Casasola por “El principito secuestrado”.
El jurado del Premio Planeta lo integran Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López.
El anuncio será el próximo martes en Barcelona y por primera vez se podrá seguir en directo a través la página web www.premioplaneta.es a partir de las 23.30 (hora España).