Los días semejantes. Por los caminos de agua...
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Jardines eternos
Debía buscar un camión de ruedas grandes y para eso se
acercó a un depósito de alquiler. Ya sabía con quién hablar del tema. El
hombre, aburrido y con un vaso de vino en las manos, le dio su aprobación y en
un rato estaban camino a Panguana en la jungla amazónica.
Otra vez el mismo ambiente, la historia mil veces repetida,
la tumba que lo esperaba. Lo sabía y se entregaba a ese deseo como única
posibilidad.
El agua que empujaba una rama, una piña, arrastrando
restos en estrechos riachuelos que nacían y morían en algún momento igual que
los seres humanos. Rápidamente desaparecían en el tiempo que tardaba una gota
en formarse en la punta de una brizna de hierba y caer al suelo.
Elías Fischer se dirigió otra vez a su antigua cabaña,
la que había destruido en un momento de ira. Lo atravesó el río, el Pachitea.
Se hallaba crecido. Era imponente y se abría paso rugiendo entre el bosque y
estallando contra el lomo de las rocas. Se veían troncos sumergidos después de
alguna tormenta.
−No hay tiempo para detenerse –dijo por lo bajo.
De cara al viento, comenzó a temblar. Evocó su casa
abrigada y una taza de café; escuchó las voces cariñosas de Sophia y de Hanna.
**
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
Fue nuevamente hacia el río, se arrodilló y apoyó las palmas de las manos calientes en la tierra mojada.
"Si no haces nunca lo que otros consideran tonterías, sólo sabrás lo que aprendieron los tontos", recordó las palabras lejanas de un abuelo sabio.
Y la naturaleza le mostró los enigmas.
¿Cuántos árboles se habían desplomado aquí?
¿Cuántos helechos se habían descompuesto?
¿Cuántos siglos habían pasado alterando la cimiente de esta tierra?
La llovizna la obligó a entornar los ojos. Los árboles que se elevaban a alturas insospechadas frenaban de alguna forma la potencia de las gotas, la lluvia bienhechora.
¿Cómo podían crecer tan altos en medio del suelo débil y húmedo cruzado por raíces centenarias de otros árboles caídos?
Tantas preguntas retóricas en la mente de Hanna le hubieran servido para armar un libro. Se levantó y se sacudió las cortezas. En aquel hueco quedaría su identidad, tal vez alguna huella que se borraría con los años y con las inclemencias del tiempo.
Una jungla con historia volvería a ser noticia cada año.
**
LOS DÍAS SEMEJANTES
Los días semejantes
Mis libros favoritos del 2023
Género: drama
"Los días semejantes"
Por los caminos de agua
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❤Gracias Sara B. S. Schutt por tenerme presente. Es una alegría enorme para mí. Muchos cariños, amiga.
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
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Agosto
Retratos literarios: Hanna
Los días semejantes.
Hanna tenía casi veinte años y era rubia como su madre. Los alemanes presentan ese rostro iluminado por los ojos azules y la manera paciente de mirar. La rosada piel le daba un aire de Blancanieves buscando rumores de cuentos para aplicar las técnicas de estudio.
El mérito tan
importante la llevaba más allá de las rutinas a seguir estudiando igual que
Elías quien no se imaginaba otra vida. Dejar Alemania para ir a América a talar
brotes en medio de una selva traicionera y sin luz, era todo un desafío, pero
tanto él como Sophia lo tomaban como un destino marcado, la vocación, la que
muchos no alcanzan a sentir en toda una vida. Eso ya era, para ellos, un regalo
del cielo y así lo tomaban. No podían claudicar ante el llamado del Hacedor,
quien los guio hacia ese mundo que alimentaba el intelecto y los llenaba de
felicidad.
--Búscame, padre -gritaba Hanna.
**
Los caminos eran de la vida y no llevaban a ningún lado.
Los ríos eran los caminos... y por ellos debía andar como pudiera...
SINOPSIS DE:
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
Corazones rojos
Las enfermeras cerraron la puerta y el silencio se volvió grito de amor y renuncia. Ella, envuelta en un manto de nubes copiosas y propensas a la lluvia, abrió los ojos. Miró la puerta, el techo, la ventana cerrada que parecía una cárcel con sus barrotes negros o una tumba sin flores. No reconocía el lugar. Quiso mover una mano, pero la sentía débil como sus brazos y piernas. La cama, ese pequeño rectángulo, aprisionaba sus huesos y tenía la triste sensación de que se hallaba en un ataúd de madera de paraíso, lejos del mundo y de la vida, cautiva del mutismo más aterrador y de la soledad sin retornos.
Pensó que eso era la muerte y se desilusionó…
No la imaginaba así sino como algo bello por donde se podría deslizar su cuerpo liviano y etéreo, un pájaro de alas enormes que se enfrentaba al viento y a las borrascas, que podía desafiar a una naturaleza enemiga y a los sueños más deseados. Ver a otros seres en la infinitud, rozarlos con la punta de los dedos o abrazarlos con la energía de las llamas: madre, padre, tíos, hermanos… ¿hijos?
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
Caminos
de agua
Magia en los
cuencos
de la noche,
cuando la luna
entre monosílabos
muestra sus ojos invisibles
y vuelve
en un sol religioso,
con pétalos del trópico,
a elegir
su camino de espejos
entre sus pétalos dormidos.
**
Los ángeles azules
−Para
el que sufre no existen los tiempos. Puede ser verano o invierno, noche o día;
el dolor cala hondo cada trozo de piel y hay que disfrazarse −sabes−, colocarse
el traje de luces como los payasos y reír con lágrimas hasta que el cuerpo no pueda más. Luego te vas a dormir y peleas con las sábanas, cuentas ovejas, para un
lado y para el otro. La mente teje y desteje. Rezas una oración, le hablas al
ser amado, le pides ayuda, y crees ver una luz que se mueve, una respuesta.
Sólo crees y eso alimenta tu deseo de levantarte al otro día para vestirte con
el mismo traje. Caminas pasos agigantados entre la melancolía y la desconfianza,
te entregas a los demás porque quieres que sean felices, pero nadie piensa en
ti y en la cruz que cargas. Nadie te pregunta si necesitas algo o si estás bien
porque te ven fuerte, omnipotente, con la vida solucionada. ¿Qué más puedes
pedir si lo tienes todo? Se olvidan. Prefieren ir por el camino más corto, se
alejan si te ven triste. Tú, solamente tú, eres dueño de tus silencios y de las
lágrimas que derramas en soledad. Afuera está la vida que con su frivolidad es
sorda y ciega ante los necesitados. Mejor no hablar porque hay que ser valiente
para quedarse solo, como mi hermano que no se guarda nada y culpa al resto de
su infortunio. A él no le importa, pero a mí sí y es por eso que nunca me vas a
ver débil y quejándome de mis dolores, ni físicos ni de los otros. Nadie tiene
la culpa de los vacíos existenciales y de las tragedias, nosotros vamos
marcando, con nuestros pasos, el destino que es matemático y exacto.
*
"No vemos a los ángeles; pero en las avenidas oscuras de la angustia se acercan y nos llaman. Se parecen a ellos las personas queridas y no son sino ángeles los seres que nos aman" Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte)
*
Los días semejantes. Por los caminos de agua...
MI PADRE, TU
PADRE
¿CÓMO ENFRENTAR
UNA SITUACIÓN LÍMITE?
Historia
basada en hechos reales.
La
autora narra a manera de ficción el caso
de Juliane Margaret Beate Koepcke, una
joven que viajaba en un avión desde Lima a Pucallpa, en Perú, el 24 de
diciembre de 1971 y que, por una tormenta, cae en la selva del Amazonas. Ella
sobrevive y lucha por salir de esa jungla enemiga por sus propios medios.
A
partir de esa conmovedora experiencia de vida, cuenta otra historia con el
mismo eje central y distintos personajes que van sumando sensaciones, enigmas,
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La
lucha por la vida por encima de todo y el amor por la vocación unen a dos
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sanar los cuerpos y las almas de quienes quedaron de este lado del camino.
Dos
familias, una vida, el doble proceso de interpretación del mundo a través de la
exaltación de los deseos, las alegrías, los misterios, la traición y la muerte
como espejo frente a la realidad de estas jóvenes con un destino marcado.
Aparecen
las diferencias de clases y los desajustes emocionales tendientes a la
reflexión y al examen de los principios buscando la claridad sobre sí misma.
¿Hanna
pudo escapar de la selva amazónica ilesa?
¿Y
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senderos enemigos o eran los sobrevivientes que pedían ayuda desesperados?
Se
necesita coraje para volar alto, con la vida entre las manos y la muerte en la
espalda. El río, sus mensajes, esos caminos de agua, los espíritus y las
creencias.
Siempre
hay un atajo por donde caminan los ángeles.
**
"Amor no es lo que dices, amor es lo que haces..."
La tía la abrazó como pudo. El día había amanecido
para ella y se sentía otra vez la mujer que rescataba vida de los escombros. Lo
hizo con Elías y ahora con su sobrina. ¿Era un ángel como decían? Todo lo bueno
estaba dentro de su alma y la abrigaba para convertirla en la pócima sanadora
de los males. Ella, una señora divertida y frívola según José Luis, una mujer
que solamente sabía organizar fiestas y bailar hasta tarde sin reparar en el
padecimiento ajeno, ni en las pérdidas, se había convertido en el regazo de los
dolientes. Hoy la tía era luz en medio de las sombras, camino recto, risas,
cúmulo de bondades, unas manos unidas y rojo brillante, como el latido, la
herida que se cierra, el corazón guardián de los que todavía se aferraban a la
vida.
"Amor no es lo que dices, amor es lo que haces..."
Dos familias, una vida, el doble proceso de interpretación del mundo a través de la exaltación de los deseos, las alegrías, los misterios, la traición y la muerte como espejo frente a la realidad de estas jóvenes con un destino marcado.


















