El patito feo, de Hans C. Andersen

 


El campo se veía hermosísimo; era el verano. El trigo maduro parecía oro y la avena estaba aún verde. El heno se alineaba en grandes parvas sobre la pradera, por donde se paseaban las cigüeñas de largas patas rojas.

En el centro de los bosques que rodeaban el campo, se abrían enormes lagos. Y en el lugar más claro y soleado, se levantaba una antigua mansión rodeada por un foso profundo; por entre las grietas de sus muros brotaban plantas que llegaban hasta el borde del agua, plantas de follaje tan espeso que las paredes parecían una selva. Allí, oculta a todas las miradas, una pata empollaba su nido.

Ya estaban por nacer los patitos. La pata se hallaba cansada de su quietud. Nadie la visitaba, porque los patos preferían nadar en el foso en vez de quedarse con ella bajo las grandes hojas del muro.

Llegó por fin el día en que, con breves píos, los patitos rompieron los huevos y asomaron sus ojos al mundo.

-¡Cuá-cuá!-los saludó la madre.
-¡Qué grande es el mundo!-exclamaron asombrados, mientras con una mezcla de alegría y temor buscaban refugio bajo las alas de mamá.
-¡0h, es mucho más grande aún!-dijo la pata-.Sigue más allá del jardín. Ya saldremos a pasear. ¿Están todos?. ¡Ah, no! El huevo más grande no se abrió aún. Tendré que volver a echarme...

Una vieja pata vino a visitarla poco después, y las dos se pusieron a conversar para pasar el tiempo. Nuestra pata le habló de su fastidio por ese huevo perezoso que la obligaba a estarse quieta todavía unos días más.



-Déjame ver ese huevo-pidió la pata vieja-¡Ah!. Ya me imaginaba. Puedes estar segura de que es un huevo de pavo. Una vez me llevé yo un chasco parecido, y no sabes el trabajo que me dieron los tales bichos. ¡Le tienen miedo al agua!. No te ocupes de él. Y si quieres seguir mi consejo, déjalo ya y dedícate a enseñar a nadar a los otros.

Pero la pata era una buena madre y no quiso escucharla. Pasaron los días y, por fin, lanzando agudos píos, salió del huevo una criatura tan grande y tan fea, que la pata se quedó mirándola con asombro. ¿Sería aquello un pichón de pavo?. Pronto lo sabría... ¡Al agua, vamos! Y cuando el sol brillaba con más fuerza, la pata con toda su familia, se lazó al agua del foso. Uno tras otro, sus patitos la siguieron. Se hundieron y volvieron a salir, flotando espléndidamente. Ella los miraba de reojo; también el grandote, gris y feo, nadaba con ellos.

-Pues no es un pavo-reflexionó la pata- Nada muy bien. Es mi hijo. Después de todo no es tan feo... ¡Cuá-cuá! Vengan conmigo, vamos a conocer el mundo. Los voy a presentar en el gallinero.

La pata caminó muy tiesa con sus patitos, enseñándoles a caminar erguidos, a decir correctamente "cuá-cuá", y a saludar con cortesía a un pato grande y majestuoso, con una cinta roja en la pata, el más importante de todos porque llevaba sangre española en las venas. Los otros patos lo miraban, criticando en voz alta al pobrecito feúcho. El pato de la cinta roja dio su aprobación a la bandada, menos al último.

Tras esto, los patitos se sintieron como en su casa, pero el patito que naciera feo, fue muy mortificado. Los patos lo mordían, las gallinas lo picoteaban y la chica que les daba de comer lo echaba a un lado.

-Es porque soy tan feo...-se dijo entonces el patito. Y un día, muy asustado, escapó por sobre el cerco, llegando a un pantano donde vivían unos patos salvajes.
-¡Qué feo eres!-le dijeron-¡Horriblemente feo! Pero puedes quedarte. Nadie piensa casarse contigo.

Permaneció dos días con los patos silvestres. Esa tarde, cuando charlaban alegremente con dos ánades que acababan de llegar... ¡bam!¡bam!, sonaron dos disparos por encima de sus cabezas y los dos ánades cayeron muertos.

Se realizaba una partida de caza en los alrededores y los cazadores tiraban escondidos entre las cañas. Los perros se lanzaron sobre la presa, jadeando y removiendo el agua. El pobrecito pato se alarmó mucho y escondió la cabecita bajo el ala al ver delante de él a un enorme perrazo. Pero el perro lo miró, abrió la boca y luego se marchó.



-¡Gracias a Dios!. Soy tan feo que ni el perro ha querido morderme-suspiró el patito.
Y se quedó allí, muy quietito, hasta que al caer la tarde cesaron los disparos y vio alejarse a los cazadores con  sus perros. Esperó un rato y luego huyó del pantano a todo correr. Se había hecho de noche cuando llegó a una casita muy pobre; el patito se asustaba de todo, y no se atrevió a llamar. El viento soplaba en ese momento con tanta fuerza que tuvo que sentarse sobre la colita para resistirlo. De pronto vio que una de las tablas de la puerta estaba rota, y se metió tímidamente por aquel agujero. En la choza vivía una señora muy vieja, sin más compañía que un gato y una gallina. Por la mañana descubrieron al patito.

-¡Qué es esto!-exclamó la anciana, que no veía bien.-¡Qué bueno!. Ahora tendré huevos de pata para el almuerzo.

Allí quedó el patito, y al cabo de tres semanas no había puesto ningún huevo, claro está, porque no era una patita. Y cada día se disgustaba más la anciana dueña de casa.
Para peor, el gato y la gallina eran muy presumidos. El patito no podía siguiera opinar delante de ellos. No se lo permitían, porque según decían, él no servía para nada.

-¿Sabes ronronear como un gato? No. ¿Sabes poner huevos como una gallina?. Tampoco. ¡A callarse, pues!.
Y el patito se quedaba triste y solo en un rincón, pensando en su mamá y los hermanitos. ¡Qué bien hubiera vivido de no haber sido tan feo!. No podía volver, pero tampoco quería seguir viviendo con la anciana, el gato y la gallina, tan insoportables. Y un día se fue.

Encontró en el camino una laguna donde pudo echarse a nadar, como a él le gustaba y pasear al sol. Llegó el otoño. El patito temblaba, sintiéndose triste y muy solo. Un atardecer, cuando el sol se ponía, vio pasar una bandada de pájaros blancos, con el largo cuello tendido, que movían graciosamente las alas. Sus figuras se recortaban contra el cielo enrojecido. Aquellas aves tan elegantes volaban en busca de climas más templados, hacia países más cálidos.

-¡Qué hermosos y fuertes son esos pájaros!-suspiró el patito feo, viéndolos alejarse entre las nubes.
Jamás los olvidaría. Sentía que los amaba sin conocerlos. Quiso decirles adiós y lanzó un grito tan raro, tan poco parecido a un "cuá-cuá", que él mismo se asustó.
Vino el invierno y nevó intensamente. El patito trataba de nadar cuanto podía para no quedarse tieso de frío. Pero la laguna comenzó a helarse. Cada vez era más pequeño el espacio con agua, hasta que al fin sólo quedó un agujero. Y allí quedó una noche atrapado por el hielo, y ya no pudo moverse.

Sin duda, hubiera muerto en aquel sitio, pero por fortuna, a la mañana siguiente pasó por el camino un campesino y lo vio en la laguna helada.
-En buena se ha metido el pobre animalito-se dijo.
Y con un zueco, se puso a quebrar el hielo, hasta que pudo llegar junto al patito, al que libró ya desfallecido. Sin perder momento, lo llevó a su casa. La esposa y los niños del campesino lo recibieron muy bien y entre todos procuraron darle calor, hasta que lo hicieron revivir. Pero el patito, asustado, se echó a volar locamente, volcó la harina, tiró la manteca, desparramó la leche. La campesina gritaba, los chicos quisieron atraparlo y el patito huyó por la puerta abierta.

Sería muy triste contar todas las privaciones que pasó hasta que el sol volvió a calentar la tierra otra vez.
Un día sintió que las alondras cantaban: era de nuevo primavera. Se encontró fuerte, sus alas lo sostenían, y se echó a volar. Pronto se halló sobre un jardín donde florecían los manzanos y el aire olía a lilas recién abiertas. En un lago nadaban tres cisnes, y el patito reconoció a aquellas aves que viera volar una vez. Tembloroso, pensó que lo despreciarían por su fealdad, pero prefirió morir junto a ellas antes que volver al gallinero.


Se dejó caer sobre el agua, y en el espejo del lago vio su propia imagen: no un pobre patito gris y feo, sino un bello cisne blanco. Algunos niños se acercaron a arrojarle migas.
-¡El nuevo cisne es el más hermoso!-gritaron alborozados.
El cisne ocultó la cabeza bajo sus alas; se sentía feliz, pero no envanecido. Jamás se envanece un corazón generoso.

Las lilas se mecían junto al lago, el sol brillaba y él era dichoso pensando:

-¡Nunca soñé que sería tan feliz mientras fui el patito feo!.

Hans Christian Andersen
Cuento de 1843

La paz de mamá


 No suelo contar los sueños, pero éste me llegó al alma...


Vi llegar a mi madre cuando tendría cuarenta años, hermosa como siempre con su pelo corto oscuro, sus ojos verdes claros, muy claros, transparentes y la sonrisa pintada de rojo.

Llevaba un tapado con un solo botón y un cuello de piel negra: elegante como siempre fue, dulce, cariñosa... Me extendió los brazos.

Yo la miraba desde abajo, como si fuera pequeña.

Estiré los míos también y la abracé tan fuerte, tanto, tanto... más que ella, mucho más...

Luego me despertó el gato Lolo.

Al otro día sentí una paz enorme.

"Los niños del agua"

 



Charles Kingsley (1819-1875) fue un escritor británico fundador del socialismo cristiano
y el mayor representante de la novela social del siglo XIX.
Fue capellán de la reina Victoria
y canónigo de Westminster.
Es autor de una abundante obra  en las que se destacan entre sus novelas
de tesis, las novelas históricas y las narraciones infantiles.



The Water-babys es un cuento de hadas para niños escrito por el reverendo
Charles Kingsley entre 1862 y 1863
y publicado por partes en el Macmillan `Magazine.
Editado como libro completo en 1863;
fue muy popular en Inglaterra durante aquellos años y se convirtió de nuevo
en uno de los pilares de la literatura infantil británica
en la década de 1920.



Publicado dos años antes que "Alicia en el país de las maravillas",
"Los niños del agua"
se ha confundido a menudo con un relato meramente infantil;
al igual que la novela de Lewis Carroll
supera cualquier barrera de la edad.

Ilustraciones Warwick Goble

La última mujer (Cap I Fin de la Belle Époque-1era parte)

 

I

FIN DE LA BELLE ÉPOQUE


Inglaterra, marzo de 1912


Mark Cooper no se separaba nunca de su maleta o baúl. Si debía dejarla en la casa por alguna razón la ocultaba en un lugar secreto. De noche, la colocaba sobre un sofá junto a él y de allí la observaba mientras leía. Más tarde, se dormía mirando en esa dirección con demasiado afecto; era una especie de custodia que lo obligaba a negociar con su propio yo. Él decía que escondía un tesoro y así se lo hacía saber a la familia.

Su esposa Sarah había fallecido hacía tres años y tenían dos hijos: Harry y Rebeca. Mark era un opulento anciano de negocios y su fortuna era cuantiosa. Si bien había repartido algo de las propiedades entre sus descendientes, luego de la muerte de Sarah, Harry y Rebeca se mantenían al margen de los pasos de su padre. Es que Mark era celoso de sus bienes y conocía demasiado a Harry, quien había dilapidado lo que le correspondía en el juego.

Alan Cooper, su nieto, hijo de Harry, creció escuchando la historia de la maleta secreta y la insistencia del abuelo de no abandonarla nunca. Pensaba que llevaba joyas, por eso no se desprendía de ella.
‒El tesoro más grande está aquí dentro‒solía decir Mark y nadie se atrevía, por temor, a preguntar nada porque sabían que guardaba dinero en los armarios o debajo de las baldosas de la habitación como los viejecitos mezquinos. Un dinero que con los años perdía su valor. A la par, tenía una caja fuerte que si llegaba a morir nadie iba a poder abrir porque no sabían la clave.

Mark se mostraba hosco y con un carácter fuerte que lo transformaba en un hombre de temer, imperturbable y áspero. Lo era más desde el fallecimiento de su esposa. Casi ni hablaba, sólo daba órdenes. Se sometía a sus propias leyes acartonadas sin importarle los combates familiares, la salud de Rebeca, su hija, o el padecimiento de su nieto Alan. Demasiado egocéntrico, el mundo empezaba y terminaba en las cuatro paredes del cuarto donde tenía un escritorio para atender desde allí a los empleados de sus tantos negocios. Extrañaba a Sarah, su compañera. La vida, por momentos, parecía no tener sentido.



‒Abuelo, necesito dinero.
‒Tú no piensas en estudiar o en trabajar. Yo soy ingeniero civil; podrías intentar con esa carrera o con leyes. Te voy a buscar un puesto en la constructora de faros. Eso de pedir y no hacer nada no es digno de un Cooper. Y tu padre… ¿No te pone límites? Siempre fue un rebelde.

‒Mi padre no tiene un peso.
‒Yo, muy joven, recibí una medalla de la Sociedad de Artes de Edimburgo por mi trabajo en las técnicas empleadas para las luminarias de los faros.

‒Tengo mala salud‒comentó Alan apesadumbrado.
‒Oh… No soporto oír semejante tontería.
‒Necesitaría ir a Francia en busca de climas cálidos.
‒¡Toma el dinero y vete! ¡Basta ya! Tantas necedades me superan… ¡Soy un anciano! ¿Lo sabes?

‒Sí‒murmuró Alan y miró de reojo, antes de salir del cuarto, el baúl de Mark que permanecía sobre el sofá de terciopelo verde.
Alan se fue contento por un camino que conducía a los barrios más populosos de Londres. Las fachadas y los escaparates se mostraban a lo largo de la calle y los vendedores sonreían a los paseantes que no dejaban de admirar sus encantos.

La última mujer--1912--Un naufragio. El baúl de perlas.
Gracias por  el apoyo que está recibiendo esta novela, por las valoraciones positivas. Es una historia de superación y de amor por la vida y por los sueños. Infinitas gracias nuevamente.

Feria del Libro en mi ciudad

 



📚Este sábado y domingo mis libros van a estar en la Feria del Libro que organiza la librería "Con aroma a Libro".

✨"El silencioso GRITO de Manuela"
✨"Buenas y Santas... Los hijos olvidados"
✨"La abuela francesa. De Suiza a América-1865"
✨"Septiembre" (poemas, 2000)

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Gracias Erika Pikhart por esta hermosa iniciativa, por enriquecer la cultura de la ciudad, por aportar algo distinto y nuevo, que nos une y nos comunica de manera diferente. Amor a los libros, a la escritura, a la trascendencia, a la identidad...
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"Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada”. Cicerón.


Feria del libro en Carcarañá-Santa Fe-Argentina.
Te esperamos con mucha ilusión, para compartir un lindo momento entre libros, café y amig@s...😉📚

Patio de madreselvas



“¿Quién vivirá allá arriba en esa soledad”, pensó trepado al árbol de pomelo.

 La vegetación era escasa por la llegada inminente del invierno que ya parecía helar la sangre a esas horas de la noche. Es que la anciana no era de esos viejecitos que se duermen temprano para levantarse con el alba. Ella trasnochaba porque le gustaba escuchar los sonidos nocturnos y mirar hacia la casa hasta que todas las velas dejaran de brillar. Era un juego para ella que estaba aburrida y que no tenía vida propia. Alguien le había arrebatado los años y había puesto el cerrojo a sus palabras.

Tadea cruzó sigilosamente el patio-jardín cubierta por un rebozo. Ese atuendo era usado por las sirvientas y la gente de color, todas las negras lo llevaban. Cuando hablaban con sus amos, con alguna persona de respeto o cuando iban a dar un recado se descubrían y bajaban el rebozo sobre los hombros. Ese tapado era de bayeta, con mucha frisa.

--Tu sillón vacío
La Revolución de Mayo
-1810-

---SEGUIR LEYENDO

Los hijos de la Patria ya son libres...

 


La libertad era solamente una palabra en los tiempos de 1810 en Argentina, todavía faltaban meses, horas, para que los hijos de la PATRIA fueran libres.

Sin embargo, las señoritas finas de la Escalada se consideraban dueñas y señoras de las miradas, mientras se iba el tiempo...
deshojando otoños con un ramito de violetas.

La abuela Blanca las quería y deseaba tenerlas cerca, pero su hijo, don Pedro, la había llevado a la buhardilla, aquella que desde lo alto parecía una torre de iglesia. Allí la abuela rezaba, pero también rezongaba y daba órdenes a la criada Tadea que iba y venía. 

Camila, una de las niñas solteras, amaba a escondidas y necesitaba huir con el alba... La abuela Blanca observaba... Estaba contenta. Le faltaba rebelarse y escapar tras algún carruaje. 

El sillón rojo la esperaba para tejer sus pañoletas de invierno, pero ella todavía debía esperar muchos años para ocupar su lugar.

-------------------------Tu sillón vacío.

"Las hijas del páramo"

Casa Museo de las hermana Brontë-La rectoría


La tarde era fría.

La bruma se extendía por aquellos páramos y barrizales.

El suelo se hallaba cubierto de nieve y el viento estremecía las grietas de la antigua casona.

“Podría perderme por estos pantanos”, pensó, pero su deseo de llegar era más fuerte que las inclemencias del tiempo. La vida y la pasión por los libros la habían llevado a tomar la decisión y no podía volverse atrás.

¿Quién no lloró con el amor obsesivo de Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”?

¿Quién no sufrió con la terrible infancia de "Jane Eyre"?

“Sé que iré y volveré mil veces hasta que me atienda porque aunque no quiera terminará por aceptarlo. Ella y sus hermanas sintieron lo mismo: la vehemencia, el fuego, la idea fija, el hecho de no claudicar, aunque el mundo parecía derrumbarse. ¡Qué lugares oscuros y que apasionantes! Me envuelve esa magia cargada de sueños por volar, de rotundas palabras por decir…”, pensó nuevamente la joven delgada y morena, de ojos grises pensativos.

La criada la miró por la ventana. Primero le pasó un lienzo a los vidrios empañados.

Enero de 1855.


Las hermanas Emily, Anne y Charlotte Brontë

 

Libros de  las hermanas Brontë:
"Cumbres Borrascosas", de Emily Brontë (su única novela); "El profesor", "Jane Eyre", "Shirley" y "Villette", de Charlotte Brontë; "Agnes Grey" y "La inquilina de Wildfell Hall", de Anne Brontë.

"El silencioso grito de Manuela" en la Feria del Libro de Buenos Aires 2022

 


Mi libro "El silencioso GRITO de Manuela

está presente en la Feria del Libro de Buenos Aires 2022, en el stand de la Editorial Dunken.

Gracias por llevarlo nuevamente después de cuatro años de su publicación.

De todas maneras, si desean descargo en PDF lo pueden hacer en la página de mis novelas:

lujanfraixrecuerdos.blogspot.com

La abuela Blanca

 


La abuela observaba. Don Pedro iba y venía por el pasillo de losas. La cabeza erguida y ese porte de caudillo con el látigo que golpeaba las botas lustrosas, le daba un aire de poder. Hablaba solo, rezongaba, su mal humor iba en aumento. Sin embargo, no tenía grandes razones para quejarse de la vida.

“¿Por qué me haces sufrir tanto?”, pensó Blanca desde lo alto, encerrada tras esas rejas.
‒Algún día ya no podrás andar por la tierra porque volarás por los aires ‒dijo murmurando como una viejecita sin remedio‒. Los tiernos fantasmas de antaño son ahora tus monstruos interiores. ¿Puedes manejar las palabras? Creo que se te escapan desarticuladas e invaden tu corazón empecinado en hacer de tu familia seres tristes. No puedes sostener la mirada porque le temes a la agonía de la culpa. Sabes… por la ventana entra tu silencio como lenguaje oculto de la noche. Me juzgas, me castigas, no me hablas desde hace veinte años o más. No recuerdo bien. ¿Tienes brújula? ¿Dónde está tu norte? Hijo te quedarás solo entre tus soberbios vaticinios.

Doña Blanca cerró la ventana bruscamente y don Pedro se asustó. Miró hacia lo alto pero no vio nada y como siempre no le dio importancia. No quería saber de ella, estaba enojado, la sometía a la indiferencia más atroz, la culpaba de todo. Era sólo una anciana que ya no tenía futuro, pero sí un pasado que él no quería recordar. Estaba sordo a sus caricias, a los besos de antaño y acumulaba cenizas que escondían faltas y errores.
.
Nadie es perfecto porque somos humanos.
.
En aquella oscuridad a la que solamente se asomaba la criada Tadea, la abuela sentía compasión por su hijo; podría sepultarla viva que ella lo iba a amar. En su corazón sólo existía la entrega al prójimo, a los seres queridos y a la lluvia.
Los abrazos del sueño estaban próximos… Quizá.


❤






Tu sillón vacío
La Revolución de Mayo
-1810-

Mayo

3
COM


 El Otoño nos trae el gris-oro en sus hojas y es como si viniera a doblegar el silencio porque lo siento renovado.

Para mí no importa si es invierno o primavera, la dicha va por dentro; las estaciones son circunstancias.

He recorrido todos los caminos y en cada huella he dejado un cuaderno de letras ignorado. Hoy quiero ver ese cuaderno... está a la espera.

Mañana será otro día y vendrá: La Feria del Libro de Buenos Aires 2022; el Premio Literario de Amazon; los sueños a medias alcanzados con la punta de los dedos y más... porque...

"Muchas veces, imposible es igual a no intentado". 

El sendero late buscando huecos insondables para abrigar la esperanza que siente el desamparo frente a un futuro inexorable, pero está y eso es lo que cuenta.

Visitaré a mi madre por su aniversario el 24, ya hace diecinueve años que me dejó sin sus alas, que ya no me abriga... pero la siento presente en cada pequeño logro, en la calidez del sol que entra por su ventana, en el ronroneo de mi gato Lolo o de mi princesa Suri. Ella adoraba los gatos.

Gracias a todos por apoyarme con mis libros, especialmente con PUERTO soledad y la última mujer. Los más leídos y valorados y el infantil Los duendes de la casa dulce.

También quiero agradecer a todos los lectores que bajaron El silencioso GRITO de Manuela desde el blog

Me da muchísima felicidad, paz al alma, me cambiaron la perspectiva, me dio ilusión. Es que quienes visitan estos blogs me conocen, saben como escribo... En amazon son más fríos y no alcanzo a sentir ese cariño.

Siempre digo lo que mi profesora Susana, a quien adoro, me aconsejaba:
El libro tiene que circular, no importa cómo...
Necesito ser libre y para eso actúo así, aunque a veces me tenga que contener porque al otro que mira no le gusta o juzga demasiado.

Un milagro es una farola encendida,
                     un abrazo,
                     un abrigo,
                     una pincelada de sonrisas.

Les dejo todo mi cariño. Miles de abrazos. Hasta Junio.

-------------Si desean dejar mensaje tienen que hacer click en el cuadradito que está debajo de la fecha, a la izquierda.

Los domingos a la tarde...

 España💗

Link para leer los primeros capítulos.

Vestida de terciopelos, con mangas amplias, doña Emma se sintió envuelta como en una brisa, por un murmullo de palabras. Dejó en el armario sus papeles de dibujo y bordado y revivió un poco el fuego antes de partir hacia la iglesia.


‒El auto está listo‒dijo Jeremías.


Cuánta era su tristeza los domingos por la tarde. 
Hundida en un extraño sopor, escuchaba el revuelo de las hojas. Por los tejados se deslizaban los gatos que buscaban el último rayo de sol. 

El viento, en la carretera, arrastraba nubes de polvo. En la llanura ladraba a veces algún perro vagabundo y las campanadas proseguían con su repique que se perdía en la soledad del campo.

💗💗
Buenas y Santas...-Los hijos olvidados.







La guerra sólo termina cuando la persona muere...


 Cuando la soledad es una herida...

Dicen...
La guerra sólo termina cuando la persona muere.

Emilio lo sabía y por eso se refugiaba en su yo interno. Sentía la soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, su abismo, el lacerante temor de no hallarse protegido... La maldad eterna se colaba por las grietas de su casa y podía mirarlo desde algún vértice buscando combatir otra vez y otra vez.

No se terminaba la contienda, el combate en el frente era infinito y aparecían enemigos, rivales, con rostros conocidos y leyendas ancestrales.

¿Cómo hacer para continuar? La paz no estaba del otro lado, la paz era solamente una palabra, pero debía encontrar fuerzas para hallar ese sendero de luz tras una vela encendida.
PUERTO soledad
La guerra de Malvinas
-1982-





Gracias México por el apoyo siempre y en todas mis novelas.



Gracias México














Gracias a todos los que bajaron en formato PDF la novela
"El silencioso GRITO de Manuela"
Se la dedico a mi querida profesora del Taller Literario "Encuentros" (al que asistí durante quince años).
Ella siempre decía: el libro tiene que circular, no importa cómo...

Enlace⇩⇩⇩

El amor no reclama posesiones sino que da libertad-R.Tagore

 


Manuela era una mujer sumisa que parecía niña. Cuando la conocí pude ver su inocencia tras ese velo que, como los ángeles, parecía diáfano.

Tenía demasiado amor para dar, pero se ocultaba tras las oraciones buscando el refugio, sus alas extraviadas. Y no sabía cómo resolver los problemas, tampoco buscaba salir de ellos...

Entre sus gritos silenciosos se acordaba de buscar flores para el retrato de la niña, esa locura de amor la aferraba a las cruces y a los campanarios que sonaban a las siete de la tarde.

Preguntaba...

Tenía miedo de sufrir por el presente y el futuro. Por eso se escondía entre los salmos, por eso no quería escuchar reclamos, ni palabras demasiado fuertes porque aturdían su silencio.

Pensaba en la muerte súbita, en la libertad y los secretos, en el sillón de su madre y en sus hijas solteronas. Las quería así... fuera de todo peligro.

EL SILENCIOSO GRITO DE MANUELA

EL AMOR NO RECLAMA POSESIONES SINO QUE DA LIBERTAD - RABINDRANATH TAGORE

Pueden descargar, si así lo desean, el PDF de esta novela en la siguiente dirección:

lujanfraixrecuerdos.blogspot.com

Mi gracias por todas las muestras de cariño. Me hacen muy feliz.

El silencioso GRITO de Manuela (PDF)

 


Mi libro:

"El silencioso grito de Manuela" se encuentra para descargar en PDF para quien lo desee en la página siguiente:
LA NOVELA

Ya muchos lo han descargado, es una página confiable, la mía precisamente donde están mis obras.
Mi profesora del Taller de Literatura, al que asistí durante quince años, siempre me decía: el libro tiene que circular, no importa cómo... 

Por  eso y por muchas cosas más pueden bajarlo.
Quisiera no ser juzgada para ser libre. Digo porque muchos piensan que soy un fracaso, que no hay que regalar el trabajo, etc.

ESCRIBIR PARA MÍ NO ES UN TRABAJO, es la felicidad misma.
ES VOCACIÓN. Tal vez, los que comentan no saben lo que es sentir esa energía, esa pasión dentro del ser, desde la niñez.

Yo vendo por amazon (no mucho) pero nunca he cobrado, tampoco los que vendo por la Editorial. 
Así soy, no hay que buscar más explicaciones.

Abrazos grandes para todos.

Mis otras novelas: La última mujer, La abuela francesa, Querida Rosaura, Licia. Hermana mía, La nodriza esclava, Puerto soledad, Tu sillón vacío, Los gatos del campanario...

Terruño, de Gerardo Molina



Recibí el último libro del profesor, escritor y poeta de Uruguay Gerardo Molina; se llama Terruño y tiene que ver con su pueblo y el amor por la tierra. Incluye poemas y uno "No es verdad" que me lo dedica. La historia de este poema ya la conté en otra oportunidad. Volveré con ella más adelante porque es muy bonita y comienza en 1994.

También me envió los diarios donde salieron publicados, por su gentileza y generosidad, mis cuentos, fragmentos de novelas, biografía, etc.

Incluye marcapáginas y Breverías, otro de sus libros.

Millones de gracias querido y admirado Gerardo Molina.