El silencioso grito de Manuela (Cap I-segunda parte)





Francisca, la mamá de la novia, había preparado el recibimiento a su querida hija que para ella seguía siendo virgen y mártir. Su yerno no le agradaba demasiado pero eso ya no le importaba a nadie porque su niña seguiría siendo el bebé que ella había criado. La obediencia de Manuela era casi pueril porque necesitaba la calidez de paloma de Francisca más que del amor de Julián. Era como si el sexo no existiera, ni la pasión ni el deseo, tal vez solamente la necesidad de agradar a su esposo y ser aceptada porque así le habían enseñado sus padres. Ellos, según su hija, eran embajadores de las leyes y armaban su distrito carnavalesco desde tiempos remotos alrededor de Manuela, su única descendiente. Es que ella era lo más importante en la vida de cada uno, el ser que los convertía en egoístas y posesivos.

En las tardes de invierno, Manuela tejía ponchos de oveja o de llama para cubrir las camas y los sillares del living que adornaban la galería de los retratos con algunos bustos de mármol mientras la fachada de la residencia se caía a pedazos por la humedad sobre la vereda. Julián había heredado de su padre andaluz cierta rebeldía que le impedía adaptarse a los cánones de la época.

-Oye, tú, eres un tesoro. El misterio anida en el alma de tu cuerpo-le decía Julián cuando Manuela se hallaba distante y escuchando el rigor de las palabras de Pedro, su padre, que estaban guardadas en su memoria. Es que procuraba alejarse de la influencia arrebatadora de sus progenitores, pero, sin querer, caía en las redes porque no aceptaba que debía romper un poco ese vínculo para poder crecer.
Más tarde, tomaba su baño de lavanda y mandarina que alejaba el insomnio y las tensiones y se recostaba sobre la cama a esperar… como si fuera un ritual cadavérico de fuego y ceniza, de nieve y lava…
Su indiferencia quizá tenía un nombre: frigidez o era simplemente una reacción psicológica ocasionada por trastornos en la primera infancia; demasiada sobreprotección y el rigor de las estructuras en una educación basada en el silencio. De sexo no se hablaba porque era un tema rigurosamente privado. Aquellos hombres de vida austera y retirada eran cristianos y debían respetar las castas doctrinas.

“Para amar a alguien hay que conocerlo”, dijo Fedor Dostoievsky en alguna de sus obras y eso Manuela lo cumplía con una devoción perfecta, aceptaba sus órdenes como la única manera de ofrecer su cariño y sus virtudes exentas de rencores, pero con frialdad. Los dos eran felices y sus almas se fusionaban en una combinación exacta de rutinas, libertad y comidas.
Ella cocinaba muy bien y solía sorprender a Julián con tortas de lima, bifes con puré rústico de papas, panceta, puerro y filete de brótola empanado. Había demasiada pimienta en esos preparados que se contraponía al escaso deseo de Manuela que servía los platos mirando el piso o las hendiduras del cielo raso; los sabores de la vida tampoco le atraían porque a la hora de demostrar sus pasiones aparecían los ojos azules de niña o los rezongos. Su mirada hipnótica desconcertaba, por momentos, a Julián que sentía que el corazón se le aceleraba en el pecho porque no alcanzaba a entender el aturdimiento de Manuela y sus ceremoniales. En su rostro se pintaban el candor y la suavidad, la sonrisa pura y confiada, la sabiduría de la resignación…

Las hojas de palma de su altar improvisado eran un testimonio, tal vez un mensaje encubierto, que una mujer diligente trataba de ocultar; sus cruces y rosarios con esmaltes y perlas escandinavas aparecían tras los murmullos de palomas y los murciélagos de negro terciopelo con sus reclamos de discípulos.
¿Por qué Manuela se abandonaba a las eternas oraciones en su reducto de novicia con ventana de barrotes altos?.

Ella sabía que algo iba a ocurrir en su vida por eso acumulaba frascos con ungüentos balsámicos, redomas, tisanas y flores de peonía. Su inseguridad no era tal a la hora de escuchar los designios del Supremo que, tras el postigo, le hablaba con voz la de su padre Pedro y le decía:
-No juegues con el destino; el dolor da experiencia y te permite crecer. Acepta los mandatos sin cobardía porque existen acontecimientos inevitables.
Manuela, al oír esas palabras se agitaba y escapaba con los síntomas propios del desvanecimiento para regresar a la sala con la garganta obstruida por la congoja y la infame llamarada del miedo; ella no podía explicar esas visiones que la atormentaban desde siempre cuando su piel lucía como nácar en los años juveniles y corría por los cañaverales y viñedos con cotorras en las manos. Sumida en un mar de dudas, conocía la fatiga y el descanso, aceptaba toda clase de límites y de condicionamientos: su deber era obedecer.

Ahora, fría como un vil asesino, parecía que se aligeraban las cosas y que el tiempo reaccionaba cediendo su paso al dolor de lo inesperado; la fobia y la indiferencia iban de la mano pues su cuerpo podía quemarse sin darse cuenta dando aletazos de polluelo.
-¡Tú qué tienes!-le decía Julián sin dejar de leer el diario.
-Nada… Te prepararé un postre con trozos de naranja en almíbar acompañado con una taza de té.

Manuela prendía la lámpara de la cocina y, mientras preparaba el menú, escondía sus estampas tras un cristal para que ellas miraran sus movimientos y perdonaran su desconfianza. Su espíritu no era rebelde sino enfermo de apatía y desinterés.

El silencioso grito de Manuela (Cap I- primera parte)





I




En la comunidad autónoma de Aragón, al norte de España, junto a los Pirineos, en la provincia de Huesca, se hallaba Barbastro, la capital de la comarca de Somontano, en una ciudad que guardaba tesoros en medio de las montañas. Cada calle pedregosa mostraba la tortuosa vida de los habitantes, entre anticuarios y artistas, que estaban dispuestos a fingir y a esconder sus retorcidas ideas.

En la iglesia de San Francisco, templo original del siglo XVI, se casaron en el año 1960, Manuela y Julián Costa Río en una ceremonia sobria y sin la presencia de demasiados familiares porque a ella no le interesaban los escenarios ni el glamour de los atuendos y menos la hipocresía que demostraban algunos que decían ser sus amigos. Podían concurrir a la boda viñadores, vendedores de madera, toneleros, posaderos y gente de alta sociedad; Manuela no los veía porque su preocupación no eran los intereses terrenales.

El edificio reproducía los portales propios de su folclore en los muros utilizando ladrillos rojos y en las galerías arquillos de medio punto que culminaban con un vértice o esquina original de la arquitectura histórica. Era una visión especial de siglos marcados por el genio y la sabiduría de grandes cultores del arte. La luz llegaba a una especie de antro donde los novios se entregaban a la gloria del campanario.
Manuela era una mujer sumisa y agradable, demasiado dadivosa y consagrada a los rezos como resultado de su estructurada educación religiosa. Julián se dedicaba al comercio de automóviles en un negocio que tenía ubicado frente al palacio de Argensola. Él era ambicioso y le gustaba demostrar más de lo que poseía pero puertas adentro porque envolvía con un velo su casa de picaporte herrumbrado para ocultar sus finos muebles, los trajes caros que nunca usaba y las joyas que le regalaba a Manuela. Ella no sabía ni quería lucirlas pero las admiraba acariciándolas dentro de la caja de música de su madre. Daba la imagen de una mujer poco elegante y tímida ocupada en reparar sus medias y remendar el guardarropa.

Los esposos eligieron la Costa del Sol para ir de luna de miel por sus características mediterráneas. La región se dividía en dos sectores: el occidental, desde Málaga hasta Estepona y el oriental, que se hallaba entre Málaga y Nerja. Existían kilómetros de playas y de vegetación exótica cerca de puerto Banús, de Marbella, de la Benlamádena o Torremolinos.
Justamente en ese año la Costa del Sol se había transformado en zona turística, con los mejores campos de golf de toda España.
Manuela y Julián recorrieron los “Pueblos Blancos” que se asentaban en las montañas o sobre las colinas con su típica arquitectura morisca.
En el restaurante “La Reja” cenaron: gazpacho, paella, frituras de pescado, jamones serranos, ternerita a la Sevillana… rodeados de un ambiente de maquillajes vivos por la emoción de la presencia de esos enamorados. Había quienes cantaban o bailaban sin esperar el aplauso como en una secuencia de cine mudo. Ambos concentraban el sentimiento en el goce de lo impredecible, con el lenguaje ajeno de malicia pero distante de la auténtica unión.

Ese viaje fue muy sugestivo e inolvidable para los dos aunque Manuela se descompensaba, a menudo, por el cansancio y el calor; es que era una persona débil que le gustaba sólo la tranquilidad de su hogar y allí, en ese reducido mundo de cuatro paredes, ella encontraba la paz y la felicidad. No necesitaba ir a buscarla afuera porque para Manuela era perder el tiempo; el vacío se profundizaba y la soledad interior interpretaba personajes dentro de su espejo. Ese hueco, impensado para muchos y no comprendido para otros, no se rellenaba con nada.

A Julián, algo soberbio, le fascinaban los itinerarios de leyenda cuando los caminos y las paredes amuralladas tenían historias escritas por algunos turistas guerreros que no sabían de la quietud de los fondos, sólo del frenesí de la conquista. La pasión y la curiosidad, a veces, lo desviaban de los placeres del amor.
Manuela y Julián no pensaban lo mismo pero se querían con un extraño disfrute de años acumulados, como viejecitos a media luz, sin estridencias pero con algunos mandatos que delineaba ese caballero con gobierno propio.



La casa en Barbastro los recibió abiertamente, después de la boda, con los canteros floridos y sus balcones de hierro forjado; el alero culminaba en un volado labrado en madera que combinaba piedras y tejas en esquinilla: un arte que había recibido la influencia catalana.
-¡Qué es esto!-dijo Julián enojado por los arreglos exteriores que delataban su fortuna. Reconoció que no era él, educado en un colegio para monjes y entregado después a una vida mundana, quien debía responder con improperios.


Las habitaciones olían a café suavizado con leche, bizcochos y “sabaos” o masas dulces como simulacros vivientes de un jolgorio pintado por una mano conocida. Los sillones estaban cubiertos con tafetanes y galones de oro que contrastaban con el albo ropaje de Manuela.

Amistad y libros




"...Pasan las circunstancias,
pasan los hechos, pasa la erudición de los hombres
versados en el pelo de los caballos;
lo que no pasa,
lo que tal vez nos acompañará en la otra vida,
es el placer que da la contemplación 
de la felicidad y de la amistad".

Jorge L. Borges


Los LIBROS de todos los tiempos, de una u otra forma, han resaltado las relaciones inquebrantables de amistad, ya sea en su argumento central o en pasajes destacados de las obras. Varios autores, como es el caso de JOSÉ CASTAÑEDA , han realizado una recorrida sobre la literatura argentina y el siempre presente tema de LA AMISTAD. Sobre ello, toma en primer lugar "EL FAUSTO", de ESTANISLAO DEL CAMPO, con sus inolvidables diálogos entre dos gauchos amigos; también nombra a RICARDO GÜIRALDES, con su "DON SEGUNDO SOMBRA", libro cuyo gran protagonista es el vínculo y no se olvida de JOSÉ HERNÁNDEZ, quien en su "MARTÍN FIERRO" describe la entrañable amistad entre dos hombres de coraje.

Es que las historias de los libros nos muestran lo que llevamos bajo la piel como uno de los sentimientos más profundos, que se evidencia en emociones, consejos, complicidad, experiencias compartidas, consuelo, paciencia... 


Algunos amigos literarios:

Los inseparables SHERLOCK HOLMES y el Dr. WATSON,
cuyo primer encuentro se produce en
"ESTUDIO EN ESCARLATA"
de Sir ARTHUR CONAN DOYLE;
"DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA",
de CERVANTES;
SANDOKÁN Y YÁÑEZ,
en "EL TIGRE DE LA MALASIA",
de SALGARI;
FRONDO BOLSON Y SAM,
en "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS",
de TOLKIEN, y la lista es interminable...


Los libros nos regalan un universo de amigos entrañables,
 compañeros incondicionales que nos
 ofrecen el vínculo de
 LA AMISTAD 
como una de las mejores formas de la condición humana.

Patricio Pron, premio Alfaguara de novela 2019





Ni una pista, ni un sí ni un no, los miembros del jurado del Premio Alfaguara que presidió Juan José Millas lograron guardar el secreto del afortunado hasta que llegó la hora. Y a la hora señalada dijeron que era Patricio Pron, el rosarino nacido en 1975, que a los 25 años se fue a estudiar a Alemania y desde 2008 vive en Madrid. La novela se llama Mañana tendremos otros nombres. Con el premio recibirá 154.000 euros y una escultura de Martín Chirino.

Continúa en el enlace

Aforismos de José Narosky


Obras de Steve Hanks


¡Tantos siglos de civilización
y no aprendimos a abrazarnos!


Al amigo no los busques perfecto.
Búscalo amigo.


¡Gracias vida! 
Abrí los ojos y encontré nada menos que a mi madre...


Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa.
Pero hay quien se agacha a recogerlo.


No me importa tener años.
Me importaría no tener ilusiones.


¡Comprender!
Sólo diez letras y salvarían al hombre.


La verdadera hermandad no requiere
lazos de sangre.


No eres la única mujer
pero eres única.


Cuando la pasión es auténtica,
el amor es siempre legítimo.

J. Narosky



"El silencioso grito de Manuela" en la Feria del Libro de Guadalajara 2018



🌺Fotos del stand de Argentina en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que se realizó en Guadalajara, México, del 24 de noviembre al 2 de diciembre de 2018.
En el stand colectivo de la Cámara Argentina del Libro también tuvo presencia Editorial Dunken.

💕Acabo de encontrarlas. Muchas gracias por llevar mi libro El silencioso grito de Manuela.



Johan Georg Von Bremen y la vocación




La vocación artística es la más arcana y mística,
a la que se consagra la vida íntegra sin esperar nada.
Es una potestad que se trae dentro
desde que se nace;
la gracia que ayuda a descubrir
un sentido a las horas.


Por ella se comienza desde abajo,
se lucha con perseverancia,
estudio y paciencia,
para llegar a ocupar un lugar.
Quien ha sido elegido con ese privilegio
sabe lo que es la felicidad,
quien no lo posee quizá no comprende...


El poder de trabajar la palabra
es una tisana de sanación, otra manera de ver la vida,
el génesis y el camino.
En los días tristes nos ayudan a continuar 
quienes han sabido transitar entre las penumbras.
Frente a la descarnada realidad que confunde
aparece el artista,
ejecutante de su mundo interno,
que sobrevive y es testigo,
desde su lugar, 
de la gravedad del dolor,
de la finitud de la existencia,
del peligro...


En nuestro caos buscamos una farola hacia el edén ignorado
pero ese hado,
matemático y exacto,
siempre nos conduce a lo que tenemos que ser.


Entre la debilidad y la fuerza,
a medio camino como quien no sabe si va a vivir mañana,
puedo escribir las historias más turbulentas y difusas
como jugando a descubrir palabras,
con la pasión y la curiosidad de la niña solitaria
que fui siempre.

En este, tal vez, incierto legado
que muchos pueden ignorar,
trato de exponer mi identidad
a través del aprendizaje.

Luján Fraix

***


Este texto fue el primero que escribí
en el año 2009 
cuando comencé con el blog,
quiero recordarlo porque ya se cumplen diez años.

Gracias por acompañarme!!!



Gracias María Pilar Marcen Ferrer





"La abuela francesa.....me encanta , además de documentarme de muchísimas cosas...... es la historia de una generación de fuertes hombres y mujeres..... que los describes maravillosamente.
Tienes que estar super orgullosa de ellos.
De ahí te viene esa pasión por la escritura.
La siguiente será esta (Buenas y Santas...)
Feliz noche y enhorabuena amiga.....escribes de lujo"

El silencioso grito de Manuela




Sencillamente recomiendo todos los libros de la excelentísima escritora Luján Fraix, por su maravillosa capacidad narrativa y la profundidad que alcanzan sus historias y sus personajes, metiéndose dentro de nuestra piel!

Gracias Daniella Bossio

Paula, de Isabel Allende





En diciembre de 1991 mi hija Paula cayó enferma de gravedad 
y poco después entró en coma. 
Estas páginas fueron escritas durante horas interminables 
en los pasillos de un hospital de Madrid 
y en un cuarto de hotel, donde viví varios meses. 
También junto a su cama, en nuestra casa en California,
 en el verano y el otoño de 1992.

Isabel Allende


Paula y su madre Isabel Allende


"Comenzó a elevarse y yo subí también colgada de la tela de su vestido. Escuché de nuevo la voz de la Memé: No puedes ir con ella, ha bebido la porción de la muerte... Pero me impulsé con mis últimas fuerzas y logré aferrarme de su mano, dispuesta a no soltarla, y al llegar arriba vi abrirse el techo y salimos juntas. Afuera amanecía, el cielo estaba pintado con brochazos de oro y el paisaje extendido a nuestros pies refulgía recién lavado por la lluvia. Volamos sobre los valles y cerros y descendimos por fin en el bosque de las antiguas secoyas, donde la brisa soplaba entre las ramas y un pájaro atrevido desafiaba al invierno con su canto solitario. Paula me señaló el arroyo, vi rosas frescas tiradas en la orilla y un polvo blanco de huesos calcinados en el fondo y oí la música de millares de voces susurrando entre los árboles. Sentí que me sumergía en esa agua fresca y supe que el viaje a través del dolor terminaba en un vacío absoluto. Al diluirme tuve la revelación de que ese vacío está lleno de todo lo que contiene el universo. Es nada y es todo a la vez. Luz sacramental y oscuridad insondable. Soy el vacío, soy todo lo que existe, estoy en cada hoja del bosque, en cada gota de rocío, en cada partícula de ceniza que el agua arrastra, soy Paula y también soy yo misma, soy nada y todo lo demás en esta vida y en otras vidas, inmortal."

Adiós, Paula, mujer.
Bienvenida, Paula, espíritu.

Fragmento de la novela "Paula" de Isabel Allende.

Página de Autor




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Tibieza de madre




A Peter, Catalina, Teobaldo, Milagros y Suri


Una gata llamada Camila se desliza por el patio de la estancia “La Paz” en busca  de sus hijos que Chacha, la cocinera, regaló a los sobrinos y nietos.

Por el sendero, viene Jeremías en el sulky; trae tarros de dulce, choclos y medicinas… Camila se revuelca en el pastito igual que Bartolo, el perro negro de Silvina. Cami es peluda y cariñosa; dicen que está criada “tonta” porque de chiquita la mimaron como un bebé, entonces ahora de grande no sabe defenderse ni enfrentar los peligros. Es amiga de los perros, de las gallinas, patos y conejos…; confía en todo el mundo y suele acostarse sobre las camas mientras masajea los almohadones. Ese ejercicio se llama “mamá-mamá” porque a Camila le recuerda cuando estaba en el regazo de su madre tomando la leche.


Cami está triste y tiene una pena; busca a los gatitos que tuvo hace dos meses. Ella piensa que los perdió un día de tormenta por eso cuando llueve llora mucho y se refugia en los roperos y en los huecos oscuros de la estancia.
Sube la escalerita hacia el patio virgen y mira, entre helechos y plantas de la felicidad, a los arrieros que pasan por el camino ancho. Camila no conoce el pueblo y sus costumbres, los ruidos de los coches y la muchedumbre… porque nació en “La Paz” y seguramente morirá allí por la simple razón que los gatos aman su territorio.

El vendedor de ropa llega en su auto brilloso y se baja con una valija parecida a la del abuelo Lucas. Camila salta por la ventanilla abierta con una curiosidad enorme y se acomoda en el asiento porque le da en el lomo un sol ardiente que la enloquece. Cuando don Mariano sale, después de vender sus productos, encuentra una sorpresa.
-¡Acá hay un gato echado!- grita.
-Bueno… hombre… eso no es pecado.
Cami huye y se va rumbo al galpón de las herramientas.
En la calle, frente al portón, un carro de ruedas grandes tirado por caballos negros mata una gallina…

Camila busca una camita caliente para descansar pero se asombra porque ve un nido con huevos; ella los huele porque están tibios. Despacito, se acuesta sobre los huevos y dormita; siente mucho placer y la alegría de haber encontrado una estufa para su panza.
Por la noche, Silvina la llama antes de cerrar los postigones y ella acude rápidamente con un maullido de pajarito doméstico. Come su alimento y cuando todos se van a sus cuartos se escapa por la ventana de la puerta principal, rumbo al galpón de las herramientas donde está el braserito para calentar su cuerpo.

Por un tiempo realiza esa tarea con la dicha de quemar sus huesos en las llamas de ese nido. Adopta para siempre la posición “gallinita” para dormir y es premiada por eso.
Una tarde, descubre que en la camita con calefactor ya no existen más los huevos pero sí unos hermosos pollitos blancos y amarillos.
Camila los mira extrañada…; los niños no tienen mamá porque el carro, días antes, junto al portón, la ha matado.

Cami se da vuelta y se va porque no quiere ser responsable de esas criaturas; sin embargo, ellos la siguen y se pierden juntos por la plantación de maíz en busca de alimentos.

L.Fraix

De----Los DUENDES de la casa dulce.

La casa de Gabriel G. Márquez




El ministerio de Cultura y la Universidad de Magdalena abrieron las puertas de la casa de los abuelos de Gabriel García Márquez en Aracataca, Magdalena, su tierra natal.


La propiedad, ahora museo, recrea minuciosamente los espacios en los que transcurrió su infancia. Esa época, como lo recuerda con frecuencia el escritor colombiano, es la génesis de buena parte de su creación literaria. 

La casa-museo cuenta con 14 ambientes característicos de las viviendas caribeñas de la mitad del siglo XX. Los nombres de cada espacio fueron acordados con el mismo Gabo.


Algunos de los lugares del interior son:

* El despacho del coronel Nicolás Márquez,
lugar donde el abuelo del premio Nobel se ocupaba de sus negocios.

* La sala de visitas.

* El taller de platería.

* El cuarto de hospital.

* El comedor.

* La sala de recibo.

* El corredor de begonias.

*El cuarto de los abuelos,

*El del mismo "Gabo".

* El de Sara Emilia, la hija del tío Juan.

*El cuarto de los trastos.

* La cocina y despensa.

*  El cuarto de los guajiros.

* Y el patio.


Este fantástico lugar proyecta como un espacio de reconocimiento y apropiación para que lugareños y visitantes tengan la oportunidad de conocer los aspectos del entorno en el que surgió la obra de premio Nobel de literatura.


García Márquez, el mago, el Nobel colombiano que hipnotizó al mundo
con sus historias desde un pueblecito del Caribe.


"La nostalgia es una gran fuente de inspiración literaria
y poética."

Gabriel G. Márquez

El jardín de los venenos, de Cristina Bajo





Alda, la madre de Sebastiana,
dominaba con mano férrea su destino.
Tanto es así que no dudó en disponer la clausura de la joven
en un convento, 
como castigo a unos amores tempranos
y, más tarde,
la obligó a casarse con un hombre despreciable.


 Precisamente en ese convento Sebastiana aprenderá el arte
de las plantas medicinales y venenosas
de la mano de una monja experta.
Arte peligroso que le dará,
con la única complicidad de su fiel aya,
la posibilidad de vengarse de sus enemigos.

John Waterhouse


"El jardín de los venenos" no es sólo la recreación de una época
sino también una mirada sobre las más sombrías motivaciones del ser humano
y algunos de los instrumentos secretos para llevarlas a cabo.
El drama de una joven que,
víctima de una sociedad marcada por apetitos ocultos y una religiosidad severa,
decide hacer justicia por mano propia.


"Todo individuo marcado por la experiencia...
guarda las nociones de las miserias que sufrió"


Sebastiana
entre braseros y lirios,
con la obstinación de las cosas inanimadas,
seguía ardiendo sobre un cielo amoratado.
La codicia, el maltatro, el egoísmo...
No tenía a nadie a quien amar
en esa tierra de amarguras.
Era una criatura
llena de silencios, madura de ánimo,
sufrida...
víctima de un sociedad 
pero culpable.


¿Cuántos siglos más habremos de pagar nosotras por el pecado original?
El Padre Thomas pensó
en el estado de sufrimiento, injusticia
y desesperación en el que sobrevivían muchas mujeres.



Cristina Bajo nació en Córdoba (Argentina) en 1937.
Autora de:
"Como vivido cien veces"
"En tiempos de Laura Osorio"
"Tú que te escondes", entre otros.

"El jardín de los venenos" se llamó
anteriormente
"Sierva de Dios, ama de la muerte"
Historia ambientada en el siglo XVIII.

***

"Imaginó la vida como un reloj de arena
y con un estremecimiento
temió que la Muerte
estuviera contando los granos
antes de guardarlos en su morral."

Cristina Bajo

***

*

La abuela francesa se fue a España



Gracias María Pilar Marcen Ferrer.

No sabes la alegría que me das querida amiga. Estoy feliz. Es un abrazo a la distancia, y la foto cuando abrí el facebook me llegó al alma. Infinitas gracias, espero que te guste como le ha gustado a mi familia porque es la historia de los inmigrantes suizo-franceses a la Argentina escrita desde el corazón. Un abrazo inmenso


LA ABUELA FRANCESA ESTÁ EN ESPAÑA.
La historia de mi familia de inmigrantes suizo-franceses es una novela muy querida por mí. Está escrita desde el corazón, tiene alma, la de ellos... que pisaron el suelo argentino con la esperanza de hacer de esta tierra grande. Lo consiguieron...

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La nodriza esclava (Nº 1 más vendido)





❤Otra vez el famoso cartelito para LA NODRIZA ESCLAVA.

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Gracias a todos los amigos por estas alegrías que, aunque son efímeras, nos dan ganas a los autores de continuar escribiendo con las mismas ganas y entusiasmo de siempre. Ese motor que acompaña cada día de nuestras vidas.

La canción del mar, de Gloria V. Casañas





"La canción del mar"

Una mujer fuera de época, un espíritu libre como las olas que rebasan las rocas del cabo. 
Una novela encantadora enmarcada en la década que marcó el rumbo del país y unos personajes entrañables que viven el vértigo que convirtió a Buenos Aires y a Mar del Plata en escenario privilegiado de la vida argentina. 


Mar del Plata es poco más que un descampado al comenzar la década de 1880, pero el empuje del gobernador y el entusiasmo de la aristocracia porteña, que ansía contar con un sitio similar a Biarritz, Brighton o Deauville, harán de la pequeña villa un refugio encantador. 

Violeta Garmendia, recién llegada de Europa, se ve envuelta en un proyecto inesperado: formar parte de la primera gran temporada de verano. Es un acontecimiento social, y el comienzo de una aventura. Corren tiempos agitados. La presidencia de Julio A. Roca ha dado un vuelco a la historia argentina. La crisis financiera que acompaña el gobierno de Miguel Juárez Celman alimenta el espíritu de sublevación. El encono ha nacido entre algunos anarquistas provenientes de Buenos Aires, y así, las temporadas se deslizan en un mar de contrastes entre la vida elegante de algunos y la pobreza de otros. Allí, en los cotillones del Hotel Bristol, los paseos bajo la luna, las tardes en la Rambla y las excursiones que propone el vicepresidente Pellegrini, alma mater de Mar del Plata, la vida pondrá en una encrucijada a Violeta. Dividida entre el pasado que vuelve y un futuro tentador, la joven se debate entre sueños y sensaciones inquietantes. Su hermosura despierta toda clase de sentimientos en los hombres que la rodean, pero su corazón permanece cerrado a cal y canto. ¿Quién tendrá la llave? 

La canción del mar es una novela mundana y salvaje, reúne la distinción de la aristocracia y la sencillez de la vida de pueblo en un paraje agreste. Gloria V. Casañas nos muestra cómo la villa atlántica se irá convirtiendo, a lo largo de esta historia, en la perla de Sudamérica. Y mientras nos deleita con personajes inolvidables, nos vuelve a demostrar que es una de las mejores escritoras latinoamericanas de hoy.

GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

No lo puedo creer. La prestigiosa escritora argentina VIVIANA RIVERO me ha dejado este mensaje. Un verdadero regalo de Navidad. Gracias Viviana.





Hola Lujan! Querida colega! Que lindo es escribir pero que difícil es este camino en sus comienzos. Yo golpee muchas puertas al comienzo de las editoriales grandes. Jamás me recibieron los libros nunca me los leyeron. Entonces decidí publicar con una editorial chiquita ( que me cobro muy caro!! Ya debes saber cono es esto) y esa ediciòn se vendió mucho, se agotó en pocos dias. Hicimos seis ediciones más y entonces recién allí las editoriales grandes que me habían dicho que no, me escribieron para que vaya con ellas.


Lujan sigue adelante lo que dicta tu corazón que nada detenga tus sueños. Y estate atenta a las oportunidades ...Dios siempre abre puertas.

Te mando un beso grande



Vestida de terciopelos, con mangas amplias, doña Emma se sintió envuelta como en una brisa, por un murmullo de palabras. Dejó en el armario sus papeles de dibujo y bordado y revivió un poco el fuego antes de partir hacia la iglesia.

‒El auto está listo‒dijo Jeremías.

Cuánta era su tristeza los domingos por la tarde. Hundida en un extraño sopor, escuchaba el revuelo de las hojas. Por los tejados se deslizaban los gatos que buscaban el último rayo de sol. El viento, en la carretera, arrastraba nubes de polvo. En la llanura ladraba a veces algún perro vagabundo y las campanadas proseguían con su repique que se perdía en la soledad del campo.

💗💗
Buenas y Santas...-Los hijos olvidados.
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Ediciones Renacer

Que su autora este orgullosa de su obra. Todo llega, muy lento pero llega y cuando eso pasa, debería ser el día mas feliz de nuestras vidas pero: los celos, la envidia, el dinero, acomodos y tantas cosas muchas veces, opacan las obras y a los artistas. Es una lucha permanente, quijotesca, todos los días. Como entiendo esto! Abrazo y fuerza!...

GRACIAS!!!

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Siempre le angustió crecer, el tic tac del tiempo...

"El secreto de la serenidad es aceptar lo inevitable y aprender a caminar en medio de la tormenta."

Ella hablaba sentada a la orilla del crepúsculo sobre el amor de su vida, el hombre que la sostenía... mientras seguían pasando cosas.

La casa como un barco a la deriva era su refugio. El sol dibujaba las horas en el silencio de la calle y escribía un libro cuyas páginas eran bellos tulipanes. Parada en medio de la vida, una mujer que lo tenía todo para ser feliz, se quedó como una niña huérfana esperando la ternura, el abrigo, con un reloj detenido en las manos.

---De El silencioso grito de Manuela.

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