Buenas y Santas...-Los hijos olvidados (Cap 2 Astuta y rebelde, 2da parte)




‒Perdón.
‒Ya  verás cuando lleguemos a la casa‒le dijo doña Emma por lo bajo‒. Me las pagarás todas.
‒Tú me las pagarás‒dijo Felicitas en voz alta.
‒Oh, mil disculpas.

Don Simón y su esposa Ángela no sabían qué decir ante ese espectáculo dantesco.
‒Pasen a la sala, por favor, adelante.
Raúl era un hombre de mediana edad, de complexión recia, ancho de espaldas, de mirar osado. Vestía el traje propio de los señores de alta sociedad: gemelos de campo pendientes de una correa y sombrero.

‒Mucho gusto‒le dijo a los presentes.
A Felicitas parecía que la lluvia la había azotado en algún bosque de enanos.
Raúl estaba impaciente; se notaba que sabía muy bien el plan urdido por sus padres.
‒¿Qué te ha pasado en el camino?‒le preguntó a Felicitas como para calmar los ánimos.
‒Es que no tengo nada de señorita fina, me agobia ponerme estos trapos.
‒¿Y cómo te vistes?
‒Como hombre‒contestó con desparpajo.
‒¡Niña! ¡Por el amor de Dios! Calla de una vez.

El ambiente era de pesadilla. Doña Emma hubiera querido que la tierra se la tragara. Nunca le perdonaría a su hija el mal momento que le estaba haciendo pasar.
‒Para el que posee toda la riqueza, estas galerías deben ser tristes pero yo que vivo en las tinieblas sé lo que es la felicidad de ser pobre.
‒Qué dices… qué has tomado para hablar así.
‒Pasemos al comedor‒dijo la dueña de casa que no sabía cómo salvar la situación. Bernardino y don Simón ya estaban sentados a la mesa tomando algo y tratando algún tema rural de esos que apasionan a la gente de campo. A Raúl se lo notaba contrariado igual que a doña Emma y Felicitas parecía ebria pues sus ojos brillaban como achispados. Iba descalza: sus pies denotaban familiaridad con el suelo, con los charcos y los abrojos.



‒Parece que la inundación se llevó parte de la soja‒dijo, de repente, don Simón.
‒Todavía algo se puede rescatar. Este año hemos sufrido desastres climáticos irreversibles, pero por suerte tenemos toda la cosecha asegurada.
‒Nosotros algo también pero uno se tiene que morder los labios de impotencia frente a las inclemencias del tiempo.
‒Siempre ha sido así, don Simón.
‒¿Y tú qué sueñas para tu vida?‒le preguntó doña Ángela a Felicitas.
‒Dicen que yo no sirvo para nada. Soy una vagabunda.
‒¡Nos vamos!‒respondió, con énfasis, doña Emma‒. Muchas gracias por todo y disculpen las molestias ocasionadas.
‒Pero si todavía no han servido el postre.
‒Nos retiramos, don Simón. Le pido mil perdones. Ya tendremos oportunidad de hablar.
‒Gracias por la visita‒dijo doña Ángela.

Raúl no sabía qué pensar de la situación, era obvio que la niña Felicitas estaba actuando y eso le causaba simpatía. Se la veía bella a pesar de su rudimentario atavío y de la libertad de su pelo suelto. Su elegancia era salvaje y no vagabunda.
‒¡Qué muchacha tan malcriada!‒dijo doña Ángela cuando se quedaron solos.
‒Yo diría astuta‒contestó Raúl.
‒Rebelde y sucia.
‒No, para mí inteligente. Pienso que les dio una lección a todos, especialmente a la madre.
‒No me gusta esa jovencita‒dijo don Simón‒. Yo creo que no sirve más que para estorbo.


En el auto, Felicitas no hacía otra cosa que reír y doña Emma estaba a punto de colapsar de furia e impotencia. Bernardino, quien conocía demasiado a su hermana, sabía que con ella no se podía jugar y que, en el fondo, la comprendía, aunque le daba pena haber llegado a esos extremos. No era necesario. Seguramente, el pueblo no se cansaría de hablar de ellos como si fueran seres embrutecidos, sin escuela ni modales. Entre las malicias y las sutilezas, con ignorancia y rusticidad.

‒Qué vergüenza‒murmuraba doña Emma.
‒Robar es una vergüenza‒contestó Felicitas con ironía.
‒Mira Bernardino en qué se ha convertido tu hermana, una joven intelectual, de buena familia y de principios.
‒Yo creo que ya es una mujer y que debe ser respetada como tal.
‒¡Qué! Ahora la defiendes. Siempre dijiste que era caprichosa y que se notaban sus indicios de rebelión, pero que no había que preocuparse. Mira las diabluras que hizo…
‒A los ricos les gusta farolear porque están llenos de vicios y pecados.
‒¡Basta!

Microrrelatos



LA TRAMPA

Siempre vivió al pie de la letra, maniático y exacto, en ese claustro que, por ser tan sagrado, jamás lo instigó al desorden.
Un día apareció un revólver en su mano junto a su cuerpo helado. Tal vez, alguien se burló de él...


¿EXACTITUD O IMITACIÓN?

El gran pintor se paseaba entre sus alumnos que dibujaban casas, árboles y paisajes. Cuando él se acercaba, ellos escondían sus obras por vergüenza.
Al otro día, el artista copiaba las imágenes en su lienzo.
Evidentemente, lo hacía mucho mejor.




ECOS

Lejos, blanquea el pueblo...
Las puertas están selladas, bloqueadas por el yeso de las piedras; el aire es caliente y el reducto brilla por la luz del oro que quema; allí, entre el polvo y el escalón, está el sarcófago dorado. Trae consigo el destierro de los antecesores, el galope de los caballos y el rechinar de las armas.
El sarcófago está abierto. Alguien camina por los pasillos oscuros.
La tapa del ataúd se cierra con violencia. El paseo terminó.



LA VIDA DEL SILENCIO

La araña trepa por la pared de la antigua casa.
Ella entra despacio al cuarto vacío de su hijo. De pronto, escucha un llanto. Desesperada, abre un ropero. En el fondo, hay una caja con un muñeco roto en mil pedazos. Mira a un lado y al otro...
En la puerta, parada, la soledad.



Lujan Fraix-1996



❤❤❤

La casa de Jane Austen





El pueblo se encuentra dentro del Parque Nacional South Downs y se ha transformado en un lugar famoso y concurrido porque allí se halla la casa de Jane Austen en la que vivió los últimos ocho años de su vida.


La vivienda de la famosa escritora "Casa Chawton" (Inglaterra) es en la actualidad museo y la visitan 30.000 personas al año.


Ella la habitó desde 1809 hasta 1817 junto a su madre y su hermana Cassandra. Escribió durante ese tiempo cuatro novelas.




Entre los elementos del mobiliario se encuentran: el piano Clementi (1810) y un Hepplewhite oficina de estantería que contiene varias de sus obras; además de dormitorio, cocina, jardín y hasta el horno de leña situado fuera de la casa o el carruaje en el que Jane y Cassandra solían desplazarse.


Entre sus actividades realizaba reuniones y era el "alma" de la familia, inventaba historias y organizaba juegos mientras tocaba canciones en el piano. En la casa se alojaban muchos de sus familiares que venían a pasar unos días como primos, tíos, etc.


Un día en la vida de Jane Austen en Chawton podía incluir comidas en reunión, largas caminatas y coser a la tarde.
Sin duda, una escritora inolvidable, con una vida única y mágica como sus libros.



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Un poeta llamado Cortázar



París,  1981
foto de Ulla Montan




Escritor completo y original, el más grande de los narradores argentinos. Es un poeta. Su concepción metafísica del mundo y sus espectros cotidianos han creado una poética de lo fantástico.

Cortázar nos invita a viajar en tranvía con sus fantasmas, y nos dice desde su poesía que la realidad es un territorio para invadir.



"Lo que queda por decir es siempre una nube, dos nubes, o largas horas de cielo perfectamente limpio, rectángulo purísimo clavado con alfileres en la pared de mi cuarto".


***

La abuela francesa




🌸Melanie, mi bisabuela, una mujer que en la trama de la vida supo rescatar la esencia, los valores, la armonía como baluarte y ordenar la lucha con su mano diestra en rebeldía, sola, transformada... Frente a la tierra labrantía manejó su arado y dejó el surco en la timidez de las tardes como ilustradas letras de su andar cansino.
LA ABUELA FRANCESA

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La ciudad de los ángeles caídos, de John Berendt




Hay ciudades que enamoran y después está Venecia,
que, sencillamente, apasiona.
Para quienes aún no hemos tenido la suerte de estar entre sus literarias calles
leer una obra como
"La ciudad de los ángeles caídos"
es como viajar hasta allí.
Su autor John Berendt,
es el autor de obras tan consagradas como "Medianoche en el jardín del bien y del mal",
que Clint Eastwood convirtiera en película.

Éste es un libro de sorpresas. La primera de ellas aparece al comienzo
cuando nos encontramos con una inscripción que borra
el significado que hubiéramos dado en primera instancia
al libro.


El escritor norteamericano John Berendt, en su libro "La ciudad de los ángeles caídos", intenta descrifrar la Venecia secreta y casi mágica, que se resiste obstinadamente a mostrar su verdadero rostro a los miles de turistas que la visitan diariamente. Así, da cuenta cómo los suntuosos palacios, las viejas góndolas, los melancólicos canales, las valiosas obras de arte, la imprevisible geografía de sus calles se complotan para esconder el espíritu singular de Venecia.

Es que estamos, sin lugar a dudas, frente a la ciudad más enigmática de toda Europa.



GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

No lo puedo creer. La prestigiosa escritora argentina VIVIANA RIVERO me ha dejado este mensaje. Un verdadero regalo de Navidad. Gracias Viviana.





Hola Lujan! Querida colega! Que lindo es escribir pero que difícil es este camino en sus comienzos. Yo golpee muchas puertas al comienzo de las editoriales grandes. Jamás me recibieron los libros nunca me los leyeron. Entonces decidí publicar con una editorial chiquita ( que me cobro muy caro!! Ya debes saber cono es esto) y esa ediciòn se vendió mucho, se agotó en pocos dias. Hicimos seis ediciones más y entonces recién allí las editoriales grandes que me habían dicho que no, me escribieron para que vaya con ellas.


Lujan sigue adelante lo que dicta tu corazón que nada detenga tus sueños. Y estate atenta a las oportunidades ...Dios siempre abre puertas.

Te mando un beso grande



Vestida de terciopelos, con mangas amplias, doña Emma se sintió envuelta como en una brisa, por un murmullo de palabras. Dejó en el armario sus papeles de dibujo y bordado y revivió un poco el fuego antes de partir hacia la iglesia.

‒El auto está listo‒dijo Jeremías.

Cuánta era su tristeza los domingos por la tarde. Hundida en un extraño sopor, escuchaba el revuelo de las hojas. Por los tejados se deslizaban los gatos que buscaban el último rayo de sol. El viento, en la carretera, arrastraba nubes de polvo. En la llanura ladraba a veces algún perro vagabundo y las campanadas proseguían con su repique que se perdía en la soledad del campo.

💗💗
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Ediciones Renacer

Que su autora este orgullosa de su obra. Todo llega, muy lento pero llega y cuando eso pasa, debería ser el día mas feliz de nuestras vidas pero: los celos, la envidia, el dinero, acomodos y tantas cosas muchas veces, opacan las obras y a los artistas. Es una lucha permanente, quijotesca, todos los días. Como entiendo esto! Abrazo y fuerza!...

GRACIAS!!!

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Siempre le angustió crecer, el tic tac del tiempo...

"El secreto de la serenidad es aceptar lo inevitable y aprender a caminar en medio de la tormenta."

Ella hablaba sentada a la orilla del crepúsculo sobre el amor de su vida, el hombre que la sostenía... mientras seguían pasando cosas.

La casa como un barco a la deriva era su refugio. El sol dibujaba las horas en el silencio de la calle y escribía un libro cuyas páginas eran bellos tulipanes. Parada en medio de la vida, una mujer que lo tenía todo para ser feliz, se quedó como una niña huérfana esperando la ternura, el abrigo, con un reloj detenido en las manos.

---De El silencioso grito de Manuela.

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