Tertulias de la abuela: mis 20 años



Bienvenidos al té de los martes!!!
Hoy quiero compartir este día 
con ustedes
y con mis aquellos 20 años.
Quiero pedirles disculpas
por mis recuerdos siempre presentes,
es que soy nostálgica
pero les prometo que compartiré
otros temas.



Les cuento que cuando cumplí 20 años (foto)
lloré...
es que me sentía muy mayor.
¡Qué increíble!
Nunca acepté del todo el paso del tiempo.

(la tacita inglesa, la tetera del casamiento de mi madre,
mis diarios, la pluma de cuando iba al colegio,
y la carpeta bordada por una tía abuela)



Por aquellas épocas era muy feliz,
no tanto como en la infancia
porque las desilusiones sentimentales
ya habían herido mi corazón
que no conocía lo que era el sufrimiento.


Uno no sabe los triste
que puede llegar a ser la vida cuando es tan joven.
Todo lo ve lejano.


Yo tenía mis prioridades en aquel momento
que no eran, precisamente,
casarme y tener hijos como muchas de mis amigas, 
sino estudiar abogacía, ser escritora...


Sabía que tendría que ocuparme de los negocios agropecuarios
de mi padre.
¡Eso sí que era trabajo!
y por fin hallar el amor.


Me parecía algo tan inalcanzable encontrar una persona
a quien querer y que me quiera
que no pensaba en otra cosa.
Hijos, por ejemplo.


Es que siempre fui tan idealista.

 

Aquel amor tendría que ser:
intelectual, romántico, serio, responsable, estudioso
o trabajador, fiel...
Para mí, un sueño.


Desde los 13 años escribí un Diario
en que desahogaba mis tristezas
por ese vacío que se acrecentaba...


Ya me sentía sola.


Recuerdo que mi padre me había regalado un auto,
en realidad era el auto de la familia,
pero yo se lo había pedido.
Recorría las calles sola o con mis amigas,
me divertía de esa manera.
Nunca fui de salir mucho.

(mi diario principal)

Era niña-grande como lo soy ahora,
bohemia, "novelera" como decía mi madre.
Parecía no vivir la realidad
como todo el mundo.


Sin embargo,
siempre fui muy responsable de mis actos,
muy seria para mi edad.
Me llevaba bien con personas más grandes
y con los varones,
mis compañeros de colegio.


De tanto esperar encontré aquel amor soñado
una tarde de enero,
pero tuvo que irse como llegó 
porque mi familia no quería saber nada de él.
Sufrí tanto que quería morir...

¡Cuánta inocencia en el alma!

Los años me demostraron que la vida
te golpea con situaciones irreversibles
y entonces 
al recordar aquello... sonrío.


Soy una persona que no acepta el paso del tiempo,
es mi defecto.
Por momentos, me siento niña,
por otros anciana sin metas por cumplir,
pero estoy aquí con 20 años más
que en la foto
pero siempre la misma.


Tiempo
hice una hoguera con todas tus edades
y borré el polvo de los caminos
dejando un humo blanco
de campanas y de idilios.
Enrojecida por las llamas
de aquel fuego sin futuro,
no supe lo que el tiempo se llevaba...
mientras caía triste
ese telón absurdo y lento
de minutos de nostalgia y pensamientos.

Hoy,
entre la estepa y el mar,
a corazón abierto,
deshojo silencios
con estrellas y perfumes de violetas.

Luján 2013



Tertulias de la abuela: en la cottage




Hoy quiero compartir el té de los martes
con ustedes
y con todo aquello que me une
a la tierra,
a mis raíces.


Yo soy descendiente de inmigrantes
alemanes y franceses,
ellos llegaron del viejo continente
a la Argentina
en tiempos del 1800...


en busca de un destino.


Las compañías inglesas les entregaban
bueyes y manceras
a los inmigrantes
y una pequeña hectárea de campo.


Debían pagar ese territorio
con su trabajo.
Ellos dejaron su vida en pos
del amor y la lucha...


para darle un porvenir a sus hijos.


Desde niña fui al campo.
A pesar de que respeto y valoro
cada paso de mis antecesores,
la campiña y ese halo de soledad
me dan profunda tristeza.


Yo decía desde épocas inmemoriales
que estaba lleno de almas,
aquellas que buscaban su lugar:
bajo la higuera,
entre los jacintos y los cañaverales,
a la sombra del ombú.


Y los campos arados me veían pasar
con los ojos casi cerrados,
 porque me dormía,
y una muñeca en los brazos.


Después,
cuando mi padre arreaba las vacas negras
yo me tapaba el rostro
con las manos
porque sabía que se las llevaban...


Había melodía de pájaros
entre los surcos,
carretones de abuelos
y viento filtrándose entre las grietas
cuando el molino murmuraba
como caballero andante.


En esta foto un mate antiguo, la yerbera de mi bisabuela
y la foto de mi padre con sus hermanos.


¡Cuánta soledad!


Hoy esos campos
tienen más alma que nunca
porque mi tía Melanie
dicidió esparcir allí,
en ese lugar amado,
sus cenizas.


Danza el sol
en los reflejos de enero.

El primer milagro
busca los laureles del tiempo
y regresa con los rostros
a dormir
su niñez en las alas
de la tierra infinita.

Luján 2013

Tertulias de la abuela: Pilar


imagen de su perfil


Hoy quiero compartir el té con todos ustedes
y también con Pilar,
dedicárselo a ella.


¿Por qué?


Estoy emocionada porque he recibido
un obsequio
de la Madre Patria,
de tan lejos,
el primero...


Pilar me envió un calendario
precioso, ilustrado con muchas flores
que tanto me gustan...!


También un librito con una reseña de las Fiestas Patronales
de allá con poemas espirituales
muy bonitos...


y muchas imágenes que pertenecen a la Hermandad.


En la página final se encuentra una fotografía de ella
tomando la confirmación en el año 1971.

Gracias Pilar!!!

***

Les dejo su sitio

PALABRAS SUELTAS



La amistad no tiene distancias
y nos acerca porque compartimos
el mismo cielo, los sentimientos,
las vocaciones...


Es emotivo sentir que podemos recorrer caminos,


cruzar océanos,
con voluntad y afecto...


dejando escapar las palabras que son necesarias
para mostrar
el alma, nuestro espejo.


A veces, una sola alcanza...


La vida pasa desplegando 
su telón de tiempo,
pero quedan esos lazos grabados por siempre
en el recuerdo.

Somos vuelo y permanencia,
viento y calma,
luminosidad...


Los amigos son hermanos
que toman riesgos,
que están cuando nadie
los llama....


Este poema lo escribí para todos aquellos
que son parte de nosotros
en la quietud y en la pausa,
en el torbellino de la alegría...


Amigo...
enséñame a ser,
comprende lo que intento decir,
sé mi poesía,
mi vértigo,
el bálsamo necesario.

Amigo...
enséñame a dar.
¡No me dejes sola!.
Hazme sonreír.

Luján 2013