El otoño de Antonio Machado




El otoño en Soria es cautivante.
Álamos dorados, chopos medio deshojados
y un olmo seco decoran la ribera del Duero.
Caminamos desde San Polo hasta San Saturio,
siguiendo la senda del río,
con la esperanza de encontrar a don Antonio Machado.
La cita era en lo alto de la cueva,
allí donde viven los santeros,
un lugar alejado del mundo y del tiempo.
Sentado a una mesa de roble, nos esperaba;
tenía puesto un sombrero claro de ala ancha,
camisa blanca, pajarita al tono y un largo, raído,
y oscuro sobretodo, exagerado para las temperaturas de la época.

Leonor, su esposa

"Soria es un lugar decisivo para mi vida
y para mi poesía,
significa el final de la juventud y la llegada de la madurez
y del amor.
Me hospedé en una pensión de la calle de los Estudios,
en la plaza de los Teatinos.
Los dueños eran don Ceferino Izquierdo y doña Isabel Cuevas,
vivían con sus tres hijos.
Leonor, con sus trece años, era la alegría de la casa.
Y yo me enamoré de ella apenas la vi.
Pero, tímido como soy, tardé casi dos años en declararme.
Siempre he sido demasiado sensible al ridículo, 
no quería arriesgarme a un fracaso.

Día de la boda

Tuvimos un noviazgo rápido, y el 30 de julio de 1909
celebramos la boda, en la Iglesia de Nuestra Señora la Mayor, de Soria.
Yo tenía treinta y cuatro años y mi esposa quince.
Fueron tres años de felicidad, hasta que enfermó Leonor
y Soria ya no tuvo sentido para mí.
Huí porque esa ciudad sin Leonor me hacía sentir
la más horrible de las soledades.




Una poesía que aspira a conmover a todos ha de ser muy íntima.
Lo más hondo es lo más universal.
Imágenes y sonidos no son nada por sí mismos,
de nada valen en poesía si no expresan estados profundos de conciencia.
No es la lógica lo que el poema canta, sino la vida,
aunque no es la vida lo que le da estructura al poema sino la lógica.
Ni poesía pura ni poesía surrealista.


Sed benévolos. Benevolencia no quiere decir tolerancia
de lo ruin o conformidad con lo inepto, significa voluntad del bien;
en vuestro caso, deseo ardientemente ver realizado el milagro 
de la belleza.
Sólo con una disposición de ánimo 
la crítica puede ser fecunda.

Hay que tener los ojos muy abiertos para ver las cosas como son,
aún más abiertos para verlas distintas a lo que son,
más abiertos todavía para verlas mejores de lo que son!
Yo os aconsejo, a vosotros sobre todo,
que escriben para tanta gente, una visión atenta.
¡Vuestra misión es ver e imaginar despiertos!"


En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.


...Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada,
famoso por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada...

***
Texto revista "Lea"