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Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad

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Gracias España❤❤❤

Querida Rosaura
¿Cuánto dura el amor?
La eternidad.
https://a.co/d/dKaF4bw

ARGENTINA

-1923-
LA PROBLEMÁTICA SOCIO-ECONÓMICA DE LOS ARGENTINOS EN ESOS AÑOS.
¿CÓMO VIVÍAN LOS AGRICULTORES HUMILDES EN LAS PAMPAS DEL SUR?

Rosaura Waner fue una persona que no supo entender la vida.
Se entregó a los demás en un ir y venir de situaciones divididas. Amó a su madre Magdalena quien cercenó, desde niña, sus deseos más queridos; la obligó a ser una mujer y a llevar sobre sí las cargas de un adulto. No disfrutó de los momentos por hallarse inmersa en un pasado que le dejó secuelas hondas: la muerte temprana de Magdalena y la de su hermano Juan José de treinta y cinco años.

Rosaura vivió para el dolor, para llorar de la mañana a la noche a sus muertos, para velar por su hermano menor, Rubén, hasta el último día. A María, su hija, la cuidó como un tesoro que le costó mucho concebir. Sintió terror por su salud porque conocía de memoria el sabor de las ausencias; ahogó su juventud con reclamos absurdos y extendió la doctrina de su madre hasta el final de su historia.Según sus propias palabras amó a un Dios que le arrebató la vida.

¿Puede una mujer vivir para los demás solamente para ser querida, quedarse detenida en el pasado llorando a sus muertos e ignorar, de alguna manera, a su esposo e hija?

Retratos Literarios: Hildegarda de Bingen

 



Hildegarda de Bingen (en alemán Hildegard von Bingen; Sacro Imperio Romano Germánico, verano de 1098-Monasterio de Rupertsber, 17 de septiembre de 1179) fue una santa abadesa benedictina y polímata alemana, compositora, escritora, filósofa, científica, naturalista, médica, mística, líder manacal y profetisa durante la Edad Media.​ Conocida también como la sibila del Rin y la profetisa teutónica, es asimismo una de las compositoras más famosas de monofonía sacra, así como la más grabada en la época moderna.​ Además, es reconocida por muchos expertos como la madre de la historia natural.

Considerada una de las personalidades más influyentes, polifacéticas y fascinantes de la Baja Edad Media y de la historia de Occidente,​ es también una de las figuras más ilustres del monacato femenino y quizás quien mejor ejemplificó el ideal benedictino,​ al estar dotada de una inteligencia y cultura fuera de lo común, comprometida con la reforma gregoriana​ y al ser una de las escritoras de mayor producción de su tiempo.

El convento de Hildegarda la eligió como magistra (madre superiora) en 1136. Fundó los monasterios de Rupertsberg, en 1150, y de Eibingen, en 1165. En su producción se encuentran obras teológicas, botánicas y medicinales,​ así como cartas, himnos y antífonas para la liturgia.​ Escribió poemas y supervisó iluminaciones en miniatura en el manuscrito de Rupertsberg de su primera obra, Scivias.

​ Sobreviven más cantos de su composición que por cualquier otro compositor en toda la Edad Media, y es una de los pocos compositores que se sabe escribieron tanto la música como las letras.​ Una de sus obras, el Ordo Virtutum, es un ejemplo temprano de un drama litúrgico, y es probablemente el ejemplar más antiguo que sobreviva de moralidad. También se le conoce por la invención de una lengua construida conocida como Lingua Ignota.

Aunque la historia de su canonización es compleja, diversas ramas de la Iglesia la han reconocido como santa durante siglos; el 7 de octubre de 2012, en la misa de apertura de la XIII Asamblea general ordinaria del sínodo de los obispos, el papa Benedicto XVI le otorgó el título de doctora de la iglesia junto a San Juan de Ávila, en reconocimiento de «su santidad de vida y la originalidad de sus enseñanzas».​ En palabras de la filóloga Victoria Cirlot.

(F: Wikipedia)


---------------De Querida Rosaura.
                               ¿Cuánto dura el amor?
                                La eternidad.
En este libro que escribí en homenaje a mi madre por su dedicación, por la misión que le tocó como destino, ella menciona muchas veces a esta Virgen alemana-así le decía-porque era el nombre que había elegido para mí: Hildegard (sin la a como en alemán), pero en el Registro civil no se lo dejaron poner porque debía ser tal cual y a ella mucho no le gustaba completo. Yo, en su momento, no sabía que esta Virgen era santa y tan relevante en la Edad Media.

Tierras perdidas

 


Seguramente, Magdalena y Agustín tendrían que ayudarlas a mantener los capitales porque eran muy ineptas para lidiar con los chacareros bruscos y sobre todo “hombres” que, según ellas, querían conquistarlas. Ése era el dilema más atroz: transitar entre las matas de pasto, reconocer cada una de las hectáreas, saber administrar el dinero con el pudor y el aislamiento que sentían frente a la desprotección. Un padre demasiado posesivo las había convertido en niñas perpetuas, sin experiencia, sin interés por las cuestiones rurales, frívolas y poco sentimentales. Lo cierto era que no tenían a quién darle órdenes y entonces se refugiaban en los cuartos para mirar las historias. Era como si la muerte de los padres las hubiera sumergido en un letargo donde el sello más importante lo ponía la opinión de los demás. Cada palabra era una nueva conquista de lo inútil; el capricho también resultaba inagotable.

-Deben buscar los papeles para comenzar a hacer la sucesión que va a llevar tiempo y dinero -les dijo Agustín al verlas tan apáticas.

Las hermanas no sabían cómo se encaraba una sucesión, qué era, con quién tenían que hablar…

-Ve tú con esos problemas, nosotras tenemos que rezar nuestros rosarios e ir al cementerio. Papá debe estar enojado…

-¡Por Dios! Asomen la cabeza al mundo que se les va a venir encima. Es obligación hacer la papelería para que cada uno tenga lo suyo.

-Eso es lo que tú quieres, quitarnos lo que es nuestro -dijo Catalina que se paseaba en enaguas con un vaso de agua con limón.
*
QUERIDA ROSAURA
¿Cuánto dura el amor?
La eternidad
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"Las niñas bien"





Sus hijas tomaban el té con bizcochos de bananas y una querelle de dulce de leche y crema, sentadas bajo el espinillo o "aromo del perdón". Se reunían con las amigas en las tardes de sol; de allí miraban a los hombres que cruzaban las avenidas en las galeras. Ellas pensaban que la juventud sería eterna y que nadie les quitaría la notoriedad ni el dinero, pero también entendían, muy en el fondo, que estaban cada vez más solas. De todas maneras, vivían el presente con la parsimonia de un viejecito que ya ha cumplido con la vida. Imperfectas como los días, ellas no tenían olor a pueblo.

-¡Por favor!-se escuchó un grito que venía desde la sala de las visitas.

Enlace⇩

Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad



Rosaura quería...
                      continuar al abrigo de los días con el abrazo tibio y la misión elegida. Sembró llovizna en el sendero donde sus pasos quedaron marcados para los que vinieran después a ocupar sus puestos. 
Así es la vida, lo importante es el legado.

Vivir un poco

 



Rosaura necesitaba vivir un poco, pero nació para servir.

En la pampa gringa donde caminó sus primeros pasos fue la niña-ángel, la que cuidó de todos a pesar de ser pequeña, y cuando creció bajo esos vientos de agua siguió su camino, el que le trazó su madre.

Fue el amor personificado; su sacrificio de mujer marcó el tiempo de espera cuando, por un capricho de la vida, dejó de ser la novia solitaria.

Querida Rosaura, querida dama.

Solamente necesitabas vivir un poco.

Querida Rosaura
¿Cuánto dura el amor?
La eternidad










Jane Austen, Emily Brontë, Louisa M. Alcott. Kate Morton, Isabel Allende, Cristina Bajo, Viviana Rivero, Gloria Casañas.

"Amar es encontrar en la felicidad ajena tu propia felicidad" . Goottfried Leibniz


Querida Rosaura-¿Cuánto dura el amor? La Eternidad.


La imagen tiene mucho que ver con ella, con la ceremonia del té a las cinco de la tarde... El amor que entregaba en cada mirada y en el consejo, en la palabra y en los valores que, como mensaje, dejó de este lado del camino.

Su idea era continuar al abrigo de los días con el abrazo tibio y la misión elegida. Sembró llovizna en el sendero donde sus pasos quedaron marcados para los que vinieran después a ocupar sus puestos. Así es la vida, lo importante es el legado.

“Cuántos corazones tocaste, ése será tu legado en esta Tierra” 


Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón. (Gabriel García Márquez)

 


Rosaura tenía un triciclo deslucido que había heredado de alguien. Por las noches se paseaba por la vereda de ladrillos, sola en la oscuridad, y se detenía a mirar el cielo.

La Cruz del Sur parecía suspendida sobre los campos. Magdalena le había contado, con sueños de evangelización,  que cada una de las estrellas que brillaban era una persona que había fallecido, que se hallaban en una especie de faja de luz blanca y difusa que atravesaba casi toda la esfera celeste, de norte a sur, y que nos miraban, tal vez, con los ojos vidriosos y el alma carente de afecto. Eran astros con vida que sentían el peso del llanto en la vastedad del tiempo.

Querida Rosaura
¿Cuánto dura el amor?
La eternidad.

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Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón. (Gabriel García Márquez)

Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad

 


Gracias amazon América por darle una oportunidad a mi libro "Querida Rosaura" en tapa blanda.
Siempre digo que los autores tienen que colocar sus obras (el que quiere vender más) en "distribución ampliada" porque eso permite que otros países de América los puedan comprar a través de diferentes librerían online. A veces, son más económicos o tienen envío gratis. Eso me pasa a mí desde Argentina.
Mil gracias.
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Querida Rosaura-¿Cuánto dura el amor? La Eternidad.


Ella entregaba todo en cada mirada y en el consejo, en la palabra y en los valores que, como mensaje, dejó de este lado del camino. Rosaura sabía que el amor estaba del otro lado del miedo, pero se sentía segura junto a su madre porque era su motivo de vivir.
¿Hasta dónde llegaba ese sacrificio?

Más allá de la muerte, más allá de los deseos más íntimos... Tenía que sobrevivir siendo la hija perfecta, la que soñaba Magdalena, una querida señorita, la que ella necesitaba.

¿Y el egoísmo?

Querida Rosaura (El tema)



Rosaura Waner
fue una persona que no supo entender la vida. Se entregó a los demás en un ir y venir de situaciones divididas. Amó a su madre Magdalena quien cercenó, desde niña, sus deseos más queridos; la obligó a ser una mujer y a llevar sobre sí las cargas de un adulto. No disfrutó de los momentos por hallarse inmersa en un pasado que le dejó secuelas hondas: la muerte temprana de Magdalena y la de su hermano Juan José de treinta y cinco años. 


Rosaura vivió para el dolor, para llorar de la mañana a la noche a sus muertos, para velar por su hermano menor, Rubén, hasta el último día. A María, su hija, la cuidó como un tesoro que le costó mucho concebir. Sintió terror por su salud porque conocía de memoria el sabor de las ausencias; ahogó su juventud con reclamos absurdos y extendió la doctrina de su madre hasta el final de su historia.


¿Puede una mujer vivir para los demás solamente para ser querida, quedarse detenida en el pasado llorando a sus muertos e ignorar, de alguna manera, a su esposo e hija?


Querida Rosaura-¿Cuánto dura el amor? La Eternidad.


 Ella entregaba todo en cada mirada y en el consejo, en la palabra y en los valores que, como mensaje, dejó de este lado del camino. Rosaura sabía que el amor estaba del otro lado del miedo, pero se sentía segura junto a su madre porque era su motivo de vivir. 

¿Hasta dónde llegaba ese sacrificio?

Más allá de la muerte, más allá de los deseos más íntimos... Tenía que sobrevivir siendo la hija perfecta, la que soñaba Magdalena, la que ella necesitaba. 

¿Y el egoísmo?

No existía esa palabra en la Biblia de Magdalena.

💕

Rosaura quería...
                      continuar al abrigo de los días con el abrazo tibio y la misión elegida. Sembró llovizna en el sendero donde sus pasos quedaron marcados para los que vinieran después a ocupar sus puestos. 
Así es la vida, lo importante es el legado.

Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad




(Gratis en amazon)




Rosaura se arrodillaba al lado de la cama de su madre y rezaba un rosario entero junto a ella. LLevaba la Virgen de Luján en su pecho y parecía una misionera entregada a los oficios religiosos. Magdalena tomaba su mano y no la soltaba hasta que terminaba la siesta. Rosaura, arrodillada, muerta de cansancio, apoyaba su cabeza en el colchón y cerraba los ojos. Estaba dispuesta a dejar la vida, el presente y el futuro, porque todo sin la presencia de su mamá carecía de valor. No quería pensar en ella misma porque no lo sentía; Magdalena era lo primero y lo último en su pobre existencia. Cuando la tarde se inclinaba hacia la pampa, una alfombra besaba la pena y seguía negando la libertad.


Pintura de Carl Vilhelm Holsøe



Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad

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Gregory Frank Harris


Sus hijas tomaban el té con bizcochos de bananas y una querelle de dulce de leche y crema, sentadas bajo el espinillo o "aromo del perdón". Se reunían con las amigas en las tardes de sol; de allí miraban a los hombres que cruzaban las avenidas en las galeras. Ellas pensaban que la juventud sería eterna y que nadie les quitaría la notoriedad ni el dinero, pero también entendían, muy en el fondo, que estaban cada vez más solas. De todas maneras, vivían el presente con la parsimonia de un viejecito que ya ha cumplido con la vida. Imperfectas como los días, ellas no tenían olor a pueblo.

-¡Por favor!-se escuchó un grito que venía desde la sala de las visitas.

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Querida Rosaura. ¿Cuánto dura el amor? La eternidad

Gracias Kemy Perez Brito

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Buenas noches habitantes de la Madre Tierra.
Tiene ese arte de hilar las palabras y contarnos historias cargadas de mucha ternura y amor.
Me encanta leerla y es que ella posee ese don de llegarte al alma.
Tan lejos y tan cerca y aunque no, nos conocemos, tenemos o poseemos eso que solían decir nuestras abuelas: almas gemelas.

Porque muchos seres aunque estén en el otro hemiferio y gracias a estos Lares, podemos sentir esas almas bellas, que poseen un ser, que te hacen soñar, reír, llorar y te emociona con su gran creatividad.
Luján es una buena contadora. Una buena escritora.
Gracias por estar aquí en estos Lares...


A soñar bonito y a ser felices.
Y pongan un libro en su vida.
Aquí les dejo algo bonitoooo.

Besos de aroma a canela en rama.
Kemycuentacuentos

QUERIDA ROSAURA
¿Cuánto dura el amor?
La eternidad

La novela literaria

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Mis novelas subidas a Amazon y en el caso de "El silencioso grito de Manuela" publicada también por Editorial Dunken (Bs As.)

Querida Rosaura-¿Cuánto dura el amor? La eternidad.
❤Buenas y Santas... Los hijos olvidados.
❤La nodriza esclava
❤El silencioso grito de Manuela.
❤La novia-¿Ella regresó por amor?
❤La abuela francesa.

Tengo además: dos libros de poemas: Amor Verdadero (Editorial Raíz Alternativa) y Septiembre (Editorial de los cuatro vientos) y tres libros de cuentos Los duendes de la casa dulce (infantil), Molinos de Viento (Editorial Raíz Alternativa) y Vera Violetta y el ensayo MAESTROS (sobre historia del ARTE)


Página de Autor↓↓↓



Gracias a todos los que las leen gratis en Kindle Unlimited y a algunos lectores fieles que tengo de España y México.
Mis novelas son de narrativa clásica y de géneros variados: histórico-fantástico, costumbrista, algo de realismo mágico.
Un abrazo.

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Querida Rosaura (Cap II, 4ta parte)

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¿Para qué tantas preguntas? ¿Qué complicados que son los mayores? Mientras continuaba la discusión, ella se recluía en el cuarto donde había una caja con la ropa del bebé: unos baberos de linón bordados en punto sombra, un ponchito con motas, batitas y toallas. Sacaba todo de su lugar y luego lo volvía a acomodar con prolijidad. Miraba el techo y las paredes desteñidas y sentía escalofríos, miedo a una oscuridad completa y a esas verdades latentes que no se podían modificar: la cadena humana, ese eslabón que se cortaba con un ruido seco de hierros, el dolor que no conocía todavía y el perfume como una bocanada de humo que entraba por las grietas.
-Mamá, mamá…-dijo llorando-.Una estrella entró a la habitación y me miró de cerca, vino a pedirme el amor que yo no le doy.
-Niña, deja las fantasías, no sientas culpa porque eres muy pequeña. Todavía no sabes nada de la vida.
-Tú sí sabes, cuéntame…
-Eres mi única hija-contestó Magdalena con cierto aire posesivo de madre controladora y absorbente.



 ----De Querida Rosaura
      ¿Cuánto dura el amor?
       La eternidad.



Querida Rosaura (Cap II, 3ra parte)

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Los abuelos se fueron sin haber logrado llevarse a Rosaura a quien veían como una especie de niña sudafricana y huérfana, mal alimentada y sin ropa. Pero no era así. Magdalena se desvivía por cocinar lo mejor o lo que más le gustaba a ella, tejía mucho y Rosaura tenía también vestidos costosos y de buen gusto que le regalaba su madrina Isabel. Era una niña fina en medio del terreno agreste, con el alma ebria de tanto beber lágrimas.
El tío Agustín, quien era un artista, se encargaba de darle educación antes de que le tocara ingresar al colegio. La pequeña Rosaura ya sabía las letras y los números de memoria, escribía el nombre e intentaba leer junto al fogaril en las noches de invierno cuando la vida estaba hecha de colores.



El 12 de octubre de 1928, Irigoyen prestó por segunda vez el juramento constitucional. Llegaba nuevamente a la presidencia, pero las circunstancias no eran las mismas del año 1916.
Su salud estaba quebrantada; su partido se había dividido. La crisis mundial se insinuaba ya con evidencia.
El descontento sucedió rápidamente al entusiasmo inicial. La oposición comenzó a organizarse; se acusaba al presidente de descuidar la administración pública y de dilatar la solución de los problemas más urgentes; a sus colaboradores de mantenerlo “rodeado” y al margen de la realidad política del país.
“Cuando un pueblo tiene personalidad propia y un alma nacional formada por el conjunto de sus tradiciones históricas, y permanece unido por ideales comunes, costumbres e idioma, constituye una verdadera Nación.”



En la hacienda de campo, cercada, con la casa de labor y los establos respectivos, Magdalena estaba esperando un bebé. Juan seguía escapando hacia el granero para observar las plantas gramíneas con espigas y semillas molidas y también para no escuchar al abuelo José. Se sentía preso y alborotado en una jaula, con las alas maltrechas, y cansado de tanto golpear las rejas.

Rosaura se hallaba feliz con la llegada del hermanito a quien veía como un muñeco para jugar, pero ya le tocaba ir al colegio. El hecho de sentarse en los bancos de las aulas de la escuela 230 Paula Albarracín le daba mucha ansiedad y emoción; aunque entendía que al principio se aburriría mucho porque ella ya sabía leer y escribir. El tío Agustín le había enseñado; Magdalena se lo agradecía de corazón. Había descubierto a un hermano dispuesto a colaborar, noble, un ejemplo de rectitud como lo era Juan, su esposo.

Los útiles que Rosaura tuvo que llevar el primer día de clases fueron los justos y necesarios, pero también los de mejor calidad. Magdalena no quería que su padre hiciera un solo comentario, por eso para estas ocasiones buscaba el dinero que tenía enterrado bajo las chapas del galpón. Ella sabía que había que darle importancia a la educación, aunque el destino le indicara que tenía que dejar sus huesos cautivos entre la vegetación y los trinos.


El tío se subió al sulky y acercó al colegio a Juan José y a Rosaura; les dijo que se portaran bien, que el más grande cuidara del más chico y que a la salida volvería a buscarlos, pero, al pasar las horas, quien se presentó frente al instituto en su automóvil Nash fue José Shalli. El abuelo, altanero como pocos, pensó en tener un buen gesto despojado de toda soberbia. No le salía bien.
-Vengo a llevar a los niños para la casa.
-Padre, con todo el respeto, yo he venido a recogerlos-dijo Agustín alterado porque sería reprendido por Magdalena sino cumplía con lo acordado.
-Eres necio.
-Padre, no me obligue…
-Eres un inepto que no te sabes ganar la vida, no hables con derechos porque no los tienes. Yo soy el abuelo y merezco disfrutar de mis nietos.
-Magdalena no quiere que los niños se acostumbren a una vida que ella no les puede dar. A Juan José y a Rosaura no les falta nada, comprenda…
-Abuelo.-dijo Juan José.-Otro día lo voy a visitar pero ahora tenemos que volver al campo porque mamá se va a preocupar.

El tío los tomó de la mano y en silencio se subieron al sulky para regresar a la granja. José Shalli tuvo que guardarse el orgullo y sus discursos cristianos para otro momento. Su hija ya era una mujer que tenía dominio y poder. De qué se quejaba si él la había educado así; solamente, a su criterio, se había equivocado en la elección del marido a quien consideraba un blando portador de cansancio.

De---Querida Rosaura
         ¿Cuánto dura el amor?
                              La eternidad.

Querida Rosaura (Cap II, 2da parte)

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Ella se ponía a preparar la cena sin escuchar, como era su costumbre, los reclamos de su esposo que ya no sabía qué hacer con la terquedad de Magdalena. Por momentos pensaba qué los unía en el matrimonio, por otros sentía que nada los separaba. Estaban acostumbrados a estar juntos sin esperar respuestas, con la pálida alegría de las presencias y la seguridad de pisar suelo firme.

“El amor crece con los años y cada uno ejerce la custodia del otro, sin presiones y con todos los riesgos”, pensó Juan con la mirada extraviada entre las matas porque veía que algo se movía… Era Juan José que había construido, en la maleza, una especie de huta para aguardar a las liebres que pasaban por el camino y echarle los perros.

Su padre, al verlo alborotar los pastizales, comenzó a reírse pues le daba gracia la ocurrencia de aquella “cosa” que removía la tierra.
-Que sea feliz-dijo como si en la casa se librara la guerra contra la esclavitud.
Como viento que gira en grandes círculos y a modo de torbellino, se acercaba José Shalli e Isabel. Venían por el camino polvoriento barrido por el fuego de los payadores y por el juramento de los chacareros.  Los abuelos llegaban a desbaratar la paz con una palabra, con todos los esquemas establecidos y una sola identidad.

-¡Están de vuelta!-dijo Magdalena enojada desde la cocina entre las verduras y legumbres, con las manos húmedas y el delantal a medio camino.
Juan escapó por la puerta de atrás porque no soportaba las ínfulas de su suegro que lo hostigaba con sus ojos. Se sentía desnudo cuando esa mirada se posaba en su cuerpo.
-Cuándo voy a llegar a una fonda lujosa.
-Nunca, papá, deje de atormentarme, quiere…
-¿Hay que pagar para estar de huésped?
-Por favor. ¿Qué necesitan?

Rosaura corrió a subirse a la falda de su abuela Isabel como tratando de buscar abrigo en ese cuerpo embriagador. Era bueno tener un refugio con la pureza y la figura agigantada de una madre.
La hornacina ardía con su fuego igual que el corazón de Magdalena que estaba a punto de estallar de ira ante los gestos de su padre. Esa voz entonaba las sílabas de manera brusca y catedrática.
-Vamos a llevar a Rosaura al pueblo para que se alimente bien.
-Esto es el colmo del absurdo. La niña se queda con sus padres. ¡A quién se le puede ocurrir!
-No ves que está temblando -dijo Isabel que sostenía a Rosaura acurrucada en su regazo.
-¡Se queda acá!-gritó Magdalena harta de soportar a su padre y su manera despectiva de tratar a su familia.
Rosaura miraba a Magdalena como quien ve a una santa a punto de ser ultrajada porque la amaba muchísimo. La veía defender su dignidad con el poder de una soberana dueña de sus propias leyes.
-Hola… cómo le va, abuelo-dijo una voz desde la puerta.
Era Juan José que se acercó al dintel con tres palomas y una liebre muerta que arrastraba por las orejas.
-¡Un conejo!-dijo Rosaura.
-Vete para el galpón con esas porquerías y con la tierra que traes…
Entre las herramientas oxidadas, tembloroso y descolocado, Juan José encontró a su padre.
-¿Le tiene miedo al abuelo?-le preguntó el niño.
-No, hijo, es que tenemos diferentes pensamientos. Él es un hombre muy rico.
-Y eso que tiene que ver.
-Bueno, no acepta nuestra manera de vivir.
-No le haga caso, papá. El abuelo José no sabe lo que se pierde…


Juan sonrió con cierta tristeza pues había algo en él que lo retrasaba, como si en vez de avanzar retrocediera en el tiempo. Era un impedimento psicológico que lo sumergía en una cisterna y que le oprimía el pecho, un vacío existencial que lo aquietaba hasta dejarlo inmovilizado. Ni Magdalena que era de carácter fuerte podía estimular su falta de pasión. Es que estaba resignado a una vida en contienda con su propio yo al que sí necesitaba resucitar porque se hallaba medio muerto por los avatares del destino. Juan pensaba que debía hacerle frente a José Shalli porque no tenía razón pero sus palabras y los gritos del anciano lo amedrentaban, entonces huía para no escucharlo hablar necedades. Prefería estar entre los gorgojos y el olvido, quemado con el fuego de su locura, pero jamás ofenderlo.


A Juan, a veces, la arritmia le jugaba una mala pasada. Es que estaba demasiado expuesto, parecía que no le importaba su decadencia económica; sin embargo, el sufrimiento lo llevaba por dentro como un nudo que le oprimía las arterias. No podía ser libre y esa angustiosa situación lo enmudecía con la soledad de la resignación.

Continuará...