La abuela francesa





Todavía no puedo creer que mi novela "La abuela francesa" haya alcanzado el lugar nº 5 (de 100) en Amazon España con su categoría Herencia cultural hispanoamericana.
AHORA ESTÁ EN EL PUESTO 2.
DIFÍCIL QUE LE PUEDA GANAR A "EL QUIJOTE"
Muchas gracias a todos los que la descargaron. Espero de corazón que la lean y que me dejen un mensajito en Amazon.



Retratos literarios: Melanie


"La abuela francesa" no es una historia de inmigrantes como todas sino que es una novela escrita desde el corazón por una bisnieta que aprendió a amar la tierra como ellos y lo que significa hoy en día para sus descendientes el nombre Melanie, un ejemplo de tenacidad y de valores. El legado que dejó son sus huellas indelebles y la fuerza de su temple.



MELANIE era la hija de Francisca y Juan José. Vinieron de Suiza aproximadamente en 1860.

Ellos soñaban con una tierra lejana de la que contaban mil relatos fantásticos... Aventureros del mar, desafiaron las leyes tras recibir algún mensaje divino y pudieron vencer. 

Mi bisabuela, una indomable guerrera de la vida, se instaló en una vivienda con una parcela de ochenta hectáreas que las compañías inglesas les entregaban junto a los víveres y arados con bueyes y manceras ya que debían pagar aquel terreno con su faena.

Ella combatió con los indios que venían de todas partes a invadir el territorio para quitarles los cueros de ovejas y matar inocentes. Construyó fosas e hizo guardia de noche junto a su familia para defenderse de los ataques; al mismo tiempo cavó pozos y colocó cadenas que les anunciaban la llegada de los nativos. 

Melanie se casó con su primer esposo y crió seis hijos. Cuando él falleció, ella continuó con los animales y los sembrados que atestiguaban toda la abnegación de una dama solitaria que salía al frente. Pagó sus tierras, compró más hectáreas y edificó una fábrica de queso con numerosos empleados. La producción la vendía en la población vecina. Conoció a François, mi bisabuelo, que venía de las guerras de Europa y le dio trabajo en su establecimiento. 

Fue una de las primeras fundadoras de el pueblo de Carcarañá; donó dinero para la construcción del templo y los bancos de nuestra querida basílica "Nuestra Señora del Pilar", que llevaban su nombre en letras doradas, luego pasaron a ocupar la capilla del Colegio "Niño Jesús de Praga".

Melanie y François se casaron y tuvieron tres hijos ( uno de ellos, mi abuelo Eduardo), pero al tiempo, el francés murió con su opulento título de militar y su afán de contienda. Mi bisabuela, viuda dos veces, dio examen frente al Ser Supremo y partió en busca de la dicha perdida.


Viajaba constantemente a Francia ya que amaba la Nación de aquella viejecita de nívea mirada... Colette, madre de François. Con los años acrecentó su capital y se convirtió en una mujer de carácter bravío que fue un ejemplo de lucha para las generaciones futuras.

Melanie en la estancia era una hacendada orgullosa de su patrimonio que había logrado ella sola con la furia de su genio, duro y varonil. Tuvo alegrías que compartió bajo la higuera donde se reunía con sus nietos que le decían "Gra-Mamá". Sintió el cariño y la nostalgia, el desarraigo y la grandeza como vivencias auténticas; dio vida a otros con sus mismos ojos y con la fuerza de su temple: seres libres en busca de legados, caballeros irrepetibles y campesinos buenos.----L.Fraix
"La abuela francesa"

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Gracias por las 80 descargas, espero que la lean!!!




Manuela y su cuarto oscuro


Manuela divagaba porque no podía ocultar el idilio que tenía con su amada hija pero tampoco deseaba cruzar la reja porque sus huesos arrojaban frío. Sabía que en el fondo de la sombra estaba la tempestad, un demonio que no entendía de bendiciones y con quien tenía que luchar hasta dejar la última gota de sangre. Por momentos, creía ser tan omnipotente como Dios pero luego caía en el silencio que da la incertidumbre con su oleada de presagios. Ella era la niña que necesitaba abrigo porque el espejo no tenía cara para enfrentar sus arrugas.

Julián seguía respirando a través de sus hijas y nietas porque aunque Rocío y Encarnación estuvieran muertas él sentía que estaban presentes. Las amaba tanto que hubiera dado la vida por ellas. Damián también era su refugio para enlazar historias aunque debía reprimir sus impulsos y ocultar las lágrimas porque el joven, de quince años, sufría desde tiempos pretéritos anorexia nerviosa crónica que dejaba casi desnudas sus entrañas.
-Abuelo, háblame de mi madre-le preguntaba a Julián que entornaba los ojos y colocaba las manos en forma de cruz sobre el pecho.
-Dile a Manuela, vamos anda…

-No, cuéntame de ella. (fragmento)

De---El silencioso GRITO de MANUELA

Editorial Dunken (papel)
Autores Editores (papel)
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Publico estas direcciones porque me preguntan siempre. Muchas gracias por estar.
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La nodriza esclava-Los fantasmas de la Torre de Londres (2da parte)





A la reina Catalina no le importaban las indiscreciones de Isabel porque la divertía mientras cosía las camisas de su marido. Los cantos españoles y los relatos bíblicos eran sus preferidos. Ella quería tener un hijo varón para llenar el vacío espiritual y dejar un descendiente y futuro rey. Enrique estaba obsesionado con el tema y podía transformarse, de un momento para el otro, en un ser cínico y despreciable. Era muy mujeriego. Él trazaba un plan y se debatía luego en mil proyectos pero era arquitecto de sus propias decisiones. Fuerte y seguro de sí mismo, cada día diseñaba un pacto febril y desesperado; cumplía con los compromisos de ese trato y nada lo hacía sentir condenado o arrepentido.

“Mi propio aplauso es el que tiene valor para mí.”
                                                     Cicerón

Así vivía Enrique Vll.
-Siempre os diré que existe una raza de Dioses; más no creo que cuiden lo que hacen los hombres, pues si lo hiciesen a los buenos les iría bien y a los malos mal… lo que no sucede-decía el rey.
Isabel no podía comprender cómo no podía querer a Catalina que era una gran mujer. Enrique la respetaba por venir de alta cuna, la amaba a su manera, pero debía tener un hijo por el bien de todos.
-¿ Queréis que os cuente la historia de Jesucristo?.
-No, hija, muchas veces has hablado de él.
-Jesucristo nació en Belén cerca de Jerusalén, capital de Palestina, en el año 753 durante el reinado del emperador Augusto. Las  primeras épocas de su vida las pasó refugiado en Egipto junto con sus padres. Luego, volvió a Judea y se estableció en Nazaret. Dedicó su tiempo a la oración y a su oficio de carpintero.

Biblia antigua

-Deteneos…
-Al cumplir treinta años, Jesús cerró su taller y comenzó a enseñar; decía que él era el Cristo o el Mesías a quien esperaba toda la humanidad. Era el hijo de Dios enviado por su padre para salvar a los judíos y al mundo entero.
-Entonces, pedidle que os envíe un niño-dijo Catalina.
-Por supuesto, mi reina.
En ese momento, entró Auguste Deux con unos mensajes para Enrique Vlll que colocó sobre una mesita donde estaba depositada una cruz, propiedad de Catalina y obsequio del Papa Clemente Vll a sus padres.

L.Fraix

De---La nodriza esclava



Cuentos breves de amor (Editorial Sopa de Letras)



La editorial argentina Sopa de Letras invita a escritores de cualquier nacionalidad a presentar CUENTOS BREVES DE AMOR en español para la publicación en una antología digital en Digibooks, BajaLibros y Amazon.

El plazo de la recepción de las obras será desde el 1 de enero hasta el 28 de febrero de 2018.

Más información en este enlace:

Retratos literarios: Julián


Julián Cosa Río (el esposo de Manuela)


Julián venía a su encuentro con Encarnación en los brazos que se agitaba con intenciones de empezar a caminar. Él la amaba sin condiciones porque la criatura era su mitad, la parte verdadera de su yo, el recuerdo desordenado de Rocío y el añoso rostro de sus penas. Tenía su mismo carácter: rebelde, omnipotente, encendido… y lo llamaba con balbuceos sin reparar en su madre.

Manuela, con un jarro en las manos, desaliñada y torpe, los miraba como quien ve un espacio de niebla detrás de un árbol caído. La soledad de su alma cambiaba cuando su mente, arbitraria, le acercaba visiones de un ayer penoso, entonces se refugiaba con su angustia y se entregaba al aroma del romero, de la salvia y del tilo con los ojos enrojecidos y los bolsillos repletos de amuletos.(fragmento)

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Julián era una persona que amaba la libertad, le gustaba vivir bien pero puertas adentro. Nadie debía enterarse de que era una persona de fortuna. Amaba a Manuela con su  inmadurez  porque ella era un ser puro que lo sorprendía con sus debilidades. Él necesitaba dominar la situación pero no se daba cuenta que ella, a pesar de su insignificancia, lo manipulaba... Julián, un hombre frívolo, con los años se transformó en un adulto dolorido, que sólo pensaba en la vida que se le iba de las manos.

De---El silencioso GRITO de MANUELA


Pampa Gringa




 


Cuando empecé a escribir en este blog por el año 2009, una persona me escribió un correo invitándome a participar de la página PAMPA GRINGA con mi novela "La paisana francesa" (historia de los inmigrantes) que luego cambió de nombre y ahora se llama "La abuela francesa" en honor a quien fuera una gran mujer: mi bisabuela Melanie. La página ya no está pero conservo esta captura de pantalla como recuerdo.
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- Pampa Gringa. Inmigración Española · Inmigración Suiza · INMIGRACIÓN FRANCESA. · Historias de la inmigración judía. Inmigración Griega. Inmigración Italiana · Inmigración Alemana · Inmigrantes de Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales.




Acabo de subir mi novela 
"La abuela francesa"
escrita entre los años 1994 y 1997
a Amazon.


Amazon.es


La abuela de mi padre,
la inmigrante sagaz que supo llevar adelante no solamente su vida
y la de sus hijos...
Trabajó a la par de los hombres para
dar lo mejor de sí misma y para ser respetada.



Es para que no quede olvidada en un cajón.
En principio estaba enojada con Amazon y retiré algunos libros,
es que mi escritura
"de otra época"
no tiene seguidores pero ahora lo pensé mejor
y creo que si lo dejo guardado
es peor.
Aunque lo vea una sola persona basta.

Un abrazo.



La nodriza esclava-Los fantasmas de la Torre de Londres (1era parte)


Torre de Londres

En Inglaterra, el humanismo penetró en épocas de los Tudor y mientras el rey Enrique Vll se preocupaba por los problemas teológicos, los súbditos se interesaban en los aspectos más prácticos del movimiento; buscaban la libertad individual y la solución para las injusticias sociales.

El humanista más destacado fue Tomás Moro que llegó a ser lord Canciller del reino; aunque era católico moderado no aceptó la reforma religiosa implantada por Enrique Vlll por lo que fue ajusticiado.
Los estudiosos se apasionaban por el conocimiento de la lengua y las letras grecolatinas. Los maestros más relevantes fueron Petrarca, Boccacio y Dante Alighieri con su obra máxima “La divina comedia”. El autor la tituló solamente “Comedia” pero sus admiradores la calificaron de “Divina” porque reflejaba una gran erudición y un excelente estilo.

Isabel, en su pequeña aldea de campesinos, se hallaba sola y estaba llorando porque un hueco le perforaba la carne. Sentía que el tiempo era como un pájaro en vuelo y que se iba para no regresar jamás. La soledad la asfixiaba mucho; tomó entre sus manos un relicario que su madre le había regalado y lo besó intensamente. La vida no le daba placer. Hubiera podido morir sin darse cuenta; no dejaba a nadie porque no tenía hijos y su esposo era un ser egocéntrico que luchaba por una felicidad tan irreal como su sueño de guerrero. Si ella no hubiera existido para él hubiera sido lo mismo.

Isabel quería ser poderosa, amada y admirada pero también perversa. ¿Por qué no?. Lo sería sólo con aquellos que la humillaban y la obligaban  a construir una armadura frente a su cuerpo desposeído.
Podría haber llevado una vida de libertinaje asistida por alguna consejera espiritual o por un grupo de doncellas; consultar con una bruja en un torreón negro, de ésas que en sus épocas tenían búhos que leían trazos en un papel o gatos con tres ojos, pero temía ser encarcelada en las cuatro paredes de la Torre, acusada por curas y predicadores desde el otro lado de la puerta.

Isabel con su alma compleja y difícil fue siempre una niña insatisfecha; emprendía un trabajo y luego lo abandonaba porque se aburría de la rutina. Extremadamente sensible y espiritual, amaba el arte y estudiaba, sólo Dios sabía con qué libros, la evolución de las corrientes desde el “Cantar del Mío Cid” en el siglo Xll hasta la poesía del “Mester de Juglaría” que venía de Castilla.
Juglares

Los juglares eran hombres o mujeres que vivían de su trabajo; actuaban en plazas públicas o en mesones, en los palacios de los reyes, nobles y prelados para divertir al público. El artista era poeta, recitador, prestidigitador, titiritero, bailarín y a veces mendigo. Los había también clérigos y vagabundos.
Isabel era uno de ellos porque recitaba “Cantares de Gesta” en el palacio cuando se organizaban los torneos y las veladas de disfraces.

De-----La NODRIZA esclava

L.Fraix

El hombre del espejo




Trataba de salvar lo poco que quedaba de su castigada vida. Versado, independiente, hombre con fuerza de gran varón..., quería legitimar el hecho completamente irreversible: ver el avión quemado en aquel sitio ceniciento.

Su esposa Yolanda del Valle Rojas y su hija de cinco años dejaron la existencia entre los hierros y el fuego abrasador.
Maximiliano Rojas viajó a Brasil; debía recoger escombros, saldos y ese catálogo de nombres desconocidos para no caer con la levedad de un pájaro por un barranco envuelto en redes, licuado, en contienda con ese destino que lo obligaba a la soledad.

Caminó por las calles; se veía raro, en pugna y utilizado, tal vez no era el mismo. Pronto encontró un hotel, antiguo y deslucido, similar a una pensión de estudiantes. El posadero lo miró con los ojos y el alma anciana.
Había gentes que dormitaban en hamacas bajo los árboles y murmullos que trituraban el silencio. El anatema era: “Morirán antes del alba…”
Yolanda del Valle Rojas no quería viajar en el avión que el 10 de enero de 1969, poco antes del mediodía, despegó de Lima rumbo a una población peruana que se hallaba en la selva a setecientos kilómetros al nordeste, al otro lado de la Cordillera de los Andes.

Iban a bordo noventa pasajeros. Media hora después de haber despegado, el capitán Mauricio Madrás avisó por radio a la torre de mando que esperaba aterrizar dentro de cincuenta minutos. Al poco tiempo se perdió contacto, no contestaba a ninguna señal transmitida. Los aviones que partieron en su busca no hallaron restos.




Después de la explosión y las cenizas todo quedó maduro y manchado, con ese mutismo de capilla que perturba a los mortales hasta enloquecerlos de impotencia.
Yolanda iba en la primera fila de asientos, junto a la ventana, la niña se encontraba a su lado y un médico ocupaba el asiento contiguo al pasillo. Todo era normal: el despegue, el vuelo sobre los Andes, el ambiente apacible, el trato con las azafatas… y luego la selva que se extendía por el este hacia el horizonte.
A los cuarenta minutos de haber partido, disminuyó la visibilidad; la lluvia comenzó a azotar la parte frontal del avión y el viento a soplar con energía. La nave se agitó en bruscos ascensos y caídas violentas. Un relámpago rasgó el cielo y el aparato se sacudió. Las valijas cayeron y la gente comenzó a gritar, mientras desde el ala izquierda se empezó a levantar una llama de vivo color naranja…
Un instante después se produjo un golpe terrible.



La ventana daba a un parque y el reloj marcaba las once y media. El aire soplaba, árido, tan caliente como el fuego mientras Maximiliano Rojas se debatía entre el embrujo de las sábanas. Denigraba la vida en el sueño alterado por los pensamientos; se agitaban sus piernas sin gobierno… Hubiera querido fugarse de la maleza y retroceder el tiempo.

Al despertarse por la mañana, la primera sensación de la que tuvo conciencia fue que debía ir al lugar del siniestro pero sintió un profundo dolor en todo el cuerpo y la piel áspera y seca. Se puso de pie como pudo, se vistió y se fue a la calle. En medio de la batahola de miradas parecía un longevo que volvía de la tumba pero era sólo un mendigo que disfrazaba las lágrimas. No entendía el idioma y se debilitaban sus energías. Las opulentas avenidas lo confundían, quería ver una selva devastada y reducida a polvo. ¿Nadie sentía piedad por él?. ¿Es que no lo veían sufrir?.

Preguntó dónde quedaba el sitio. Debía alquilar un auto especial pues se encontraba a varios kilómetros de la capital. De repente, una especie de compasión hacia sí mismo lo obligó a retardar su porfía. Era loable el esfuerzo que mantenía para poder reconocer la muerte que siempre le pareció ajena, palparla en la sangre y en la de sus seres queridos.
“Nuestras muertes no son iguales a las otras”.


Cuando llegó al paraje se escuchaba el croar de las ranas y había butacas vueltas patas arriba. Abundaban las víboras y los insectos pero también el ocelote, el jaguar y algún tapir. En la selva del Perú muchos ríos corrían en círculos y estaban repletos de mosquitos, de caimanes y de pirañas. De lejos se oía el graznido de los buitres, seguramente rodeaban el fuselaje.

Maximiliano estaba a punto de desmoronarse. ¿Qué hacía él solo en ese campo de batalla rodeado de papagayos, monos y colibríes?. Era enfermizo que intentara mitigar la angustia porque era tan punzante que lo absorbía y lo convertía en un inerte individuo sin identidad.
El calor era húmedo y la temperatura de 45º.
En una barca amarrada a la orilla del río Shebonya que se unía al cauce del Pachitea se encontraba un sacerdote que venía del caserío de Tournavista. El hombre se acercó a él y lo miró fijo, tan vez horrorizado, al ver su cara desprovista de moralidad. Maximiliano Rojas quería golpear a alguien pero su incapacidad lo mutilaba; veía rostros desfigurados y cuerpos descompuestos entre las piezas del avión.

Aquel religioso fantasma había desaparecido…
Dio un puntapié letal a los asientos esparcidos y huyó entre las lianas, las pacas y los sapos negros. Ahora era él el que quería quemarse frente a algún camposanto.
Caminó como un neurótico que buscaba un instante de cordura para poder aliviar su mal cuando por una arteria, de espaldas, creyó ver a Yolanda del Valle y a su hija Sofia; iban acompañadas por un caballero que se parecía mucho a él.
¡Aquella camisa de cuadros azules era igual a la que llevaba puesta!
La bruma lo cegó, se frotó los ojos y corrió detrás de ellos pero no pudo alcanzarlos. ¿Se estaba volviendo loco?
Maximiliano Rojas, un inocente perdido frente a pasos arteros, se quedó parado en el espacio. Debía recomponer su existencia. ¡Para qué servirían las misas en homenaje a los caídos!. ¿Para qué pedir justicia y descifrar los mensajes de las cajas negras?.
Noctámbulo por los caminos en la infinitud de los laberintos, sin paz y sin cuerpo, sólo un alma, se fue hacia la posada.


El cielo encapotado iba a borrar las huellas de la masacre en media hora más.
Entró a la habitación y prendió un velador de luz rojiza y apagada. Un espejo con marco de bronce estaba colgado frente a la cama. Aromas de formol y de pino invadieron el aposento.
De pie, delante del espejo no pudo ver su imagen; lo limpió, lo colocó de costado, para arriba y para abajo. El terror se apoderó de él y retrocedió con paso débil y vacilante, se desmayó.
En el cristal su cuerpo destruido y sobre una silla la chaqueta de médico del Hospital Español “Roberto Rojas”.

¿Acaso hubiera sido mejor no tener que viajar en el avión junto a su esposa y vivir el horror de padecer su muerte?.

                                              L.Fraix- 1998

* Mención de Honor a la originalidad y creatividad literaria. Centro Internacional de escritores noveles. Buenos Aires-2000.


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La nodriza esclava-Juana de Arco (4ta parte)


 Hampton Court-palacio del rey Enrique VIII

Isabel Law atendía a la reina junto con la enorme corte de damas en su cámara privada. Catalina era muy religiosa y esa fe le daba la fortaleza necesaria para enfrentar la adversidad sin quebrantarse. Una mujer sumamente culta no podía doblegarse ante el infortunio; sus maestros se lo habían enseñado: Séneca, San Jerónimo, Agustín… Ella estaba sometida al marido de por vida con piedad y devoción. El sufrimiento de madre que había perdido a sus cuatro hijos la debilitaba pero se encontraba absolutamente segura de que su deber era procrear un nuevo heredero hasta perder toda su energía y ese niño debía ser varón.
En 1511, había nacido Enrique pero alcanzó a vivir cincuenta y dos días. En esa época la mortalidad infantil era enorme y no suponía una tragedia para las reinas que estaban al servicio de un país.

Isabel Law veía vacía el alma de la soberana en un mundo irrepetible donde cada uno debía ser feliz. La joven pensaba en la muerte que rodeaba la periferia de los palacios, en las alcobas, en las calles, sobre la Torre de Londres…; desde niños hasta ancianos marqueses, desde eruditos hasta ignorantes. Todo resultaba ser muy oscuro para los grandes señores cuando no podían doblegar las leyes.
A la pequeña dama de la corte le gustaba el canto y agradecía a la Virgen santa por la inspiración y el don que le había regalado. Isa le cantaba a la reina y también a Enrique Vlll en las mascaradas que se realizaban en la corte donde participaban amigos y jóvenes de buena familia ataviados con terciopelos coral y sombreros de diversos formatos.
La voz de Isabel se elevaba a las alturas y sus ojos quedaban fijos en la reina que reía en medio de tanta frivolidad. ¿Será feliz?. Esa mirada recorría su cabello dorado y la piel blanca, el resto de su vestido y aquellas manos pequeñas. Cuando se hallaban solas le recitaba los versos de Tristán e Isolda que conocía de memoria y le leía una novela de caballería “El Amadís de Gaula” que era muy popular en España.


Catalina de Aragón era reservada y no confesaba sus miedos a los servidores pero Isabel notaba que no estaba contenta con su destino; tal vez, las sombras amenazadoras y desleales arrastraban las dudas de todos con el fin de ejecutar los más increíbles negocios. La reina temblaba y reaccionaba rápidamente ante los movimientos bruscos o los gritos; aquella muñeca de cera llevaba una vida casi estéril.
Isabel sentía lo mismo porque algo le faltaba; tal vez, el artificio del lujo, quizá un amor incondicional o la aventura.
La sala de Catalina era de techo alto muy alto; los muros recubiertos de oro y plata representaban pájaros, ángeles y caballos. Más arriba, todo era bermejo y azul y se encontraba tan bien barnizado que resplandecía igual que un cristal.

En alguna pared, quizá, los ojos vivientes de “La Gioconda” miraban las travesuras de la adolescente que no entendía la magnitud del valor de las obras pictóricas.
-Dicen que era la esposa del florentino Francisco del Giocondo-comentaba incrédula Isabel.
Catalina, en cambio, conocía las técnicas y lo nuevo que llegaba de España o de Roma. Sabía que Miguel Ángel había pintado la Capilla Sextina del Vaticano.
Ella, a veces, se sentía presa de ese hombre pero le obedecía ciegamente porque así debía ser; Catalina una discípula más, encadenada, amada y perseguida, humillada por los amoríos del rey.


Isabel Law copiaba los gestos de la soberana romántica y tierna porque la admiraba; en su interior y a la distancia experimentaba las mismas sensaciones. Sin embargo, Auguste no se parecía a Enrique Vlll. Su esposo era dócil y de buen carácter, aunque siempre desconfiaba de él por su misterioso silencio y porque descuidaba el hogar con diversiones absurdas. Se desempeñaba como mensajero del rey; Enrique lo había traído de Francia hacía diez años. Por entonces, era un joven guardia del Castillo Condal, Chateaux Comtal, adosado a la muralla galorromana y aislado de la Cité por un foso y una barbacana. San Luis construyó la parte exterior y la terminó Felipe, el atrevido.

Aguste Deux, caballero andante, se parecía al “Cid Campeador” pero no era ni tan valiente ni tan guerrero. Siempre se excusaba, delante de todos, y decía que era un pobre hombre, de humilde origen,  al lado de los señores de Inglaterra. A menudo, recordaba la “guerra de los cien años”; las flechas de los ingleses y los gritos de Felipe Vl:
-¡Matad a toda esa gentuza!.
Auguste posesionado por los acontecimientos pasados parecía un insano, igual que su amada esposa con los recuerdos de Juana de Arco y los sacrificios.


“Rey de Inglaterra y vos Duque de Bedfort que os decís regente del reino de Francia, dad razón al rey del cielo. Rendid a la “doncella” que es enviada por Dios, las llaves de todas las buenas ciudades que habéis tomado en Francia… y vosotros compañeros de guerra, gentiles hombres y los otros, que estáis delante de Orleáns, idos a vuestro país… yo soy enviada de Dios para echaros fuera de Francia.”
                                                     Carta de Juana de Arco en Orleáns al

                                                        Campamento inglés.

------De La Nodriza esclava
L.Fraix


Barbastro, la ciudad de Manuela





Barbastro (en aragonés Balbastro) ​es una ciudad española de la provincia de Huesca, siendo la tercera ciudad más poblada y la séptima de Aragón, capital de la comarca del Somontano de Barbastro. La ciudad (originalmente es posible que se llamara Bergidum o Bergiduna) se encuentra en la unión de los ríos Cinca y Vero.

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En la comunidad autónoma de Aragón, al norte de España, junto a los Pirineos, en la provincia de Huesca, se hallaba Barbastro, la capital de la comarca de Somontano, en una ciudad que guardaba tesoros en medio de las montañas. Cada calle pedregosa mostraba la tortuosa vida de los habitantes, entre anticuarios y artistas, que estaban dispuestos a fingir y a esconder sus retorcidas ideas.

En la iglesia de San Francisco, templo original del siglo XVI, se casaron en el año 1960, Manuela y Julián Costa Río en una ceremonia sobria y sin la presencia de demasiados familiares porque a ella no le interesaban los escenarios ni el glamour de los atuendos y menos la hipocresía que demostraban algunos que decían ser sus amigos. Podían concurrir a la boda viñadores, vendedores de madera, toneleros, posaderos y gente de alta sociedad; Manuela no los veía porque su preocupación no eran los intereses terrenales.

El edificio reproducía los portales propios de su folclore en los muros utilizando ladrillos rojos y en las galerías arquillos de medio punto que culminaban con un vértice o esquina original de la arquitectura histórica. Era una visión especial de siglos marcados por el genio y la sabiduría de grandes cultores del arte. La luz llegaba a una especie de antro donde los novios se entregaban a la gloria del campanario.


Barbastro, la ciudad del silencioso grito, de Manuela y su manera fácil y dolorosa de vivir...


DUNKEN

La nodriza esclava-Juana de Arco (3era parte)




   Isabel tenía a menudo esos recuerdos que la atormentaban y la dejaban sin gobierno. ¿Por qué?. Ella vivía en Inglaterra y estaba lejos de ser una traidora. Eso sí se hallaba frente al poder que todo lo destruye y a la ambición que aniquila los cuerpos y las almas.

La joven, por las noches, soñaba que Juana le hablaba:
-Por un ideal debéis morir y dejar tus verdades y leyes. Tal vez, mañana nadie dicte una sentencia. Os dejo el sueño de vencer. En las llamas de la razón encontraréis la caridad y la rebeldía pero también hallaréis aprendizaje. Sois sabia por naturaleza más allá de la miseria y debéis regresar cuando todos hayan partido…

Esas palabras eran mensajes de valor, de soledad, miedo y debilidad. Isabel no podía huir de la tortura de saber que Juana intentaría volver con cada sombra a remover sus cenizas.
Isabel, ¿quería ser una heroína porque se sentía cobarde, una santa porque, tal vez, era una malvada o se moría de ganas de asesinar a alguien porque sabía que no lo haría nunca?.
El sexo era una fuente importante para ella, pero también un castigo fatal frente a las circunstancias de una época tortuosa. Muchas mujeres eran decapitadas cada año por presuntos adulterios.

Auguste la amaba aunque ocupara su tiempo en partidos de naipe en Glamis Castle, en Escocia, o cazara ciervos en los bosques de Windsor. Siempre distante y gélido, con una impaciencia de marido que no busca la felicidad en el hogar sino fuera de él. Isabel se sentía sola y acorralada en ese modesto universo de la aldea de paisanos. Su vida cambiaba cuando iba a trabajar al palacio. Cuando se casó con Auguste Deux abandonó el empleo en Glamis Castle y se instaló en la ostentosa residencia del rey Enrique Vlll y su familia; Auguste era el mensajero privado del monarca.

La joven indiscreta recorría los pasillos y se veía reflejada en el brillo de sus espejos; admiraba los salones de la reina, su cortejo de damas y los amplios jardines con monumentos.
El rey Enrique Vlll parecía un hombre encantador, de extraordinaria inteligencia que amaba la música y los placeres de la vida. De físico atlético, un metro ochenta y cinco de estatura, barba espesa y rubia y piel muy blanca. Sus trajes de finas transparencias lo convertían en el hombre más codiciado de Europa. Estaba casado con Catalina de Aragón que era la viuda de su hermano Arturo. Enrique debió conseguir la dispensa del Papa porque la Iglesia consideraba que un matrimonio en esas condiciones era opuesto a las leyes divinas.

Catalina de Aragón

El contrato nupcial se realizó el 11 de junio de 1509 en el oratorio de la iglesia cercana al castillo de Greenwich. Ella tenía veintitrés años y era una inmaculada virgen porque el matrimonio con Arturo, príncipe de Gales e hijo de Enrique Vll e Isabel de Jork, no se había consumado.
La doncella Catalina de Aragón con su corona de oro, zafiros y perlas era la única imagen femenina de Inglaterra.
Al principio de su reinado, Enrique Vlll era partidario fervoroso de la Iglesia Romana y por atacar a Lutero, el Papa lo había distinguido con el título de “defensor de la fe”. Pero esa armonía entre Roma e Inglaterra se deshizo en virtud del nacionalismo inglés agravado por su problema personal. Catalina era hija de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón y tenía tres hermanas mayores: Isabel, Juana y María.

L.Fraix

De-----La NODRIZA esclava (novela histórico-fantástica)


Invitación del Programa Diamante





Me siento muy honrada de haber recibido esta invitación:

Estimada Luján : Gracias por dar a conocer el Programa Diamante el cual hemos realizado a partir del algún poeta en común.

Hemos iniciado el armado de un libro que denominamos "Una Historia por una Sonrisa"; e intentamos llegar a las 1000; este libro es sin valor comercial y será donado a Institutos Educativos y Fundaciones.

A partir de su actividad quizás pueda participar de esta iniciativa, siendo para nosotros un honor recibir historias que reflejen la cultura y tradición argentinas, latinoamericanas y españolas .

El pedido que le hacemos es el que nos regale una historia; pueden ser más pero con una por persona es suficiente. Apuntamos a edades entre 4 y 12 años; si nos indica la edad a la que esta apuntada su historia, sería mejor.

El libro será en principio en formato digital. Quizás pueda hacer extensiva esta iniciativa a quienes considere oportuno en los círculos en que Ud. actúa, que por cierto son de alta relevancia. Desde ya agradecemos su colaboración en esta gran aventura que llevamos adelante y quedamos a su disposición por cualquier inquietud. Un gran abrazo desde aquí, Atentamente, Guillermo Longo, Director del Programa Diamante.

A continuación les comparto la invitación formal .

Muchas gracias por confiar en mí.


Quien quiera participar tiene que comunicarse con el Programa Diamante directamente por facebook.

Besos a todos

La nodriza esclava-Juana de Arco (2da parte)




Isabel corría por las calles estrechas y enlodadas; tropezaba con los encajes del vestido, tenía miedo a ese hombre y lo quería… Llegó al castillo y elevó el puente.
Desde una ventana, miraba el bosque de enanos.
Auguste no se atrevía a gritar de furia en la alcoba que le habían dado en el palacio del rey.
La cárcel alzaba sus rejas detrás de la esperanza de una nueva vida y los tabiques villanos se volvían firmes columnas de acero.

Finalmente, Isabel se casó con Auguste Deux.
Isa, como la llamaban algunos conocidos, había nacido en el año 1500; ya tenía quince años. Vivía en una aldea próxima al extremo de la calle que llevaba al palacio del rey Enrique Vlll hacia lo alto de la villa, un fastuoso edificio rodeado de treinta hectáreas de jardines. En las afueras, se ubicaba una parra de viñedos y arbustos cercanos a un canal privado con patos, gansos y cisnes. Sobre otro extremo del edificio predominaban los rosedales y demás plantaciones. La capilla real impactaba por su magnificencia ya que se hallaba revestida en madera con un extraño diseño de azules y dorados.
El camino hacia la residencia, muy frecuentada por caballeros de la corte y damas de sangre real que eran servidores de muchos años atrás, era caliente en verano, oscuro en sus tramos, estaba dominado por altas murallas.

A Isabel le ocasionaban disturbios mentales esos senderos despojados de esplendor; se tornaba pálida y fría como una persona poco normal. A menudo, escapaba cuando su esposo Auguste la iba a buscar a la fortaleza donde descansaban las personas de servicio. Pasaba corriendo frente a los prostíbulos y monasterios, desesperada, con ese andar loco de niña disconforme con su origen. No era hija de condesa, ni de duques, ni de alcaldes; sin embargo, sabía hablar latín perfectamente, conocía de música y de literatura y llevaba una sangre ardiente que la inclinaba hacia un mundo rivalizado y sorpresivo donde la sumisión era la única alternativa de supervivencia.

Isabel le temía a la Inquisición contra los herejes establecida en el siglo Xlll, cuya misión era conservar la pureza de la fe frente a los moros y a los judíos; recordaba el suplicio de Juana de Arco en Ruán el 30 de mayo de 1431.
Isabel quería huir de ese estado belicoso del que era presa porque odiaba la castidad, la obediencia, la pobreza y el sometimiento ciego de todos y cada uno de aquellos seres de la realeza que se entregaban a los convenios políticos antes de nacer. Ella formaba parte de la corte de damas por una inexplicable razón ya que era una humilde aldeana sin ceremonias; tal vez, una princesa de Gales destronada o una aparición sobrenatural.

Juana de Arco era su Cristo venerado; una pobre campesina que tenía dieciséis años cuando se presentó al Delfín Carlos y le pidió el mando de las tropas para liberar al país de los extranjeros. Cuando lo consiguió se dirigió contra los ingleses, en poco tiempo les hizo levantar el sitio de Orleáns.
Toda Francia se llenó en entusiasmo y el Delfín fue llevado hasta Reims donde se consagraban los monarcas franceses. Juana lo hizo coronar como rey legítimo. Con ello había cumplido la misión.
Poco después, traicionada por la envidia de los príncipes, cayó en manos de los borgoñeses y estos la vendieron a los ingleses quienes la juzgaron como bruja y hereje y en 1431 la condenaron a morir en la hoguera.


“Hemos declarado por justo juicio que tú Juana, vulgarmente llamada “doncella”, has caído en errores variados y crímenes de cisma, idolatría, invocación de demonios y muchas otras maldades. Puesto que cierto día tú habías renunciado a ellos, hecho juramento en público, voto y promesa de no volver jamás a dichos errores o a alguna herejía… pero tú has caído, ¡Oh dolor!...Juzgamos que eres relapsa y herética; estimamos que un miembro podrido, para que no infecte a los otros, deber ser estirpado; nosotros te rechazamos y te abandonamos…

Juana de Arco fue ejecutada. Un verdugo la ató frente a los haces de leña que alimentaban la hoguera. A la derecha, se hallaban dos monjes; uno de ellos llevaba una cruz.

L.Fraix

De----La nodriza esclava (novela histórico-fantástica)


GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

No lo puedo creer. La prestigiosa escritora argentina VIVIANA RIVERO me ha dejado este mensaje. Un verdadero regalo de Navidad. Gracias Viviana.





Hola Lujan! Querida colega! Que lindo es escribir pero que difícil es este camino en sus comienzos. Yo golpee muchas puertas al comienzo de las editoriales grandes. Jamás me recibieron los libros nunca me los leyeron. Entonces decidí publicar con una editorial chiquita ( que me cobro muy caro!! Ya debes saber cono es esto) y esa ediciòn se vendió mucho, se agotó en pocos dias. Hicimos seis ediciones más y entonces recién allí las editoriales grandes que me habían dicho que no, me escribieron para que vaya con ellas.


Lujan sigue adelante lo que dicta tu corazón que nada detenga tus sueños. Y estate atenta a las oportunidades ...Dios siempre abre puertas.

Te mando un beso grande



Vestida de terciopelos, con mangas amplias, doña Emma se sintió envuelta como en una brisa, por un murmullo de palabras. Dejó en el armario sus papeles de dibujo y bordado y revivió un poco el fuego antes de partir hacia la iglesia.

‒El auto está listo‒dijo Jeremías.

Cuánta era su tristeza los domingos por la tarde. Hundida en un extraño sopor, escuchaba el revuelo de las hojas. Por los tejados se deslizaban los gatos que buscaban el último rayo de sol. El viento, en la carretera, arrastraba nubes de polvo. En la llanura ladraba a veces algún perro vagabundo y las campanadas proseguían con su repique que se perdía en la soledad del campo.

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Buenas y Santas...-Los hijos olvidados.
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Que su autora este orgullosa de su obra. Todo llega, muy lento pero llega y cuando eso pasa, debería ser el día mas feliz de nuestras vidas pero: los celos, la envidia, el dinero, acomodos y tantas cosas muchas veces, opacan las obras y a los artistas. Es una lucha permanente, quijotesca, todos los días. Como entiendo esto! Abrazo y fuerza!...

GRACIAS!!!

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Siempre le angustió crecer, el tic tac del tiempo...

"El secreto de la serenidad es aceptar lo inevitable y aprender a caminar en medio de la tormenta."

Ella hablaba sentada a la orilla del crepúsculo sobre el amor de su vida, el hombre que la sostenía... mientras seguían pasando cosas.

La casa como un barco a la deriva era su refugio. El sol dibujaba las horas en el silencio de la calle y escribía un libro cuyas páginas eran bellos tulipanes. Parada en medio de la vida, una mujer que lo tenía todo para ser feliz, se quedó como una niña huérfana esperando la ternura, el abrigo, con un reloj detenido en las manos.

---De El silencioso grito de Manuela.

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