viernes, 17 de septiembre de 2021

El Libro de los Recuerdos

 


SER GRANDE... ¿PARA QUÉ?

Cuando era niña,
a los cinco años,
me iba sola a la escuela.
No quería que mi mamá,
que era muy sobreprotectora,
me llevara...
Como ella tenía miedo porque yo era muy pequeña,
me seguía a media cuadra de distancia.
Yo me daba vueltas lentamente,
de trecho en trecho...
Ella, entonces, se ocultaba detrás de un árbol.
Yo la tenía amenazada...
Siempre fui rebelde
porque me sentía adulta.
Nadie tenía que dar órdenes
porque para mí sobraban...

Quería ser grande.
¿Para qué?




jueves, 16 de septiembre de 2021

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez

 

Clara, una joven caída en desgracia, sufre de agorafobia desde que perdió a su padre de forma repentina. Gracias a su prodigiosa cocina logra acceder al ducado de Castamar como oficial, trastocando con su llegada el apático mundo de don Diego, el duque. Este, desde que perdió a su esposa en un accidente, vive aislado en su gran mansión rodeado del servicio. Clara descubrirá pronto que la calma que rodea la hacienda es el preludio de una tormenta devastadora cuyo centro será Castamar, su señor y ella misma.


Fernando J. Múñez teje para el lector, con una prosa detallista y delicada, una urdimbre de personajes, intrigas, amores, envidias, secretos y mentiras que se entrecruzan en una impecable recreación de la España de 1720.

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez


lunes, 13 de septiembre de 2021

Tu sillón vacío (Cap 1-Las seis hermanas primera parte)

 



1-SEIS HERMANAS 

LA ESCALADA-1806

 


Durante el lapso de setenta y ocho años en el caserío que constituyó la primitiva Santa Fe subsistió su fundación en pleno dominio de los indios calchaquíes, mocoretás y quiloazas; los esforzados pobladores no hicieron otra cosa que defenderse, unas veces de los ataques de los aborígenes y otras de los avances del desbordado río Paraná. Dado lo inapropiado de su emplazamiento, el Cabildo dispuso su traslado y en el año 1651 se instaló con el nombre de Santa Fe de la Vera Cruz, en el rincón de Lencinas, junto a la desembocadura del río Salado. Allí, sobre la ruta obligada de tránsito hacia el norte y el oeste, comenzó a progresar con más firmeza.

Las construcciones eran de cañas y de barro, encaladas y con amplios aleros y las calles de tierra se hallaban a menudo convertidas en lodazales. Sólo un siglo y medio después de su fundación, se levantaron en Santa Fe los primeros edificios de material. Para esa época, la población inicial de setenta y cinco mancebos de tierra y cinco españoles, se había convertido en un millar de habitantes y en 1795, según datos del naturalista español don Félix de Azara, pasaba de cuatro mil almas.

El gobierno de la ciudad, en manos del Cabildo, era una corporación elegida popularmente que estaba presidida por dos alcaldes y se integraba por cierto número de vocales y corregidores.

Estos funcionarios, vecinos calificados de la población, conocían bien sus necesidades y trataban de resolverlas en la medida de sus recursos, habitualmente bastante reducidos.

La vida social, las costumbres y las ocupaciones de los habitantes eran en las ciudades del interior del país muy semejantes a las existentes en Buenos Aires, la Gran Aldea.

Las habituales reuniones familiares y las tertulias y saraos festejando acontecimientos tales como los días del rey o el santo del gobernador, eran motivos para hacer sociabilidad y practicar danza y música.

Aparte de esta clase de distracciones, la población ocupaba su tiempo en cumplir sus deberes religiosos que respetaban fielmente. Las tareas domésticas en su mayor parte atendidas por negros y mulatos esclavos, ellos servían en los trabajos de mostrador y de oficina desempeñados por jóvenes de clase acomodada.

 

Lujos de pobres, miserias ricas…

 

‒¡Qué bonita!‒decían las tías tan frías y ausentes que la maternidad les resultaba algo molesto y lejano, con demasiadas responsabilidades y poca libertad.

En la modesta casa, donde nació aquella niña en medio de la llanura, recibían a todos los familiares. Consolación y Celestino Peña eran sociables y repartían sus horas entre la cocina, las festividades religiosas y los reclamos de trabajo. Pasaban noches con velas encendidas esperando el ataque de los indios frente al campo inhóspito.


El tiempo solía ser exiguo frente a las necesidades porque nadie les regalaba nada; luchaban frente a los enemigos antagónicos: la sequía, la ignorancia y el menosprecio.

Consolación tenía varias hermanas que vivían en un pueblo pequeño y cercano llamado La Escalada. Ellas eran de elevada clase social. Habitaban la residencia con los padres Asunción y Pedro Aguirre; ellos eran descendientes de labradores quienes habían llegado de España con la finalidad de encontrar un porvenir en estas tierras de gauchos. En realidad, habían logrado más de lo que esperaban: una fortuna digna, un apellido ilustre, la manera de ocupar un sitio en ese círculo caótico con oportunidades y demasiados obstáculos.

Tu sillón vacío

Los hijos de la patria ya son libres...

domingo, 12 de septiembre de 2021

La última mujer




La mujer pedía justicia y libertad en aquellos ojos grises. Se notaba, por su aspecto refinado, que no pertenecía a las familias de trabajadores que iban en busca de oportunidades a Nueva York. ¿Qué hacía allí?

El hombre, tosco y malhumorado, la obligaba a permanecer a su lado con ese disfraz de herrumbre que delataba su falta de modales. Ella quería huir. Rebeca la había visto en el comedor de primera clase al principio de la travesía. Aquel era su lugar; sin embargo, permanecía presa y enlutada por la miseria de algún comprador de sueños. De esos hombres que quieren con tanta intensidad como también quitan y abandonan, los que no respetan el amor que juraron defender, los que se olvidan de los derechos, los que roban las ganas de vivir desangrando cuerpos y mentes...

Amelie era una pequeña víctima de la insolencia y de la desesperación de una madre frente a ese mar como bandera, una madre que iba y venía por el barco sin identidad propia y que estaba decidida a todo por escapar de ese hombre sin escrúpulos.

Entre el sueño y la vigilia, los confines de la vida.

La última mujer

Uno de mis  libros más leídos.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Tu sillón vacío. La Revolución de Mayo -1810-

 

Contra todos los vaticinios, María de la Cruz se había rebelado frente a su abuelo. Por el sendero iba la galera que tropezaba con el camino asimétrico. Ella pensaba en la vida y en el destino cuando alguien intenta manejar los hilos y desviar el rumbo. Lloraba.

Consolación, seguramente, la dejaría encerrada remendando calcetas o quizá intentaría enviarla a un convento. Prefería morir. No quería parecerse a Dolores y a Angustias, pero tampoco a su madrina Camila quien se había casado, para no quedarse para "vestir santos", con un hombre que no amaba y sufriendo por otro que jamás volvería a ver.

Ella era diferente; se había criado entre narcisos de otoño, achiras silvestres y polvo de canela, escuchando el mugido de las vacas y el lento transcurrir de los corderos. Sabía del anochecer sombrío en pleno invierno y del arco iris completo entre la llovizna. Le gustaba estar sola como a su padre Celestino porque el silencio le devolvía la energía a su cuerpo y a su memoria.

---En las sombras se está a salvo ---decía su padre y ella lo escuchaba como discípula de los credos.

"Los lugares mágicos son cascadas, montañas, bosques...", pensó mientras se bajaba de la galera y despedía a Benito quien la saludó quitándose el sombrero como hacía siempre.

L.Fraix

Tu sillón vacío
La Revolución de Mayo
-1810-
---------------------------------Pasión por Jane Austen

lunes, 6 de septiembre de 2021

Querida Rosaura (El tema)



Rosaura Waner
fue una persona que no supo entender la vida. Se entregó a los demás en un ir y venir de situaciones divididas. Amó a su madre Magdalena quien cercenó, desde niña, sus deseos más queridos; la obligó a ser una mujer y a llevar sobre sí las cargas de un adulto. No disfrutó de los momentos por hallarse inmersa en un pasado que le dejó secuelas hondas: la muerte temprana de Magdalena y la de su hermano Juan José de treinta y cinco años. 


Rosaura vivió para el dolor, para llorar de la mañana a la noche a sus muertos, para velar por su hermano menor, Rubén, hasta el último día. A María, su hija, la cuidó como un tesoro que le costó mucho concebir. Sintió terror por su salud porque conocía de memoria el sabor de las ausencias; ahogó su juventud con reclamos absurdos y extendió la doctrina de su madre hasta el final de su historia.


¿Puede una mujer vivir para los demás solamente para ser querida, quedarse detenida en el pasado llorando a sus muertos e ignorar, de alguna manera, a su esposo e hija?


Querida Rosaura-¿Cuánto dura el amor? La Eternidad.


 Ella entregaba todo en cada mirada y en el consejo, en la palabra y en los valores que, como mensaje, dejó de este lado del camino. Rosaura sabía que el amor estaba del otro lado del miedo, pero se sentía segura junto a su madre porque era su motivo de vivir. 

¿Hasta dónde llegaba ese sacrificio?

Más allá de la muerte, más allá de los deseos más íntimos... Tenía que sobrevivir siendo la hija perfecta, la que soñaba Magdalena, la que ella necesitaba. 

¿Y el egoísmo?

No existía esa palabra en la Biblia de Magdalena.

💕

Rosaura quería...
                      continuar al abrigo de los días con el abrazo tibio y la misión elegida. Sembró llovizna en el sendero donde sus pasos quedaron marcados para los que vinieran después a ocupar sus puestos. 
Así es la vida, lo importante es el legado.

domingo, 5 de septiembre de 2021

El vuelo de la mariposa, de David Olivas

 


Aquí se encuentra esa delicada arquitectura que supone el reencuentro con uno mismo: una novela que es una invitación a la vida.»
ROY GALÁN

«Cuando pienso en lo feo que parece a veces el mundo, veo cómo queda bajo el ojo de David Olivas y se me pasa.»
RAYDEN

A veces, el amor es más fuerte que el destino.

Y el destino es generoso con quienes lo merecen.

Después de la muerte de su gran amor, Julia piensa que su vida también ha terminado. Pero su viaje no ha hecho más que empezar. Y es que el destino puede cambiar en unos segundos y ofrecerte una nueva oportunidad para ser feliz.

La tragedia ha golpeado a Julia donde más duele: en el corazón. Rota por la pena, regresa al pueblo de su familia, cerca del mar, para intentar sanar de las heridas en compañía de los suyos. Allí descubre la correspondencia entre sus abuelos, Miguel y Candela, separados hace años cuando él tuvo que emigrar a Alemania, donde falleció repentinamente. Ahora que su abuela está enferma, Julia decide seguir las pistas de las cartas para conocer la verdad sobre la muerte de su abuelo. Pero lo que descubrirá será mucho más sorprendente de lo que piensa, un secreto capaz de dar un vuelco a su existencia.

El vuelo de la mariposa, de David Olivas

viernes, 3 de septiembre de 2021

Aluen

 


El pasado aparecía desdibujado por las ausencias y los silencios. Cuando, por la noche, Aluen se quedaba sola recorría los pasillos sombríos. Palpaba lo gris que resultaba ser su vida. Era portadora de enigmas, un sendero por el que no pasaba nadie.

¿Qué significaba para ella ese misterio que no podía descifrar? Seguro que una pregunta sin respuesta.

Aluen tomaba lo que la vida le daba y creía, según el padre Hilario, a quien escuchaba atentamente, que el amor lo curaba todo, aunque por momentos parecía que había dejado de oír porque se apagaba y era sólo un fantasma que arrastraba cadenas. Simulaba esperar la próxima lluvia. ¿Por qué? Para dormir. Ella necesitaba una sonrisa, una mirada, algo de que sostenerse porque caminaba delante de sus propios pasos, aunque quizá huía de ellos.

Aluen ya no era la niña india, sino una mujer que no podía o no quería hablar, pero lo comprendía todo y decidía olvidarlo o lo recordaba tanto que prefería callar.

martes, 31 de agosto de 2021

Septiembre

 


Septiembre en Argentina es Primavera.
El renacimiento de la flor, de la luz, tal vez de la esperanza... Es un mes mágico que me trae tantos recuerdos de mí: pequeña, adolescente, adulta, luchando siempre. Es el mes de mi cumpleaños.

---¡No quiero fiestas, pero sí regalos!---eso decía yo siempre.

Los tiempos cambian y nos quedan imágenes color sepia para atesorar en el alma cuando, en la soledad, nos damos cuenta que la felicidad son sólo momentos. Nos aferramos al amor que nos queda y valoramos  el presente que se inunda de naturaleza para sanarnos por dentro. Somos tan vulnerables! Aunque la vida nos está enseñando a ser fuertes y valientes porque hay un camino único.

Feliz otoño para los amigos del hemisferio norte. Gracias por estar siempre.
Hasta el próximo Octubre.

🌺


Por la ventana entran los silencios como lágrimas marinas.
Lejos... listones de palabras se desvanecen ante el horizonte neutro. El dolor del mundo está huérfano de amores, amontona cenizas, pierde la magia... y yo busco jazmines y copos de nieve, grandeza.
Suelo encontrar alguna valentía cuando afuera la zozobra borra la esperanza.
La luz vuela con su herida sobre el roto país de suelo fértil mientras va deshojando sus furias.
Naufragar en esta patria no está permitido...