Mayo, el mes de la despedida





Comienza MaYo y con él, como todos los meses, muchos recuerdos.

Junto al día del trabajador compartimos la lucha de tantos, de todos... nuestro propio trabajo interno por sobreponernos, derramando a los vientos el bagaje de alegrías y tristezas, de dudas y utopías.

Sólo palabras?. No. Amor.

Mi madre despidiéndose un 23 de mayo hace ya casi doce años, con sus ojos verdes-transparentes aprisionando el tiempo en sus manos... para quedarse de este lado del camino, sin lograrlo. Y yo, anestesiada de dolor, sola, deshojando memorias... con valentía como mi madre me enseñó.

La mujer que soy, demasiado sensible, camina delante de sus propios pasos para alcanzar la mirada azul de Suri (mi gatita) que cumple el 16 de mayo sus dos añitos. Ella es un ángel de ala rubia que descubre la perfección del cariño.

Y tantos otros recuerdos me traen a un MaYo presente donde busco contener el silencio con la voz de las revelaciones, del aprendizaje; siendo mortal y penitente porque el mundo existe, todavía.

Feliz día del trabajo para todos!!!



Postal de mis secretos



Obras de Frederik Kruseman


Estos paisajes nevados del holandés Kruseman
tienen un halo de soledad
en sus pinceladas.


Yo casi no conozco la nieve,
mis inviernos son tranquilos y soleados...


Desde mi ventana veo que el otoño no se ha llevado
todavía las hojas que siguen cayendo
como cascadas sobre el tejado colonial.


El frío se esconde como un fantasma enmohecido
entre las grietas de mi alma.
Las sombras están vestidas de gala,
ataviadas con su mural de invierno.

Son la 1:28 de la noche,
la luz de la lumbre ilumina mis ojos sin estrellas.
Es tarde ya...
para seguir soñando.

Luján Fraix



Entre tú y yo...





"Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días,
porque cada día tiene una historia
y nosotros somos las historias que vivimos."

Eduardo Galeano







Salvador Dalí: Del sueño al paraíso




A veinticinco años de su muerte, Lucy Mattos homenajea a Salvador Dalí,
uno de los máximos referentes del surrealismo.

La muestra, montada en el propio museo de Mattos,
expone litografías de sus series
"La Divina Comedia" y "Los caballos dalinianos", entre otras.

"El museo es la puerta de entrada a este mundo mío:
mi arte, mis obras, mi ser.
Mi deseo es que el visitante pueda ampliar sus experiencias,
sentirse protagonista y disfrutar.",
define la artista plástica.

La invitación está hecha:
Salvador Dalí: Del sueño al paraíso.
Puede visitarse hasta el 28 de junio en Av. del Libertador 17426
(Beccar, Buenos Aires)




Solamente "Para Elisa", de Beethoven





Mamá quería que yo aprendiera a tocar el piano,
pero por esas cosas de la vida
nunca tuve inclinación por los instrumentos musicales,
siempre me gustaron los libros.

Ella
le había pedido a su padre Juan,
mi abuelo,
que la dejara ir al pueblo a estudiar,
porque su mamá pensaba,
como en aquellas épocas
que una niña tenía que aprender
a tejer y bordar.



Le quedó esa inquietud por siempre.


Yo aprendí algo con la hermana María Jesús
en el colegio,
las primeras notas
de "Para Elisa"
y allí quedó todo...
guardado en los sueños de mi madre.




Pinturas de Auguste Renoir






"¿A qué jugabas, abuela?", de Ignacio Martínez




Ésta es una pregunta frecuente de todos los niños.
Por eso,
el libro del montevideano Ignacio Martínez,
referente a la literatura infantil y juvenil,
comienza con una escena familiar,
un día de lluvia,
donde la abuela cariñosa accede a contar a sus nietos
las fantásticas historias
que vivió cuando era chica.

Así se van sucediendo cuentos increíbles
que invitan a participar a cualquiera
que los escuche o los lea,
haciendo de cada página un momento
de ensoñación y regocijo.




Día de la Madre Tierra



Obras de Angela Huertas






TIERRA DE PAISANOS



Tú me iluminas, tierra de pampeanos
en el calor fecundo de tus brazos
con fuego que te enciende y alimenta,
con fuego, tu amo.

Tierra fértil, ardiente, despojada,
madre de las almas y del pasado
toma los años con vuelo de color
de aquellos sabios.

Con la llanura agreste por aire,
lindan fervorosas tus blancas alas,
tiene en ti raíz de savia, en ti luces,
en ti quebrantos.

Es todo cima el vasto territorio,
y en ti busco la lucha de tus dueños,
aire de vientos respira la gloria
en tus sembrados.

Ara de paisanos, tierra generosa
tus verdades escucharé despierta,
porque son libres volarán sin rumbo
hacia la altura...

Luján Fraix

Este poema está basado en la poesía
de Miguel de Unamuno "Tierra de Castilla"

Hoy es el día de la Madre Tierra


Con una taza de té... te espero, otoño




¿Dónde estás otoño?
¿A qué se debe tu ausencia?
Los que te queremos ya empezamos a preocuparnos.
¿O acaso era concebible
que a mediados de abril la temperatura trepara a más de treinta grados,
como ocurre por estos días aciagos?


Por esta época, en otras épocas, ya habíamos apelado a la chalina, a la campera de corderoy y a las botas, y aspirábamos el perfume inefable del coñac en los bares nocturnos. Y salíamos a caminar por las calles de veredas solitarias con el único objetivo de sentir bajo los pies el crujido de las hojas secas. Ahora, en cambio, el calor persistente no se va...


¿No será que tú también como tantas cosas y lugares que amamos, 
te estás yendo sin despedirse?
¿Acaso igual que los cines de barrio, las calesitas,
las moreras e higueras en las plazas,
la cortesía, los lectores de libros, los compradores de discos,
la pizza que se come con la mano,
los bares de billar y el silencio,
estás emprendiendo una sigilosa pero irreversible retirada?


No sabes como extraño esas tardes transparentes y frías, de luz purísima sobre los fresnos amarillos. Y casi sin darme cuenta, en este agobiante verano que nunca se termina, empiezo a tararear una canción de Serrat.


"LLueve, detras de los cristales
llueve y llueve.
Sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos llueve"


Otoño, se te extraña.
¿Dónde fuiste?.


En un avión negro
o con la frente marchita como en el tango
pero vuelve rápido.
¿No te das cuenta que haces falta?


Piensa...
¿Qué vamos a hacer sin otoño? 


¿Cómo vamos a vivir sin las largas caminatas,
sin la barra de chocolate compartida,
sin la tibia mano del amor
y las veredas tapizadas por el oro maduro de los plátanos?
¿Cómo sin la llovizna lenta detrás de las ventanas
y el libro en la mano junto al café caliente?
¿Perdimos tanta belleza por culpa del cambio climático?


Necesito volver a pisar hojas en las veredas. Usar boina, despertar con un estremecimiento en las madrugadas, y levantarme a buscar un abrigo. Quiero volver a abrazar el amor frente al río, bajo el cielo gris...


Salir caminando en el frío de la noche bajo las estrellas.
Pero sin otoño,
¿cómo podré?


¿Cómo haré para ser feliz, ahora que las hojas no pertenecen al viento y detrás de los cristales ya no llueve?
Otoño...
¿Dónde estás?
¿Dónde te fuiste compañero?

Sebastián Riestra



Las pinturas de paisajes pertenecen a 
Albert Bierstadt


"El amor en los tiempos del cólera", de Gabriel G. Márquez




Este libro me ha gustado mucho,
después de "Cien años de soledad"
es el que más me ha apasionado de todos los que leí
de Gabriel G. Márquez.

El maestro en esta obra,
cuenta la historia de amor que,
a lo largo de más de 60 años,
viven Fermina Daza y Florentino Ariza
en un pueblecito del Caribe colombiano.
Es mucho más que un melodrama con final feliz.

El tiempo, el escenario y los personajes
son como una mezcla tropical
de plantas y arcillas
que la mano de este gran escritor
modela y fantasea
a su placer hasta alcanzar, 
una vez más,
los territorios del mito y la leyenda.

***


Se cumple 1 año de la partida de un escritor único
del que aprendí muchísimo.
Cuando, de chica, leía sus novelas,
yo decía que quería parecerme a él pues me internaba en su mundo
de tanto realismo mágico
que quedaba a merced de su profunda carga poética,
de aquella soledad entre azulejos,
donde se borraban las marcas de la civilización
y yo era una más de sus personajes,
entre arrebatos de quietud 
y preguntas retóricas,
mirando la vida por un ventiluz interno
donde nada podía alterar mi sueños.

Gracias Maestro!!!

***


La casa de Ana Frank









La casa de la Prinsengracht no es donde Ana Frank pasó su infancia, aquella casa se encuentra en la barriada de Merwedeplein, en el sur de Ámsterdam.

Las familia Frank vivió en ese lugar entre diciembre de 1933 y julio de 1942. Allí la pequeña comenzó a escribir lo que sería después conocido en todo el mundo como "El Diario de Ana Frank".

En julio de 1942 la niña tuvo que marcharse de allí y buscó refugio en la casa de la Prinsengracht, convertida ahora en museo, junto a su familia. De hecho, el título original del diario era "La casa de atrás", en referencia a la vivienda camuflada en la cual vivió junto a su familia y otros judíos de Ámsterdam perseguidos por los nazis. La casa original de Ana ha sido cuidadosamente restaurada, gracias a la Fundación Ana Frank, con la decoración de aquellos muebles originales de los años 30 y 40 y otros objetos que pertenecieron a la niña, fallecida por tifus en el campo de concentración nazi de Bergen-Belsen en 1945.

En una de las pocas filmaciones de cine en blanco y negro que existen de Ana Frank, se aprecia a la niña asomada al balcón de esa vivienda de la Merwedeplein.


Más información en

CAMINOS DE AGUA





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Gracias querida Belén

LA DAMA DE LOS COLORES

De una amiga en la distancia,
más no por ello lejana,
he aprendido la constancia
el buen hacer que dimana.

La dama de los colores
lleva el nombre de una virgen;
ella le entregó los dones
que tan fácilmente esgrime.

Pues ha creado un espacio
del color del arco iris
un verdadero palacio
de pintura, letra y simil.

En él aprendí a perderme
dejando el alma desnuda.
Alma de poeta inerme
sumergida siempre en dudas.

Me has enseñado a abogar
por un mundo diferente
en el que reinas, Luján,
y reinarás para siempre.

Con mi sincero cariño. Un abrazo.