Mi gato Luis, de Javier Garrido


Persis Clayton Weirs


Javier Garrido cuenta la historia de un gato que no comparte los gustos de su especie. No persigue a los pajaritos, le gusta el agua, prefiere caminar antes de trepar a los árboles y mirar a los peces antes que comerlos.

Es un gato bastante raro que se relaciona muy bien con los perros y no quiere quedarse solo sino que lo saquen a pasear. Pasa que quiere ser perro, por lo menos por un rato, el rato que lleva leer este libro muy divertido y apropiado para niños que recién comienzan a leer o para los que todavía no leen, pero les gusta que le cuenten historias.

Mundo onírico (El Libro de los Recuerdos)




De pequeña,
mi madre, antes de dormir,
me contaba cuentos.
Cuando crecí los relatos los inventaba yo,
soñaba despierta.
Si no lo hacía me asaltaba el insomnio,
aquellas historias inverosímiles
eran verdaderos cuentos de fantasía
con hadas, duendes, brujas...
piratas, enanos, casas de chocolate...

Luego me dormía feliz
y al otro día escribía
en un cuaderno
lo que recordaba de aquella historia.


El Libro de los Recuerdos, de Luján Fraix

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"Vera Violetta"-Cuentos del día después...



EL MORADOR


Me gustaba ver la casa de lejos, como al pasar, cuando de chica iba al campo que quedaba al frente.
Me contaban que mi abuela Juana tejía en la galería junto a los guardianes y la gata Lola. Yo la veía linda con su pelo blanco y las arrugas de anciana joven. También estaba el abuelo Eduardo vestido de gaucho con el recado, el lazo, las boleadoras, el facón y las espuelas.
 La casa miraba al norte y estaba rodeada de cedros, álamos y pinos. Un molino daba vueltas con su palabrerío de rey que observaba la luna todas las noches y escuchaba, sin chistar, los rezongos de Jeremías, el criado negro.

 La tía Francisca llegaba los domingos cargada de pasteles y recorría las plantaciones de verduras… Tenía aires de dama europea con el traje de Coco Chanel y su perfume “Vera Violetta” inundaba las habitaciones que olían a dulce de ciruelas, muy duradero y estimulante.

  En presencia del abuelo Eduardo todos callaban y nadie podía eludir su rígido armazón de caballero de las pampas argentinas con su trayectoria de político caudillo.
   Esa morada guardaba secretos con sus cuartos pequeños y claros y sus muchos faroles que Jeremías encendía al atardecer cuando los espectros de los sembrados hacían sus nidos en los portales. Esquelético, el mucamo negro vagaba por los pasillos llevando una bandeja de plata y consolaba el llanto de la abuela Juana que arrastraba sus pañoletas de invierno con desconfianza y miedo. Las gallinas dormían sobre los árboles cuando el sol se apagaba y se serenaban los ánimos, pero el jaleo podía aparecer en cualquier momento con las travesuras de Alberto, Elisa o Roberta. Los muebles de caoba relucían frente a las tazas de porcelana de la bisabuela Melanie en el comedor, mientras François los miraba a todos desde un retrato pintado por algún artista bohemio inhumado hacía ya mucho tiempo.

    Esos años enlazaban historias y traían a mi vida recuerdos escabrosos e irreales que atronaban en mi cerebro cada vez que pasaba con el auto por el portón.
     Frente a la realidad que me hablaba dialectos diferentes, un día decidí visitar el lugar para irritar el alma del abuelo Eduardo y escuchar el parloteo de cotorra de la tía Francisca, pero el silencio de ultratumba se ataviaba de Quijote y se burlaba de mi curiosidad pueril.
     La casa desierta estaba destruida. Los cristales rojos y blancos en cuadros de la galería de los vitrales eran trozos minúsculos esparcidos por el piso de mosaicos, como si algún ladrón se hubiera enojado con aquella familia de labriegos.
    Los dormitorios helados mostraban la desazón ante las paredes ajadas; esos muros llenos de palabras se enfrentaban con mi mirada: la primera.

    A mis espaldas escuché que alguien habló:
     ‒Buenas noches.
    Un haz de luz penetró por una grieta y no pude gobernar el impulso de darme vuelta: era un peón de estancia. Miré la puerta de vidrios labrados con la cortinita tejida al crochet que seguramente mi abuela Juana había colgado.
     ‒¿Tiene miedo de recorrer la casa?
     ‒Sí, porque es tarde y está algo oscuro… ¿Usted no se asusta un poco cuando aparecen las sombras en un lugar tan silencioso donde tantas vidas lloraron o rieron?
      ‒Bueno…‒dijo el hombre dudando‒, antes… cuando vivía sí.

L.Fraix

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❤❤

Cuento publicado en la antología "Las huellas de Hudson" y presentado en la Feria del Libro de Florencio Varela-Buenos Aires.


Leyendas sobre duendes


 
Margaret Tarrant
 Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, cuando se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Otros, en cambio, aseguran que los desprevenidos eligen la de lana y que es ésta la que en realidad más duele.

Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque también golpea sin piedad a los mayores.
En la zona de los Valles Calchaquíes existen dos historias muy curiosas con respecto al duende:
Una cuenta que un arqueólogo, internándose en el cerro a horas de la siesta escuchó el llanto de un niño. Al acercarse vio un párvulo en cuclillas y con la cabeza baja. Cuando le preguntó qué le sucedía, el niño alzó su maligno rostro y mostrando sus agudísimos dientes al tiempo que sonreía, le dijo:

- Tatita, mírame los dientes...
El "gringo" salió corriendo tan veloz como las piernas le daban y nunca regresó.
La otra historia, narrada por Lucindo Mamaní, de Tafí del Valle, cuenta que vio al duende conversando en un zanjón con un niño que estaba a su cuidado. Al acercarse don Lucindo, el duende -llamado "enano del zanjón" por los lugareños- salió huyendo.

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Los duendes de mi libro de cuentos van allá de una leyenda porque ellos tienen el alma de los seres que habitaron la casa colonial y son bondadosos, sensibles, solidarios... pueden contar historias o trepar a la higuera, jugar a la rayuela en la vereda, bajo la lluvia sobre el tejado rojo reír como niños felices. Llevan nostalgia en su morral de tiempo porque saben que necesitan recuerdos para sobrevivir entre las rosas y las uvas de mi abuelo Eduardo.

Los DUENDES de la casa dulce
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El Árbol del Mundo





Árbol de la vida y del conocimiento en la mitología escandinava, conocido también como Yggdrasil

Es un enorme fresno siempre verde que vincula el cielo, la tierra y el infierno, con sus raíces y ramas. El dios Odín, padre de todas las cosas, se colgó por el cuello del Árbol del Mundo durante nueve días para adquirir sabiduría.



Odín espíritu de la vida,
padre y jefe de los dioses.
Odín perdió un ojo para obtener la sabiduría,
se colgó del Árbol del Mundo y adquirió una bebida mágica
llamada Néctar de la Inspiración
para conferir los dones de la sabiduría y de la poesía 
a la humanidad.

Era además el Dios de la guerra y de los muertos,
y el creador de las ciencias y de las artes.
Sus mensajeras, las Valkirias
escoltaban a las almas de los heroicos guerreros 
hasta su reino de Valhala o Walhalla,
donde había celebraciones y alegría eternas.
Se representa acompañado de los lobos Geri y Freki
y de los cuervos Huggin y Muninn.

***


"El silencioso grito de Manuela" en la Expo-productiva de Villa Ascasubi-Córdoba-Argentina.



"El silencioso grito de Manuela" en la Expo-productiva de Villa Ascasubi-Córdoba-Argentina.

Gracias Pitty P. Grasso por esta oportunidad de darle más difusión a mi libro, por tu perseverancia y por hacerlo posible.

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Julio Cortázar también fue niño






Ahora pasa que las tortugas
son grandes
admiradoras de la velocidad,
como es natural.
Las esperanzas lo saben,
y no se preocupan.
Las famas lo saben,
y se burlan.
Los cronopios lo saben,
y cada vez que encuentran una tortuga,
sacan la caja
de tizas de colores,
y sobre la redonda pizarra
de la tortuga
dibujan una golondrina.

De "Historias de Cronopios y de Famas"

Julio Cortázar


Otra primavera, de Juan R. Jiménez




Hiere el agua un remo y saca luz... Todo el agua, en torno, chispea, como una pedrería, tierra aún, rodeada de finos sauces derramadores de una reciente gracia verdeamarilla.

El aire, sobre el agua  y entre los chopos, leve encierro, ¡da un anhelo de nadarlo también, de pasarse del agua a él, de volarlo!

¡Nadar, volar, solo! Cruzan mariposas verdeblancas, que parecen nacidas ahora mismo de las espinas tiernas, de la espuma, del alma. La barca va, suaves, sola, como un sueño, abajo. Arriba, solas, lentas, van las nubes, como un  sueño...

Juan R. Jiménez

La novia-¿Ella regresó por amor?


La novia camina delante de sus propios pasos. Siente un abrazo de ceniza que precipita la vigilia. Necesita encontrar el vínculo para descorrer el telón que alguien puso delante de sus ojos.
¿Se puede ser tan cruel?
Le gusta caminar la noche cuando el día la condena al exilio. El tiempo descorrió el muro y ahora ella puede recoger sus llaves, abrir puertas, asustar... a quienes la obligaron a quedarse inmóvil del otro lado del camino.

¿Se puede ser tan egoísta? 
A nadie le importó aquella soledad de invierno que la dejó en la misma nada, sin abrigo, sola, con los brazos extendidos y el corazón desierto.
La noche del alma es siempre oscura para quien no puede olvidar y Salvador recoge su velo, sin saberlo, por las galerías inmaculadas tratando de sobrevivir a un destino que él mismo eligió... Ya es tarde. Él no sabe que el fin de los tiempos está llegando, aunque lo percibe en cada sonido cargado de relojes que alteran los sentidos, en el amanecer vacío de su cama, en las palabras ásperas y furtivas de su esposa...

Salvador quiere despedirse... ¡No! Lo piensa mejor, se irá por el camino viejo a recoger besos en la descolorida tapia de algún sepulcro angelado. Es parte de la promesa. El aire se torna inerte porque conoce de memoria su sombra interior, el abismo de sus días, la lluvia de sal que cae sobre su cabeza como cortesía de quien no tiene armas para ayudarlo...



La novia escribe una carta con letras temblorosas que alguien leerá cuando llegue el día del juicio final.

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El árbol baila, de Eloy Moreno



-Mira cómo baila.
-¿Quién?
-El árbol, ese árbol baila.

Me decía mientras señalaba con su pequeño dedo, mientras alumbraba todo mi alrededor con esa pequeña sonrisa, la misma que adornaba cada una de sus palabras.

"No, es el viento", estuve a punto de contestarle... pero me di cuenta de que la magia que se tiene a los tres años ya no se recupera.

Y en lugar de eso decidí ser yo quien, a partir de ese momento, lo viera todo desde otra edad. Por eso cada vez que un árbol, un barco, una cometa o una nube se mueve, sé que, en realidad, están bailando.

Eloy Moreno

El perfume de los recuerdos



Obras de Wilhem Menzler



Como diría Victoria Ocampo "los perfumes son como los sonidos, fijadores poderosos del recuerdo, porque un jardín además de entrarnos por los ojos  nos entra por la nariz, esa puerta de nuestro ser que nunca se puede cerrar". El aroma transporta y arrebata, quizá porque es uno de los sentidos más primitivos. Esta magia de los olores es la que nos lleva, aún en el más pequeño o en la más minúscula maceta, a tener alguna especie que haga soñar.

Pueden ser sus aromas alegres o tristes, melosos, dulces, fríos o cálidos, reconocibles como el del pasto recién cortado, inquietantes como el que trae una tormenta a punto de desplomarse o cálidos como el de la tierra mojada por la lluvia.

La naturaleza se ha esforzado especialmente al dotar a las plantas del exquisito adorno de las fragancias, sea para atraer con ellas a sus polinizadores  o para deleitar nuestros sentidos. Curiosamente, la mayoría de las flores perfumadas son blancas, será que a falta de color, bueno son los perfumes.


Jazmín chino

Trepadora perenne de tallos envolventes.
Se caracteriza por su crecimiento vigoroso, follaje persistente
y una floración muy perfumada.


Jazmín del Cabo, Gardenia

Arbusto con hojas verdes y brillantes,
conservan su atractivo durante todo el año.
Las flores blancas e individuales se destacan entre las hojas
y salen de sus capullos también verdes y brillantes.


Jazmín del Paraguay

Arbusto que crece tanto en sol como en media sombra.
Se caracteriza por su perfume 
y porque las flores viran del violeta al lila
y luego al blanco en un período de tres días.


Madreselva

Perenne de crecimiento vigoroso, con tallos flexibles
que se van enredando. 
Florece en primavera y verano.


Dama de noche

Especie de follaje perenne que posee ramas abundantes y arqueadas.
Sus hojas son lanceoladas,
de color verde claro brillante.
Sus flores se abren de noche desplegando su intenso aroma.


Lavanda

De follaje perenne, grisáceo y pubescente.
Posee flores lilas pequeñas, con un aroma muy intenso,
al igual que su follaje.
Resiste el frío.

Patricia López y Roxana Wolojviansky

❤❤❤


A mí los perfumes me traen muchos recuerdos,
como pienso que a la mayoría de todos ustedes les pasa.
Recuerdos de situaciones, de amores, de personas queridas,
de mi abuela...de mi madre...

Luján Fraix


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Puerto soledad




El mar fue testigo del caos y de las balas. Frente al hotel Upland Goose, la brisa fantasma se refugiaba en la Bahía de Puerto Argentino o hechizaba el contorno de las islas.
Al océano le costaba vivir y llevar la carga de las horas. Sin embargo, las mismas aguas corrían por las arterias y las piedras mientras las sombras cubrían las casas de madera.
En las Malvinas, los espíritus lloraban con el canto de las aves que escapaban hacia otras latitudes.
En ese sitio, Darwin puso su sello. Jamás pensó aquel sabio extranjero, que recorrió el país realizando un importante aporte a las ciencias naturales, que se quedaría a dormir junto a tantas almas valientes.

❤❤
Escribí este libro hace mucho tiempo recordando aquellos días de 1982.
Fueron muchas las jornadas de bombas y estallidos. Estábamos encerrados y con miedo. El cielo se veía gris del humo pero luego vino el silencio y la quietud. La guerra había terminado. La tristeza se unía a la impotencia de ver a los jóvenes regresar con las manos vacías de tanto dolor, con el cuerpo mutilado... algunos ya no volvieron. El llanto del soldado sobre la espuma de mar se volvió eco y se perdió en la soledad del PUERTO.
Emilio Torres, el protagonista de esta ficción, no pudo olvidar jamás esos truenos de noche y de batallas porque se quedaron peleando dentro de su cuerpo frágil: su eterna contienda con la vida.



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La tregua, de Mario Benedetti




Martín Santomé, viudo con tres hijos, en las vísperas de su jubilación comienza a registrar en un diario su vida gris y sin relieve. La vida cotidiana de la rutina en la oficina y la de un hogar desunido y crispado se verán alteradas cuando irrumpe en su rutina la joven Laura Avellaneda, su nueva empleada. Y este hombre, casi sin proponérselo, decide abrir en su vida un paréntesis luminoso.

La soledad y la incomunicación, el amor y la sexualidad, la felicidad, la muerte y los problemas políticos son algunos de los temas que aparecen en La tregua, una novela que se ha traducido a decenas de idiomas y ha sido adaptada al cine, la televisión, el teatro y la radio, pero que sobre todo ha gozado de la excepcional acogida de los lectores de todo el mundo.

La tregua, de Mario Benedetti
Vestida de terciopelos, con mangas amplias, doña Emma se sintió envuelta como en una brisa, por un murmullo de palabras. Dejó en el armario sus papeles de dibujo y bordado y revivió un poco el fuego antes de partir hacia la iglesia.

‒El auto está listo‒dijo Jeremías.

Cuánta era su tristeza los domingos por la tarde. Hundida en un extraño sopor, escuchaba el revuelo de las hojas. Por los tejados se deslizaban los gatos que buscaban el último rayo de sol. El viento, en la carretera, arrastraba nubes de polvo. En la llanura ladraba a veces algún perro vagabundo y las campanadas proseguían con su repique que se perdía en la soledad del campo.

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Buenas y Santas...-Los hijos olvidados.
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Ediciones Renacer

Que su autora este orgullosa de su obra. Todo llega, muy lento pero llega y cuando eso pasa, debería ser el día mas feliz de nuestras vidas pero: los celos, la envidia, el dinero, acomodos y tantas cosas muchas veces, opacan las obras y a los artistas. Es una lucha permanente, quijotesca, todos los días. Como entiendo esto! Abrazo y fuerza!...

GRACIAS!!!

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Siempre le angustió crecer, el tic tac del tiempo...

"El secreto de la serenidad es aceptar lo inevitable y aprender a caminar en medio de la tormenta."

Ella hablaba sentada a la orilla del crepúsculo sobre el amor de su vida, el hombre que la sostenía... mientras seguían pasando cosas.

La casa como un barco a la deriva era su refugio. El sol dibujaba las horas en el silencio de la calle y escribía un libro cuyas páginas eran bellos tulipanes. Parada en medio de la vida, una mujer que lo tenía todo para ser feliz, se quedó como una niña huérfana esperando la ternura, el abrigo, con un reloj detenido en las manos.

---De El silencioso grito de Manuela.

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GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

GRACIAS VIVIANA RIVERO (escritora)

No lo puedo creer. La prestigiosa escritora argentina VIVIANA RIVERO me ha dejado este mensaje. Un verdadero regalo de Navidad. Gracias Viviana.





Hola Lujan! Querida colega! Que lindo es escribir pero que difícil es este camino en sus comienzos. Yo golpee muchas puertas al comienzo de las editoriales grandes. Jamás me recibieron los libros nunca me los leyeron. Entonces decidí publicar con una editorial chiquita ( que me cobro muy caro!! Ya debes saber cono es esto) y esa ediciòn se vendió mucho, se agotó en pocos dias. Hicimos seis ediciones más y entonces recién allí las editoriales grandes que me habían dicho que no, me escribieron para que vaya con ellas.


Lujan sigue adelante lo que dicta tu corazón que nada detenga tus sueños. Y estate atenta a las oportunidades ...Dios siempre abre puertas.

Te mando un beso grande