Tertulias de la abuela: el jardín japonés
Hoy quiero compartir el té en el jardín japonés
de Buenos Aires.
Quiero decir que esta primera imagen no corresponde
al jardín argentino
sino que es de un lugar exclusivo de Japón.
El jardín japonés de Buenos Aires
fue construido por la colectividad japonesa en el Parque
Tres de Febrero del barrio de Palermo en 1967,
en ocasión de la visita a Argentina del entonces príncipe heredero
Akihito y su esposa Michiko,
actuales emperadores de Japón.
Además de su jardín,
en el recinto se encuentra un edificio que contiene
un centro de actividades culturales,
un restaurante, un vivero,
donde se pueden comprar bonsáis y una tienda
de artículos variados.
Todos los elementos que se encuentran
buscan la armonía y el equilibrio.
Los puentes construyen símbolos.
Existe uno muy curvo y difícil de atravesar llamado
"Puente de Dios"
que representa el camino al paraíso.
Otro llamado "Puente Truncado"
que conduce a la isla
de los remedios milagrosos.
Además de árboles autóctonos
como la Tipa o el Palo Borracho
pueden también encontrarse
gran variedad de plantas japonesas
entre ellas el Sakura, el Acer Palma Tuny
y las azaleas.
En mi corazón se duerme el silencio
bajo su dulce vuelo
como un pájaro vencido.
Recogeré mis sueños y le daré abrigo,
quiero dejar un resabio
de ojos dormidos,
la palidez de las fragancias,
la transparente perpetuidad...
una huella,
al menos algo...
Luján 2013
Tertulias de la abuela: flores del campo
Hoy el té que quiero compartir
está dedicado a mi padre
que ayer cumplió 90 años.
El vivió su infancia y juventud en el campo
al que ama más que a su vida.
Yo conozco de sus pasiones por aquella tierra
porque de pequeña,
como ya lo he contado,
me llevaban a recorrer los sembrados.
A mí el campo siempre me dio tristeza;
de niña pensaba que estaba lleno de almas
que buscaban sus espacios:
amores, recuerdos, hijos...
Esta imagen me recuerda a la laguna de mi tío
con sus patos pequeños
y sus flamencos...
No recuerdo que haya tenido cisnes.
(la taza muestra sus flores silvestres)
Yo me quedaba extasiada mirándolos...
Mi tío tenía en su granja
muchos animales exóticos:
pavos reales, faisanes...
(Este es uno de mis cactus que tengo en una ventana
donde le da el sol por las mañanas)
Aquellos caminos escribían historias
inconclusas que se remontaban
a tiempos pretéritos,
cuando el silencio era refugio
para tantos corazones
como el de mi padre
que siempre fue solitario.
Acuarelas guardaban secretos
en las horas inocentes,
mientras la noche lo llevaba,
bajo la rigidez de mi abuelo,
a dormir sin el postre.
(las cucharitas son de 1900)
Él se dormía con un dolor profundo
mientras su madre,
mi abuela,
lloraba...
en su habitación
o abrazada a sus hijas:
María del Carmen y Melanie
Los ecos se tornaban perpetuos
en la casa antigua
que palpitaba en sus heridas
buscando olvidos
para suavizar el gris
de las palabras.
Mi abuela vivió,
a pesar de sus dolores y tristezas,
97 años;
mi padre es su espejo.
VUELO
Hombre bajo oscuros techos
que escribes tus memorias
en tus caudalosos días.
Aún sientes la inocencia temprana
en tu manos de fértil labrador
y envuelto
en la blanca nube de vapores
te entregas a la venturosa siesta
de tu arado.
Entre grutas y murallas
peinas la roca,
alejas a la lumbrera de noche,
entretejes tu vivienda
con ceibos, acacias y jazmines.
¡Omnipotente siervo de la tierra
recoge las nocturnas horas
de tu soledad errante
y traza tu camino
sin cortar el aire tenebroso
ni dejar que el tiempo de consuma!
Luján 2013
Tertulias de la abuela: Millie
Amo los animales.
Me gustaron siempre más los gatitos
y desde niña he tenido alguno en mi vida:
Albertina, Peter, Catalina, Teobaldo...
Milagros.
Hoy quiero compartir este té con ustedes
como todos los martes y con mi gatita Millie,
quien está operada
y poco a poco está mejorando.
Caprichosa como todo gato,
o como la dueña, según dicen,
no se deja curar, no quiere tomar las medicinas,
se quiere quitar los puntos...
Recuerdo el 27 de febrero de 2001,
ese día fue muy especial.
Alguien llegó a apagar las lágrimas y a sanar los cuerpos
y las almas.
Se llamó Milagros.
Mi madre la amó desde el primer momento en que la vio
y esperó que su cuerpo algodonado
le diera el calor y las fuerzas para continuar...
Después, cuando se fue a estepas heladas,
Millie recorrió los cuartos vacíos
de la casa colonial
y lloró sobre su cama,
buscando aquel abrigo.
Hoy,
frente a la lasitud del tiempo,
cuando todo parece tan lejano,
ella sigue siendo una criatura que,
con su amor,
pudo llenar los vacíos
y mitigar el dolor
y la soledad del espìritu...
No ha crecido,
es niña como aquel día de verano
que saltó imprevistamente sobre mi pie
y me miró con sus ojos chinescos.
(La libélula es un símbolo porque a ella le gustaba cazarlas
en el patio de casa)
-Los animales eligen a sus dueños.-dicen.
pinturas de Bernard Vercruyce
"Mi pasión por los gatos
es una historia de amor",
dice Vercruyce
Los pájaros suelen burlarse de mi gata Milagros.
Ese dialecto silencioso
de miradas
es sólo un simulacro.
Nadie puede alterar su sopor de princesa
frente al sol del otoño.
No los escucha, no los ve...
Todavía no sabe que es una gata.
Luján 2013
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