"Quebrada", de Mariana Travacio
20
miércoles,
de
"Me llamo Lina Ramos, soy la esposa de Relicario Cruz. Hace tiempo que le vengo diciendo que nos tenemos que ir, pero él no quiere. Se aferra mucho a esta tierra, dice que acá nacimos y que acá tenemos que morir. Pero es que ya no queda nadie, le digo. Y me dice que no podemos andar abandonando a nuestros muertos, no podemos irnos y dejarlos acá, Lina, sin que nadie los reconozca. Así me dice. Que esas cosas no se hacen. Y yo le explico que con gusto me quedaría si hubiera qué comer. Pero esta es una zona muy quebrada, no se encuentra ni un pedazo de tierra que sirva para algo. Sólo crecen esos yuyos tristes, llenos de espinas que arañan el viento. Lo demás es pura piedra.
El otro día que andaba mala, tuve que ir donde Octavia, que sabe curarme. Me tardé cuatro horas trepándome a las piedras. Llegué con el último suspiro. Todo eso le vengo diciendo a Relicario, pero no sabe escucharme. Dice que la tierra no se abandona. Que si uno se va, los muertos se quedan sin nombre, y se acaban confundiendo porque ya nadie se les acerca a recordarles ni quiénes eran, ni qué decían, ni qué les gustaba. Hay que llevarles la caña y un poco de sopa, o lo que hayan tenido en vida."
Quebrada, de Mariana Travacio
👇
¡Forjadores de espadas
acá está la palabra!
Decía Juan R. Jiménez
¨¨
Hoy en día, más que nunca, debemos cuidar la palabra escrita con vocación y responsabilidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario